La sesión de este jueves en el Senado expuso en tiempo real la crisis de conducción política del oficialismo, la pérdida de autoridad de Karina Milei sobre el bloque libertario y la consolidación del ministro Juan Bautista Mahiques como arquitecto del nuevo poder judicial. La jornada consagró la victoria de Patricia Bullrich, que tras un mes de desafíos públicos a la Casa Rosada demostró que son su muñeca política el Senado no avanza en la dirección diseñada por el Presidente y su hermana.
La sesión había comenzado con un acuerdo parlamentario aparentemente cerrado. El miércoles, durante Labor Parlamentaria encabezada por Victoria Villarruel, con Bullrich y todos los jefes de bloques presente se había definido avanzar únicamente con 50 pliegos judiciales.
Sin embargo, cuando comenzó la sesión este jueves, la lista pasó sorpresivamente a 73 candidatos, dejando afuera únicamente el pliego de Maria Verónica Michelli.

El peronismo denunció que el oficialismo había roto el acuerdo y varios senadores empezaron a exponer públicamente las tensiones internas de La Libertad Avanza. “Se dijeron 50 pliegos”, confirmó incluso Villarruel en el recinto, visiblemente incómoda, lo que se había convenido a puertas cerradas. La vicepresidenta terminó alineándose con las críticas opositoras y dejó expuesto que ni Presidencia del Senado ni la secretaría parlamentaria habían intervenido en la modificación del temario.
El eje del conflicto fue la candidatura de Micheli al Tribunal Oral Federal N°3 de La Plata. La jueza había atravesado todo el procedimiento institucional: concurso, Consejo de la Magistratura, dictamen y tratamiento parlamentario. Pero en las últimas horas el Gobierno intentó frenar su designación, recién cuando Javier y Karina Milei tomaron conocimiento de su vínculo familiar con Alconada Mon.
Fue Patricia Bullrich quien reconoció explícitamente en el recinto que la objeción presidencial estaba vinculada a ese parentesco. Aunque finalmente se abstuvo en la votación, defendió la idea de que “no se pueden atribuir consecuencias disciplinarias a una persona por una relación familiar”.

La frase tuvo un doble efecto. Por un lado, expuso públicamente el verdadero motivo detrás de la ofensiva contra Micheli. Por el otro, desnudó a Milei. Es curioso porque si bien el Presidente aduce conflicto de intereses en ese caso particular, entre la lista aprobada aparecen Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema Horacio Rosatti; Yamile Susana Bernan, esposa de un ex jefe de Gabinete de Mariano Cúneo Libarona; y otros nombres históricamente ligados al entramado judicial macrista.
La sesión reveló algo que estaba en el ambiente pero hasta ahora nadie se anima a a explicitar: sin Patricia Bullrich, el oficialismo no logra construir mayorías en el Senado.
La exministra de Seguridad no actuó está vez como articuladora entre radicales, provinciales, macristas, dialoguistas y libertarios. El «grupo de los 44» senadores antiperonistas que responde no tuvo conducción y la sesión languidecía sin los acuerdos previos que suele cerrar cuando se pone al frente de la estrategia del Ejecutivo.
Tras un cuarto intermedio, negoció con la oposición y finalmente impulsó la incorporación de los 73 pliegos más el de la polémica al temario.

Los 44 votos que finalmente aprobaron el pliego de Micheli terminaron consolidando una nueva realidad interna. El oficialismo ya no responde de manera automática a las órdenes de la secretaria general de la Presidencia. Hubo senadores libertarios como Luis Juez que abandonaron el recinto y se ausentaron de la votación, otros cómo Francisco Paoltroni que directamente votaron en contra de las exigencias de la hermanísima. Bullrich me demostró que sin ella no hay cohesión en el oficialismo y deja a la bancada al borde de la ruptura.
Mientras el Gobierno quedaba atrapado en su propia interna, hay un gran vencedor silencioso de la jornada: Juan Bautista Mahiques. El ministro de Justicia logró que se aprobara la totalidad de la lista de candidatos que venía empujando desde hacía más de seis años, muchos de ellos elaborados originalmente durante el gobierno de Mauricio Macri cuando integraba el Consejo de la Magistratura.
La aprobación de los 74 pliegos implicó también una derrota para el sector judicial que encabezan Santiago Caputo y Sebastián Amerio, quienes habían intentado bloquear algunos nombres de la nómina, especialmente el de Emilio Rosatti. “Caputo quería que se cayera ese pliego y no pudo”, reconocían cerca de Mahiques.

La interna venía escalando desde hace semanas. El asesor presidencial y Amerio buscaban condicionar el armado judicial del ministro y limitar su influencia sobre los tribunales federales. Pero el resultado de la sesión dejó a Mahiques fortalecido y prácticamente indemne.

No sólo sobrevivió políticamente: logró cerrar el proceso de designaciones que había empezado durante Cambiemos y lo hizo con el respaldo final del propio Javier Milei, que terminó festejando en redes sociales la aprobación de todos los pliegos, incluido el de Micheli, cuya designación había intentado frenar horas antes sin advertir que fue promovida por su ministro.
Además hubo otra derrota legislativa: La Libertad Avanza terminó postergando el tratamiento del proyecto de “inviolabilidad de la propiedad privada”, una iniciativa clave impulsada por Federico Sturzenegger que el oficialismo daba por aprobada. En la oposición aseguran que el Gobierno decidió retirarla porque no tenía los votos.
AL/CM





