En un acto realizado este 9 de Julio en Carmen de Areco con motivo del día de la Independencia, Máximo Kirchner reapareció en medio de la escalada interna que atraviesa el kirchnerismo. Con fuertes cuestionamientos al gobierno de Javier Milei, una encendida defensa de Cristina Fernández de Kirchner y un mensaje dirigido tanto a la militancia como al conjunto del peronismo, acrecentó las especulaciones sobre el escenario electoral de 2027.
La actividad fue organizada por el intendente Iván Villagrán y reunió a dirigentes, militantes, representantes de clubes, centros de jubilados, organizaciones sociales y sindicales. La elección del distrito no fue casual: días atrás, el jefe comunal había propuesto públicamente a Máximo Kirchner como eventual candidato presidencial, mientras que distintos referentes de La Cámpora comenzaron a instalar su nombre como una alternativa dentro del espacio.

El diputado volvió a denunciar una persecución política contra la ex presidenta y aseguró que continúa siendo la dirigente «más capacitada» del espacio. «Entendemos que es la mujer más capacitada. Si fuera hombre no estaría en la situación que está. Está ahí porque se planta», afirmó. Además destacó que, pese a la condena judicial y a su situación de detención, continúa estudiando, haciendo actividad física y manteniendo contacto con la militancia. En ese contexto, insistió en que el kirchnerismo seguirá impulsando la candidatura presidencial de Cristina para 2027.
Durante su intervención, el presidente del PJ bonaerense sostuvo que la Argentina atraviesa «un pleno proceso de entrega de la Patria» y vinculó esa situación con el endeudamiento externo, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la legislación sobre tierras y las políticas económicas impulsadas por la administración nacional.
«Tenemos que volver a ser dueños de nuestro país», afirmó hacia el cierre de su discurso, una frase que sintetizó el eje central de su mensaje a nivel conceptual. Kirchner cuestionó el nuevo endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional y planteó que la sociedad debe preguntarse qué ocurrió con los miles de millones de dólares tomados en préstamos durante los últimos años.
«¿Qué se hizo con los 50 mil millones de dólares? Nuestro pueblo no vio nada de ese endeudamiento», sostuvo, al tiempo que reclamó reestructurar el perfil de vencimientos para reducir la carga anual de pagos y destinar más recursos a políticas públicas.
En ese marco también apuntó contra lo que definió como un «pensamiento único» respecto del pago de la deuda y criticó el rol de los mercados financieros y de los grandes medios de comunicación en el debate económico.Las críticas alcanzaron además al ministro de Economía, a quien cuestionó por afirmar que existe un consumo récord. «¿Consumo de qué? La gente consume cada vez menos leche y menos carne», expresó.

Otro de los ejes del discurso estuvo centrado en la defensa de un modelo de desarrollo con participación del Estado y del sector privado. Kirchner rechazó la idea de que el kirchnerismo sea «antiempresario» y recordó que entre 2003 y 2015 se produjo, según afirmó, el mayor crecimiento de pequeñas y medianas empresas del país.
También cuestionó el aumento de las tarifas energéticas, reclamó mantener los beneficios para las zonas frías y sostuvo que los recursos naturales deben traducirse en ventajas concretas para la población y para el aparato productivo nacional.
Máximo Kirchner reivindicó además el aporte extraordinario a las grandes fortunas aprobado durante la pandemia y afirmó que esos recursos permitieron financiar obras como el gasoducto, además de fortalecer programas como Progresar y proyectos de urbanización en barrios populares. Según señaló, esa iniciativa representó un ejemplo de «justicia fiscal» frente al recurso permanente del endeudamiento. Ese es un concepto que viene repitiendo en sus últimas apariciones.

Aunque evitó mencionar directamente a Axel Kicillof durante el acto, el mensaje de Kirchner volvió a leerse en clave interna. En las últimas semanas el diputado había advertido que no aceptarán «candidatos por default», una definición interpretada como una crítica al posicionamiento del gobernador bonaerense.
Mientras Kicillof continúa construyendo su propio armado político con proyección nacional, La Cámpora ratifica públicamente que su principal candidata sigue siendo Cristina Kirchner, aunque en distintos sectores del peronismo ya comenzaron a aparecer dirigentes que impulsan la figura de Máximo Kirchner como eventual alternativa para las elecciones presidenciales de 2027.
En ese contexto, el acto de Carmen de Areco volvió a mostrar al líder de La Cámpora ocupando un rol cada vez más central dentro del kirchnerismo y profundizando un discurso que combina oposición frontal al Gobierno nacional con la reorganización política de su espacio de cara al próximo ciclo electoral.
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