Como si compartieran un extraño placer culposo por echar a perder todo lo que puede sacarlos del pozo, el gobierno no logra salir de la dinámica internista. La coordinación de movimientos que habían logrado aceitar días atrás en pos del cuidado de la cabeza de Manuel Adorni, quien sigue firme en la gestión como si aquí no hubiese pasado nada, volvió a ser autoboicoteado por los propios miembros de la mesa chica de La Libertad Avanza, que parecieran estar más ocupados en juntar apoyos fotográficos que en resolver el mayor escándalo que atraviesa la era de Javier Milei.
Después de lograr una sobrevida de una semana, en el oficialismo apuntaron por reforzar el operativo contención del jefe de gabinete. Desde la mañana del martes, el favorito de Karina Milei se reunió con tres tandas de senadores en su despacho de la planta baja de la Casa Rosada junto a la secretaria general y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
El objetivo, explicaron desde su círculo, era contarle de primera mano a los legisladores la estrategia que el ministro coordinador adoptaría para afrontar el informe de gestión, cuya fecha, después de horas de frenéticas negociaciones, había sido fijada para el próximo 2 de julio. Lo que nadie sabía era que mientras tanto se estaba cocinando otro plan.

Ausente con aviso por “estar trabajando”, Patricia Bullrich pasó todo su día caminando por los pasillos del Senado para negociar con la oposición dialoguista la postergación de la presentación del informe que el deslomado funcionario había comenzado a preparar. La furia del Congreso para con el ex vocero está lejos de ser una puja estrictamente mediática: hasta el martes por la tarde la jefatura de gabinete prácticamente no había recibido preguntas de parte de los senadores. Tan sólo dos meses atrás en Diputados contestó más de cuatro mil.
La razón de este destrato, dicen en la Cámara Alta, responde al desconocimiento del recinto frente a la investidura del jefe de gabinete. “Le mintió al Congreso y a la gente, no puede seguir en el cargo”, repiten una y otra vez en diferentes despachos el variopinto parlamento. Pese al enojo manifiesto, hay una idea que aúna a las diferentes tribus dialoguistas: debe ser Javier Milei quien eche a Manuel Adorni y no el Congreso.

Con este as bajo la manga, Bullrich se puso al hombro las conversaciones para evitar el mal trago del ex vocero, que sigue juntando fotos como para hacer un álbum. Según dejaron trascender desde su entorno, la porteña negoció con los aliados posponer por tiempo indeterminado la presentación del informe de gestión para evitar complicaciones. La idea habría surgido de la propia ex macrista, quien le hizo llegar la propuesta a Devitt, y éste se la transmitió a Karina, quien dio el visto bueno para avanzar con la operación. Concretado el hecho, la senadora salió a declarar.
“En principio hemos decidido que no venga, porque no tiene demasiado sentido hacerlo el 2 de julio. No ha habido preguntas prácticamente, así que esa es la idea. Yo lo hablé ayer tanto con Karina como con la gente de Jefatura de Gabinete”, dijo en la puerta del Senado con un agotamiento indisimulable. Lo que no previó, sin embargo, era que apenas minutos después iba a ser desautorizada por la persona a la que le salvó el pellejo.
“Estoy a disposición para presentarme el día 2 de Julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional. Fin”, tuiteó Adorni. Y desató el caos. Durante varias horas de la noche del martes, las versiones y acusaciones cruzadas entre adornistas y bullrichistas cotizaban en bolsa y desde ambos campamentos acusaban a su rival de entrometerse donde no le corresponde.
Mientras desde el entorno del jefe de gabinete repetían una y otra vez que nunca hubo intención de no asistir al recinto, en la mesa de la Senadora juraban que las gestiones para posponer la presentación de Adorni habían sido acordadas y consultadas con la cúpula del oficialismo. “No tenía sentido exponerlo a algo así, es un daño que nos podíamos ahorrar”, dicen cerca de la jefa de bloque de La Libertad Avanza.

Si bien las versiones sobre una posible salida de la ex ministra de Seguridad se dispararon, lo cierto es que no está previsto que haya un rompimiento en el corto plazo. “Ella forma parte del gobierno y aunque tenga diferencias se va a mantener donde está”, afirman tajantes desde tu entorno. Pese a que los movimientos separatistas no son bien recibidos dentro del karinismo puro, lo cierto es que la hermana presidencial sabe mejor que nadie que el daño de Bullrich fuera es mucho más potente que el pueda hacer adentro. Por eso, como ya se hizo costumbre, el plan será fingir demencia.
En este sentido, no está previsto que esta semana haya un encuentro de la mesa política que integran la secretaria general, Adorni, Bullrich, Devitt, Diego Santilli, Luis y Santiago Caputo, y Martín y Eduardo “Lule” Menem. “Esta semana ya está perdida, veremos la que viene”, dijeron desde adentro de la cúpula del gobierno para explicar la decisión. En el mientras tanto, Javier Milei seguirá aferrado a su jefe de gabinete como si su gobierno dependiera de ello.
TS/CM










