En un escenario internacional atravesado por guerra en Medio Oriente y una polarización creciente, el peronismo llevará su agenda fuera del país. La cumbre progresista que se realizará en Barcelona funcionará como una vidriera global que reunirá a dirigentes de distintas partes del mundo, donde el Partido Justicialista, por instrucción de Cristina Fernández de Kirchner, buscará denunciar el rumbo del gobierno de Javier Milei ante líderes de distintos continentes.
La cita, organizada por el presidente español, Pedro Sánchez, junto a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reunirá a una docena de mandatarios y referentes progresistas con un objetivo explícito: articular una respuesta política frente al avance de la derecha global y defender el multilateralismo, en un contexto marcado por las tensiones internacionales y el reposicionamiento de potencias.
En ese marco, el peronismo buscará instalar su propia narrativa sobre la Argentina.
El PJ lleva su denuncia al escenario internacional
La delegación del PJ estará encabezada por Eduardo “Wado” de Pedro y tendrá como eje exponer ante la comunidad internacional lo que consideran las consecuencias del modelo económico libertario. Según consignó PERFIL, el espacio planteará la existencia de un “industricidio”, el deterioro social y una “degradación institucional” en el país.

Además, el partido buscará poner sobre la mesa la situación judicial de Cristina Kirchner, denunciando persecución política y cuestionando el funcionamiento del sistema institucional argentino.
La comitiva incluye a dirigentes como Jorge Taiana, Eduardo Valdés, Nicolás Trotta, Lucía Cámpora y la economista Delfina Rossi, entre otros, en una señal de intento de reconstrucción de vínculos internacionales partidarios, especialmente con fuerzas socialdemócratas europeas.
El movimiento no es menor: mientras el Gobierno intenta consolidar su inserción internacional con una agenda liberal y alineamientos específicos, el PJ busca disputar ese relato en foros globales.
Dos carriles: partido y candidato
En paralelo a la estrategia partidaria, Axel Kicillof confirmó su participación en la cumbre, aunque con un encuadre distinto. No viaja como parte de la delegación del PJ, sino con agenda propia, en clave de proyección política paralela al de Cristina.
Desde el entorno del gobernador precisaron a La Pluma que en su presencia en el foro combinará reuniones con empresarios, búsqueda de financiamiento para la provincia y encuentros bilaterales con dirigentes internacionales. También participará de paneles sobre multilateralismo y nuevo orden global.
Por un lado, Kicillof buscará posicionarse como interlocutor ante el mundo en medio de la crisis argentina; por el otro, acumular volumen político internacional en un contexto donde ya se perfila como uno de los principales nombres del peronismo hacia 2027.

Sin interna, pero con diferencias
Pese a las especulaciones, en el PJ buscan bajar el tono a cualquier lectura de interna entre el kirchnerismo y Kicillof. Ambas agendas “se complementan”: el partido trabaja en su vínculo internacional, mientras el gobernador construye su perfil propio.
Sin embargo, la escena deja una postal política elocuente: el peronismo vuelve a moverse en el plano internacional, pero lo hace con dos carriles simultáneos. Uno, orgánico, con el sello del PJ y la conducción de Cristina Kirchner. Otro, personal, con Kicillof proyectándose más allá de la provincia.
Una cumbre con tono geopolítico
El encuentro en Barcelona no será solo una foto. Según detalló El País, los líderes abordarán tres ejes centrales: defensa de las instituciones democráticas, impacto de la desinformación y el rol de las tecnologías, y el avance de la desigualdad y el extremismo.
La convocatoria incluye a figuras como Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro y Yamandú Orsi, en una apuesta por reconstruir una agenda progresista global frente a liderazgos como el de Donald Trump. Antes de la cumbre de Barcelona, este martes el jefe del Gobierno español mantuvo un encuentro con su par chino Xi Jinping en Pekín.
En ese tablero, la Argentina aparece partida en dos: el Gobierno, alineado con posiciones alineadas a la derecha internacional; y el peronismo, que busca reinsertarse en el circuito progresista.
JD/CM






