La inversión real alcanzó a US$ 7.515 millones en agosto, lo que representa una caía de 5,4% interanual, pese a los continuos anuncios de nuevos proyectos, según un estudio privado. De esta forma, entre enero y agosto se verificó una baja acumulada de 7,9%.
El nivel de inversión que se produjo en el octavo mes del año equivale al 18,6% del PBI, volumen que es considerado insuficiente por los analistas económicos para sostener el desarrollo del país.
El análisis sectorial refleja que la inversión en maquinaria y equipo registró durante el octavo mes del año una caída de 4,1% anual, división en la cual los equipos de origen nacional sufrieron una contracción de 5,3%, mientras que las compras al exterior de bienes importados cayeron 3,1%. De esta manera, el indicador acumulado de este rubro para los primeros ocho meses del año refleja una contracción de 11,4%.
En simultáneo, la inversión destinada al sector de la construcción se contrajo 7,1%, lo que significó «la baja más grande de los últimos cuatro meses» y que produjo una caída acumulada de 3,6%. Los datos corresponden al informe técnico del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF).
Al analizar los resultados generales, la consultora privada remarcó que «la inversión continúa mostrando un desempeño débil, aunque en agosto la caída interanual se moderó respecto de los meses anteriores», fenómeno explicado «principalmente por la menor baja en la importación de maquinaria y equipo». Asimismo, precisó que el segmento de la construcción «no logra encaminarse en un sendero de recuperación y vuelve a anotar caídas fuertes».
En cuanto a las proyecciones para los próximos períodos económicos, la firma analista anticipó: «Hacia adelante esperamos una moderación gradual de la caída, en línea con una eventual mejora de la actividad y de las condiciones macroeconómicas». A su vez, el reporte concluyó señalando que «eventualmente deberíamos ver que el avance de los proyectos vinculados al RIGI comience a compensar la menor inversión en las manufacturas», aunque advirtió de forma explícita que «el ritmo efectivo de ejecución de los proyectos es incierto«.
Entre agosto de 2024 y abril de 2026 se presentaron 35 proyectos por más de US$ 80.000 millones, de acuerdo al Observatorio del RIGI. Según la plataforma oficial del Ministerio de Economía, a junio de este año se habían aprobado 16 por un total de US$ 29.892 millones. Sin embargo, esas inversiones no se realizaron aún.
Por qué se dispara el riesgo país y qué puede pasar con el dólar
La fuerte caída de los activos argentinos durante las últimas semanas enciende las alarmas y genera gran incertidumbre a nivel local e internacional. El riesgo país es una de las señales de peligro más claras. El indicador superó los 600 puntos básicos después de haber estado cerca de los 400 puntos a mediados de año. Este martes se ubicaba en 609 puntos, después de alcanzar los 642 a comienzo de la semana, y alcanzó una suba mensual del 19%. En paralelo, el Merval acumulaba una caída de 8,3% en pesos y de 9,7% medido en dólares durante septiembre.
El movimiento no fue exclusivamente argentino. Las mayores tasas internacionales elevaron el costo de oportunidad para los inversores y golpearon especialmente a los activos emergentes de mayor riesgo. De hecho, desde Bloomberg Línea señalaron que la suba de los rendimientos de los bonos estadounidenses fue el principal disparador de la presión reciente sobre la deuda argentina. Pero también se identificaron factores domésticos: menor ritmo de acumulación de reservas, señales más débiles de actividad económica y una posición más defensiva de los inversores frente al horizonte electoral de 2027.
Durante los primeros ocho meses del año, el Banco Central acumuló compras por más de US$ 14.100 millones. Ese proceso fue uno de los elementos que acompañaron la recuperación de los activos argentinos. Pero en septiembre el ritmo se desaceleró y el mercado comenzó a preguntarse si la autoridad monetaria podrá mantener la acumulación de reservas necesaria para afrontar las obligaciones futuras.
Según lo trascendido, el programa contempla unos US$ 4.900 millones de compras del Tesoro al BCRA y alrededor de US$ 4.000 millones vinculados a vencimientos de Bopreales, además de una emisión de aproximadamente US$ 5.000 millones en Bonares.
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