Para Karina Milei dejar ir a Manuel Adorni de la jefatura de gabinete tuvo un sabor agridulce. Golpeada emocionalmente por la situación que atravesó de lleno no sólo al gobierno y su funcionamiento, sino también a su relación personal con el ahora ex deslomado funcionario puso a la líder política de La Libertad Avanza en un incordio con final feliz. La salida obligada de su pollo obligó a la hermana presidencial no sólo a barajar y dar de nuevo, también la llevó a posicionarse en el lugar que más le gusta: la toma total del poder del gobierno que alcanzó Javier Milei.
Desde hace tiempo Karina es la dueña indiscutida de la lapicera libertaria, a la que ya demostró no temerle. Con el siempre vigente respaldo de Martín y Eduardo “Lule” Menem, sus armadores de confianza y cerebros dentro del Congreso, la hermana presidencial logró acorralar a Santiago Caputo y su tropa de tuiteros a ser reducidos a una mera minoría intensa y ruidosa pero sin poder real. La presidenta de La Libertad Avanza no sólo marginó a los referentes de Las Fuerzas del Cielo de las listas legislativas, también logró quedarse con el control político del Ministerio de Justicia que desde hace algunos meses coordina Juan Bautista Mahiques, en una jugada que eyectó al caputista Sebastián Amerio. La soga, para temor de varios, todavía tira.
La llegada de Diego Santilli a la coordinación ministerial no sólo fue bendecida por la hermanísima desde el momento cero, también fue ponderada horas después cuando la jefa espiritual de La Libertad Avanza se mostró en sociedad con su flamante jefe de gabinete a quien le dio una cálida bienvenida en público y en privado. Dentro del gobierno, y con particular énfasis dentro del despacho de la secretaria general, anotan al Colo como un jugador del equipo de Karina. Por eso, el ex macrista deberá cumplir con honores las aspiraciones parlamentarias del oficialismo si quiere conseguir, también, la misericordia de la hermana para hacerse de la codiciada candidatura a gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

En este sentido, el jefe de gabinete será clave para llevar adelante las negociaciones con gobernadores para conseguir la aprobación de Propiedad Privada, la ley de Zona Fría y la modificación del Régimen de Inocencia Fiscal, la ley Hojarasca, la Reforma Política, entre otros proyectos sensibles que el oficialismo se vio obligado a frenar por la embestida del Adorni gate. Junto a Santilli, el resto de los encargados de llevar adelante la rosca parlamentaria también se mostrará abierto al diálogo y a poner en marcha la nueva estrategia del oficialismo que se terminará de aceitar en un nuevo encuentro del selecto grupo de cabecillas.
La semana que viene la mesa política del oficialismo volverá a reunirse después de varios días de pausa por los tambaleantes días que atravesó el gobierno en la previa, durante y posterior salida de Adorni. El cónclave quedó fijado para el próximo martes en Casa Rosada en la misma oficina de siempre, que ahora le pertenece a Santilli, pero con una novedad: además del celebrado estreno de cargos que harán el Colo y Devitt, también se sumará al encuentro el flamante secretario de Medios y Comunicación, Fabián Fernández.
El ex integrante del equipo de Néstor Grindetti llegó al gobierno en reemplazo al también eyectado Javier Lanari, cuyo final de gestión se vio atravesado por la inédita decisión del gobierno de clausurar y limitar la circulación en la Casa Rosada para la prensa acreditada en el edificio. Apenas unos días antes de la salida de de Adorni, el ex periodista presentó su renuncia indeclinable para la que la hermanísima ya tenía reemplazo.

La llegada de Fernández estuvo, como todo en el gobierno, atravesada por la interna sinfín que la hermana de sangre y el hermano del alma del presidente mantienen desde hace, al menos, dos años y medio. Mientras que en el sector del asesor hacían saber que el desembarco del treintañero del conurbano se dio con la venia del caputismo y con la mano benefactora de siempre silencioso Guillermo Garat, encargado de llevar las riendas de la comunicación en la populosa YPF. Del otro lado del Rubicón las versiones eran diametralmente opuestas.
En el karinismo hacían saber que Fabián Fernández fue propuesto por el propio Adorni, quien conoció al comunicador gracias a la gestión que llevó adelante en la petrolera nacional oficialmente hasta este lunes. Por entonces, el todavía jefe de gabinete buscaba un último salvavidas que le permitiese salvar su cabeza de la picadora de carne mediática y rezó que el periodista bonaerense pudiese darle una mano. Fue, siempre según las versiones del sector rival de Caputo, el mismo ministro coordinador quien le presentó a Karina al sucesor de Lanari en una reunión a puertas cerradas donde la secretaria general dio el visto bueno para concretar el desembarco para ayudar a salvar la cabeza de su favorito. El desenlace ya es historia conocida.

Con la confirmación de Fernández como nuevo secretario, la presidenta de La Libertad Avanza buscó enviar todas las muestras posibles sobre su nueva adquisición. En sus primeras horas como funcionario libertario, el ex YPF se dejó fotografiar junto a la hermana presidencial en uno de los eventos que encabezó el presidente, actividad que volvió a repetir este miércoles durante la jura de Santilli en el Salón Blanco. Un reaseguro de a quién responderá en cualquiera sea la circunstancia. La hermana olió lealtad y pagó.

Nunca perdió su centralidad dentro del oficialismo. Absolutamente todos los funcionarios, legisladores e integrantes de La Libertad Avanza gustan de rendirle pleitesía pública a diario para luego ser condecorados en privado. Pero ahora el relanzamiento del gobierno deja a Karina en una posición de absoluto dominio político. Con un Santiago Caputo cada vez más enfocado en sus guerras digitales con agentes de todo tipo del mundillo político, la menor de los Milei puso primera y en algunos despachos ya se entusiasman con la posibilidad de verla en una boleta. “Todavía falta mucho”, dicen para tranquilizar. Pero que las hay, las hay.
TS/CM






