Desesperado por cambiar la página en medio del peor escándalo de corrupción y que no llegan los capitales extranjeros al país, Javier Milei estaría dispuesto a entregar un «pasaporte dorado» a cambio de inversiones de hasta US$ 1 millón. La versión la circuló el Financial Times mientras el Presidente se encontraba aún en el exterior y la eyección del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, era sólo una cuestión de horas.
El programa de ciudadanía por inversión, según reportó el prestigioso diario británico, requeriría «una donación no reembolsable de aproximadamente US$ 500.000 o la compra de alrededor de un millón de dólares en bonos soberanos de cupón cero, según (confirmaron) dos personas familiarizadas con la situación». Según la publicación, el Gobierno espera recaudar decenas de miles de millones de dólares mediante este esquema.
El programa se asemeja al que promociona Peter Thiel, uno de los titiriteros de los funcionarios libertarios. El magnate tecnológico es dueño de Palantir, la corporación contratada por el gobierno de Estados Unidos para conectar su inteligencia artificial a las armas que maneja el Pentágono y definir quién vive y quién muere en cuestión de microsegundos, como Skynet en la distopía de la película Terminator. Está sospechado que esto generó, entre otros casos, el mayor asesinato de civiles de forma accidental con las 160 niñas bombardeadas en una escuela de Irán.
Thiel se mudó a Buenos Aires por un mes, pero ya se retiró del país. Aprovechó su estadía para ser agasajado por ministros nacionales en su mansión y por el propio Milei en la Casa Rosada. Según el New York Times, el empresario buscaría destinos seguros ante las posibles amenazas que atormentan a los estadounidenses, desde una guerra nuclear hasta el desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial. Además, buscaría tomar distancia de que apliquen en California un impuesto del 5% sobre el patrimonio de los multimillonarios.

Para el diario norteamérica, tiene “preocupación por el futuro de Estados Unidos y creencias compartidas con el líder de derecha argentino”. Nació en Alemania, se crió en el país que ahora gobierna Donald Trump, pero también obtuvo la ciudadanía neozelandesa en 2011 y solicitó un pasaporte de Malta en 2022. Argentina sería “otro plan B”, como “medida de precaución ante una posible amenaza” a la potencia imperial, según “dos personas cercanas a él”, publicó el New York Times.
Para Thiel, Milei envió al Congreso el Súper RIGI. El nuevo régimen de incentivo a las grandes inversiones fue pensado para data centers y compañías de inteligencia artificial, con montos que sólo las empresas de Silicon Valley pueden alcanzar. Con media sanción de Diputados, este proyecto está diseñado para atraer desembolsos superiores a los US$ 1.000 millones en industrias de frontera tecnológica. El proyecto establece un esquema de estabilidad regulatoria por 30 años y contempla beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para empresas que desarrollen actividades como IA, fabricación de semiconductores, baterías de litio, hidrógeno verde, vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y reactores nucleares modulares y otras industrias que la administración libertaria considera estratégicas.
El país continúa sin acceder a los mercados internacionales tras la reestructuración de 2020 por el mega endeudamiento que hizo Luis Caputo durante el macrismo. El riesgo país por encima de los 400 puntos básicos ahuyenta a los fondos buitre de Wall Street, además del temor a que el experimento libertario que brinda retornos extraordinarios sea derrotado en las urnas el año próximo.
Sin embargo, Milei necesita dólares para llegar al final de su mandato. En 2025 debió acudir a los multimillonarios salvavidas de Trump. Ahora, busca vender la recaudación, las tierras y los glaciares del país con tal de conseguir al menos un millón de dólares. Pareciera que para los libertarios, como sinceró el ex jefe de asesores Demian Reidel en marzo de 2025, «el único problema de Argentina es que está llena de argentinos«.
EO






