Comer en exceso puede representar un riesgo considerable para la salud cardiovascular, especialmente en personas con condiciones preexistentes. Según expertos citados por The Washington Post, una comida copiosa puede desencadenar un ataque cardíaco de manera similar a lo que ocurre tras episodios de estrés intenso o ejercicio físico extenuante.
La advertencia de los especialistas resalta la importancia de la moderación y la atención a los hábitos alimenticios, sobre todo en quienes presentan factores de riesgo.
¿Por qué una comida abundante puede desencadenar un infarto?
El impacto de una comida abundante sobre el corazón se explica por varios mecanismos fisiológicos. Al ingerir grandes cantidades de alimentos ricos en grasas saturadas, calorías y carbohidratos procesados, el cuerpo redirige el flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo.
Este proceso provoca una constricción de los vasos sanguíneos, lo que eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y reduce el flujo de sangre al propio corazón. Steve Kopecky, cardiólogo y profesor de medicina cardiovascular en la Mayo Clinic, explicó a The Washington Post que este aumento de la presión puede romper placas de colesterol en las arterias, generando coágulos.
Además, las comidas con alto contenido graso hacen que la sangre sea más propensa a coagularse. “Estas son cosas que se combinan para que, unas horas después, ocurra un ataque cardíaco”, señaló Kopecky.






