Los unió el espanto pero ahora ¿Hay amor? Organizaciones sociales y piqueteras que históricamente caminaron las calles y recorren los barrios por separado encontraron puntos en común en una alianza casi inédita que integra espacios peronistas, de izquierda y hasta anarquistas.
“Creemos que estamos creando algo que la política debe imitar”, señala un referente piquetero de izquierda. Este jueves un centenar de organizaciones realizaron conjuntamente asambleas con cortes de calles y rutas en todo el país. La medida fue en respuesta a la decisión del Gobierno de eliminar el programa Volver al Trabajo. Los 78.000 pesos que cobran casi un millón de personas estaba en juego. Mayo era el primer mes con el programa eliminado pero este nuevo actor articulado logró frenarlo por vía judicial. “Los abogados de los distintos espacios trabajaron juntos para hacer la presentación y logramos un primer paso en la Justicia”, se entusiasma el referente piquetero.

Ya habían protagonizado una jornada de piquetes y reclamos en todo el país el 7 de abril. También articularon una resistencia similar en el Congreso con eco en los bloques del Frente de Izquierda y Unión por la Patria. “En poco tiempo logramos agruparnos y armar una defensa judicial, legislativa y popular”, reflexiona el piquetero. “Eso demuestra que hay una salida y una manera de hacerle frente a las políticas de Javier Milei. Si logramos un freno juntos imagínese si sumamos a la CGT y otros sectores”, reflexiona.

Lo que pasa en las calles reconfigura el escenario y no tiene antecedentes. La última aproximación se dió durante el último tramo del gobierno de Mauricio Macri cuando existió una confluencia semejante “pero de ninguna manera con este volumen y capacidad de articulación”, agrega un referente social del peronismo. Por caso, en diciembre de 2019 nació formalmente la UTEP, Unión de Trabajadores de la Economía Popular.
“La verdad para nosotros no hay una economía popular, es toda la economía de explotación capitalista. Pero la verdad es que esos debates quedan muy atrás, tenemos muchos más puntos en común”, reconoce el dirigente social. Los análisis teóricos los separan, Pettovello y Milei los unen.

El telón de fondo es la profunda crisis social que atraviesa la argentina. “78.000 pesos son muy pocos pero para un desempleado o una madre es todo. Recorrimos el país y el escenario es desolador. Es la diferencia entre llevar unas alitas de pollo a la mesa o no comer proteínas en todo el mes”, señala un dirigente social.
El fallo judicial logró que esta semana se abonara la módica suma pero no hay garantías para junio. “Vamos por el restablecimiento definitivo del programa y por un aumento de lo que se paga”, arremete el peronista. Originalmente Volver al Trabajo pagaba el salario de los trabajadores de la llamada economía popular, aquellos que organizados en cooperativas trabajan en comedores y otras tareas. Era un complemento a lo que ya generaban en changas y otras tareas en la informalidad.
“Hoy estamos trabajando en red en las provincias con compañeros de distintas organizaciones que están a tiro para salir a las calles y reclamar”, revela el líder de una agrupación social kirchnerista. Los gobernadores por lo bajo también presionaron para la continuidad del programa. El clima social se corta con cuchillo en varias provincias. Los reclamos los protagonizaba estatales, médicos y maestros en varias latitudes.
AL/CM






