El Gobierno de Javier Milei suele destacar que los salarios medidos en dólares alcanzaron niveles récord como uno de los principales indicadores de la recuperación económica. Los datos muestran que, tras el fuerte impacto de la devaluación de diciembre de 2023, los ingresos en la divisa estadounidense crecieron de manera sostenida. Incluso, según el tipo de cambio utilizado para la comparación, ya superan los niveles previos al cambio de gobierno.
Sin embargo, la magnitud de la recuperación depende del punto de comparación, del tipo de cambio elegido para hacer la conversión y, sobre todo, de si se analiza el salario en dólares o el poder adquisitivo dentro de la economía argentina.
El impacto de la devaluación
De acuerdo con la serie oficial del RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), el salario promedio registrado pasó de $ 447.080 en noviembre de 2023, último mes completo antes de la asunción de Javier Milei, a $ 1.837.609 en abril de 2026, el dato oficial más reciente.
Tras asumir la presidencia el 10 de diciembre de 2023, Milei dispuso una devaluación superior al 50%, que llevó el tipo de cambio oficial de alrededor de $ 365 a más de $ 800 por dólar. Ese movimiento provocó un fuerte desplome de los salarios medidos en dólares oficiales. Mientras que en noviembre de 2023 el salario promedio equivalía a aproximadamente US$ 1.225, en diciembre cayó hasta unos US$ 600, una reducción cercana al 51% en apenas un mes.

Desde ese piso comenzó una recuperación impulsada por las negociaciones salariales, la desaceleración de la inflación y el menor ritmo de ajuste del dólar oficial. Con el último dato disponible, correspondiente a abril de 2026, el salario promedio ronda los US$ 1.320, un nivel que supera levemente al registrado antes del cambio de Gobierno.
Si, en cambio, se utiliza el dólar contado con liquidación (CCL) o el dólar MEP para medir los salarios, el resultado cambia. De este modo se observa que, en noviembre de 2023, equivalía a aproximadamente US$ 525. Tras la devaluación descendió hasta unos US$ 500 y luego inició una recuperación que lo llevó actualmente a ubicarse por encima de los US$ 1.000, prácticamente el doble del nivel registrado al comienzo de la gestión.
Esta comparación permite sostener dos afirmaciones diferentes. Si el punto de partida es diciembre de 2023, inmediatamente después de la devaluación, el salario promedio en dólares más que se duplicó durante la gestión de Milei. Punto que aprovecha el líder libertario para defender su política económica. Cabe recordar que en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias de este año el líder libertario afirmó: “Hemos triplicado el salario en dólares”.
En cambio, si la comparación comienza en noviembre de 2023, antes del ajuste cambiario dispuesto por LLA, la mejora resulta bastante más moderada y, en el caso del dólar oficial, apenas supera el nivel existente antes del cambio de gobierno.

El salario en dólares no equivale al salario real
El principal debate pasa por distinguir entre salario en dólares y salario real. Mientras el primero resulta útil para comparar ingresos entre países o medir el costo laboral internacional, el segundo refleja cuántos bienes y servicios pueden comprar efectivamente los trabajadores dentro de la economía argentina.
En ese sentido, distintos estudios advierten que la mejora de los salarios expresados en dólares convivió con un fuerte aumento de los gastos fijos de los hogares. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde diciembre de 2023 hasta mayo de 2026 la inflación acumulada fue del 320%, pero algunos rubros crecieron muy por encima de ese promedio. El costo de la vivienda -que incluye electricidad, gas y agua- acumuló una suba superior al 530%; el transporte aumentó más de 416% y las comunicaciones alrededor del 442%, incrementando el peso de esos gastos sobre el ingreso familiar.
Como consecuencia, una parte creciente del salario debió destinarse a cubrir servicios esenciales, reduciendo el margen disponible para otros consumos.
Esa diferencia entre la evolución del salario en dólares y el poder de compra también se refleja en otros indicadores. Aunque los ingresos expresados en moneda estadounidense se recuperaron con fuerza, el consumo masivo todavía no logró volver de manera sostenida a los niveles previos al cambio de gobierno y el empleo formal privado continúa mostrando una recuperación más lenta.

El debate sobre cómo medir la inflación
Otra discusión gira en torno a la medición del salario real. Diversos centros de estudios sostienen que la canasta utilizada actualmente para calcular el Índice de Precios al Consumidor no refleja completamente los cambios registrados en los hábitos de consumo de los hogares durante las últimas dos décadas, especialmente el mayor peso que adquirieron los servicios públicos.
El CEPA sostiene que, si se utilizara la canasta elaborada por el INDEC para 2017/2018 -que todavía no fue incorporada al índice oficial-, la recuperación del salario real sería considerablemente menor. Bajo esa metodología, el poder adquisitivo de los salarios registrados aún se ubicaría por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
En definitiva, los datos permiten sostener que los salarios medidos en dólares registraron una fuerte recuperación desde la devaluación de diciembre de 2023 e incluso superaron, en algunas mediciones, los niveles previos a la asunción de Milei. Sin embargo, ese indicador por sí solo no alcanza para evaluar la evolución del ingreso de los trabajadores.
La recuperación del salario real, el impacto de las tarifas y los servicios sobre el presupuesto familiar, el consumo y la situación del empleo siguen siendo variables centrales para determinar si esa mejora en dólares se tradujo efectivamente en una mejora del nivel de vida.
RM/EO





