Enrique Martín Goerling Lara, jefe del bloque amarillo en el Senado, fue el primero del partido en determinar abiertamente no solo una postura, sino una medida concreta para que el jefe de Gabinete fuera eyectado. Mientras, en Diputados, el bloque de Cristian Ritondo esbozaba críticas al escándalo patrimonial del funcionario pero no bajaba al recinto a dar quórum para votar una interpelación con moción de censura. Durante los meses en los que explotó el escándalo del ex vocero, la postura del bloque en la cámara baja siempre fue la de que la Justicia era la que debía determinar la suerte de Adorni. Goerling Lara fue más allá.
En una entrevista exclusiva con La Pluma, el senador por Misiones cuenta la cocina de los movimientos que pusieron en tensión el vínculo de Mauricio Macri y Javier Milei y paralizaron todas las negociaciones por las leyes del oficialismo en el Congreso. Además, el rol de Patricia Bullrich (ex PRO y hoy jefa del bloque libertario en la cámara alta) y el veredicto si fuera Diego Santilli (otro PRO metido en el Ejecutivo) el elegido.
-La renuncia de Adorni transformó en abstractos todos los proyectos para interpelarlo en el Congreso. ¿Se siente satisfecho con la dimisión del jefe de Gabinete?
-Primero me parece que es muy tarde. Es lo que veníamos pidiendo nosotros hace mucho, desde nuestro partido y yo personalmente también. Hemos venido manifestando públicamente el daño que le hizo, no solamente al gobierno y a la gestión, sino a toda la Argentina. Me parece que está bien, es una buena noticia, y así podemos, la semana que viene, empezar a retomar la actividad legislativa con todos los proyectos que hay.

-¿Cuáles son las consecuencias de la demora para sacarlo?
Lo venimos diciendo hace mucho: sometió a toda la Argentina, al Parlamento, a la sociedad, a su propio gobierno, a un desgaste innecesario. Fue mucho tiempo. Ahora va a descomprimir la situación, y ojalá que retome la agenda, tanto legislativa como ejecutiva. Porque también dentro del gobierno el jefe de gabinete coordina a todos los ministerios. Era muy difícil gestionar con alguien que perdió la credibilidad.
-¿Cuando dice que usted personalmente viene impulsando el tema es porque en el PRO había distintas posturas respecto de qué hacer con Adorni?
-No, yo creo que el PRO siempre fue claro. Los comunicados del partido son oficiales. Lo hemos dicho desde el primer día. Hemos sacado un comunicado muy duro pidiendo que diera un paso al costado. Como no sucedía eso, se empezaron a disparar los mecanismos parlamentarios. Lo que yo hice fue avanzar a fondo en el Senado con el pedido de interpelación.
-Imagino que teniendo sintonía con LLA, especialmente parlamentaria, no es fácil pedir una interpelación al jefe de gabinete. ¿Cómo fue el proceso para llegar a eso, es algo que habló con Mauricio Macri, con Cristian Ritondo en Diputados?
-Siempre la decisión que yo puedo tomar como jefe de bloque es con el acuerdo y el respaldo del partido. Y si bien el PRO tiene sintonía con el gobierno, siempre fuimos claros que acompañamos lo que consideramos que hay que acompañar y en lo que no, nos oponemos. El caso más claro fue cuando yo me opuse también en el recinto con la nominación de (Ariel) Lijo para la Corte: cuando no consideramos que algo esté bien, lo vamos a decir. No somos cogobierno, no somos una alianza de gobierno. Somos aliados en el sentido parlamentario de las cosas que creemos que la Argentina hace bien. Con Ritondo siempre hablamos para coordinar, pero en este caso íbamos por carriles distintos. La Cámara de Diputados tenía una lógica de cómo iban a implementar, nosotros teníamos otra. Por ahí hubo una mala forma de comunicar lo que pasó, pero fuimos claros en ese sentido.

Lo dijimos la semana pasada: queremos que el Jefe de Gabinete se presente en el @SenadoArgentina para avanzar con la interpelación. pic.twitter.com/lUeyvylBBr
— Martín Goerling (@MARTINGOERLING) June 24, 2026
-Desde afuera se vio que el martes el bloque que lidera Ritondo no bajó a dar quórum para la sesión opositora que buscaba avanzar contra Adorni, y en paralelo usted estaba presentando un proyecto de interpelación en el Senado. ¿Cómo explica esa diferencia?
-Lo que pasó el martes es algo muy técnico. El objetivo de esa sesión era emplazar a la comisión para que trate la interpelación. Eso va a suceder el próximo martes: tiene fecha y hora. Por eso no se participó, porque ya estaba cumplido el objetivo y no había otro tema para tratar. Por ahí el error fue hacia afuera, porque la gente no entiende estos vericuetos del tema legislativo. La gente vio que había una sesión para emplazar a Adorni a una interpelación, y no era eso: era emplazar a la comisión. El martes próximo los dos diputados del PRO que integran la comisión van a votar por la interpelación, lo mismo que hicimos nosotros en el Senado. Pero bueno, eso confundió, y en vez de estar hablando del caso Adorni, se terminó hablando de lo que hizo el PRO en Diputados. Lamentable.
-Algunos decían que la Libertad Avanza no había puesto una fecha de dictamen, y por eso la oposición temía que nunca se terminara de firmar en comisión. ¿Cuál es su opinión?
-En el Senado no es así. Cuando se abre la comisión, se trata, y si sale dictamen, sale. No puedo pedir en el recinto una fecha de dictamen: hay que conseguir las firmas. Si yo las consigo, saldrá. Desconozco cómo es en Diputados, pero en el Senado hay reuniones de comisión que al día de hoy faltan firmas para sacar los dictámenes. Eso es lo que hay.
-En el proceso de negociación en el Senado con Patricia Bullrich, al principio parecía que se había acordado que la interpelación podría avanzar por mayoría simple, y después se volvió a la exigencia de dos tercios. ¿Qué pasó ahí?
-En la labor parlamentaria están todos los presidentes de bloques, no es la decisión de una persona: se decide por mayoría. Hubo una doble interpretación: unos decían que era directamente mayoría absoluta, otros que tenían que pasar los dos tercios porque si no, debía ir a comisión. En principio Patricia dijo que también creía que la mayoría absoluta era la interpretación correcta. A mí me quedó la duda, pedí un informe técnico a la Secretaría Parlamentaria para ver los antecedentes, y en función de eso vimos que eran los dos tercios. Hubo catorce pedidos de remoción de jefe de gabinete desde 1994 hasta ahora: los catorce fueron a la comisión, ninguno fue al recinto por mayoría absoluta, y ninguno se trató sobre tablas tampoco. También se consultó a Eduardo Menem, que fue el del 94 que reglamentó todo esto. Yo seguí insistiendo con mi proyecto, tratarlo sobre tablas, conseguir los dos tercios, y yo creo que si hubiera habido sesión los conseguíamos. Pero bueno, es agua pasada.

-¿Qué reflexión le genera la figura de Patricia Bullrich, que hasta hace no mucho formaba parte del PRO, en todo esto? Además de ser quien negocia estos temas, tenía una postura distinta a varios de LLA y exigía transparencia al gobierno por Adorni.
-Patricia dijo lo que pensaba. Me parece que dentro de su espacio político, siendo una figura importante para el gobierno, se animó a decirlo en un gobierno donde nadie se anima a abrir la boca y contradecir al presidente. Fue una decisión de ella, y seguramente le trajo sus problemas, pero me parece que dijo lo que pensaba la mayoría de la sociedad.
-Se habla de Diego Santilli como posible reemplazante de Adorni. Si bien ya tiene un ministerio en el Gobierno de Milei, sigue siendo del PRO ¿Es un guiño de LLA para aceitar la relación con el PRO?
-Yo no lo tomo como un gesto hacia el PRO, porque él ya es parte del gabinete, es ministro del Interior. Y la verdad que la relación del gobierno hacia el PRO no es buena en general. Nosotros le damos mucho apoyo, y bueno, sobre todo con el presidente Macri. Pero nosotros, como siempre dijimos, el que gobierna es La Libertad Avanza y nosotros acompañaremos desde el Parlamento lo que consideramos que hay que apoyar. Lo de Santilli: creo que si asume la jefatura del gabinete le va a ir bien al gobierno y a la gestión. Más allá de la figura de Diego, yo creo que cualquiera que asuma le va a ir mejor que Adorni. Ojalá sea Diego u otra persona con experiencia en la gestión. Eso lo dijo Macri el día que Milei le anunció que iba a poner a Adorni: habló de la importancia de la experiencia que tiene que tener un jefe de gabinete. Bueno, hemos demostrado que Adorni no reunió esas condiciones.

-Hablando de la agenda legislativa trabada, el jueves en la sesión que se cayó, además de Adorni se iba a tratar el proyecto de ley de inviolabilidad a la propiedad privada, y además hay muchos otros proyectos sensibles acumulados en comisiones, como la ley de salud mental, la reforma politica, etc. ¿Cuál es la postura del PRO en esos temas que impulsa el oficialismo?
-La agenda es grande, hay muchos proyectos. La dinámica desde que está Bullrich en el Senado hay que reconocerla: se hizo una mesa de trabajo para trabajar los proyectos, y todos los que salieron hasta ahora tuvieron intervención de los distintos senadores, los nuestros también. Eso no pasaba antes, que venía un proyecto y había que aceptarlo así o no. Patricia ya entendió que sin consenso no puede avanzar, porque no tiene mayoría ni en las comisiones ni en el recinto. Este proyecto de propiedad privada viene hace varios meses con muchos cambios y todavía había que modificarlo de nuevo. Cuanta más opinión tenga de más senadores, mejor ley. Sobre la reforma electoral: nosotros fuimos claros. No estamos de acuerdo en la eliminación de las PASO, que es una herramienta que ha servido y hay que mantenerla. Podemos discutir otros aspectos, pero no la eliminación.
JD/CM






