En un clima de tensión política, el jefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni, presentó su informe de gestión en la Cámara de Diputados de la Nación. Sin embargo, lejos de ser honorable, su paso por el Congreso reveló las flaquezas de sus respuestas, tanto en lo que respecta su patrimonio personal como el presente económico de la gestión actual.
“Respecto de la pregunta acerca de si voy a presentar la renuncia o si voy a continuar como jefe de Gabinete, quiero dejarles en claro a todos que no«, aclaró los tantos pasadas varias horas de la jornada legislativa. Sin embargo, uno de los primeros puntos que tocó fue el de la economía argentina, atravesada por el reciente dato de inflación de marzo. Los precios subieron 3,4% el mes pasado, lo que marcó la peor cifra en un año y una suba consecutiva de 10 meses.
«El número de inflación de marzo fue malo. Pero es importante entender que a pesar de esta turbulencia generada por el kirchnerismo, los empresarios prebendarios y algunos medios de comunicación, el BCRA sigue comprando reservas y el dólar se mantiene estable«, argumentó Adorni.
Sin embargo, la frase más insólita que esbozó el jefe de Gabinete llegó después: «Sabemos que algunos de los resultados obtenidos todavía no muestran un impacto directo en la vida cotidiana de todos los argentinos. Ese retraso en nuestro camino hacia la reconstrucción se explica, en gran parte, por un fenómeno que vivimos con notoria crudeza durante la segunda mitad del año pasado: la operación golpista que el kirchnerismo y la izquierda ejecutaron en media campaña electoral«.
Según Florencia Florentín, economista de la consultora EPyCa, Adorni «busca instalar al kirchnerismo como excusa de los datos malos por dos motivos. El primero, externalizar los efectos negativos de su programa a su propio programa. Esto ayuda a instalar el discurso de que se están haciendo las cosas bien y que algunos impactos no se terminan de ver por factores que son ajenos al gobierno. La pregunta ahí es por qué el gobierno no genera los mecanismos para que el «riesgo kuka» no genere efecto».
En segundo lugar y en línea con lo anterior, explicó a La Pluma Diario que «intentan no perder el activo que generaron para las elecciones de 2023 —y 2025—: no ser el kirchnerismo. Plantear siempre esa dicotomía y recordar al kirchnerismo solamente por los grandes errores del gobierno de Alberto Fernández —la foto de olivos y la inflación— ayuda a que no se construya una oposición fuerte».
De hecho, el mensaje final de Adorni apuntó a que el éxito del gobierno libertario será el de terminar con el kirchnerismo: “El éxito de este gobierno significará sacarlos del partido para siempre”.
La adjudicación de Adorni a la fuerza opositora por la suba de precios difiere hasta de economistas que fueron afines a las ideas libertarias. Un ejemplo es el del economista Diego Giacomini, quien hace una semana calificó de «mamarracho» el programa económico del Gobierno.
En diálogo con Perfil, dijo: «Con esta fuerza de contractividad de la política monetaria lo normal sería que la inflación cayera. ¿Por qué no cae la inflación? Porque este Gobierno ha perdido reputación y credibilidad».
Adorni defendió la inflación con el dato anual, que pasó de 211,4% en 2023 a 31,5% en 2025. Sin embargo, admitió que en marzo el número no fue bueno. “No veo por ningún lado una inflación empezando con cero, puede aparecer un cero pero a la derecha, no a la izquierda”, sentenció el economista Christian Buteler en diálogo con El Cronista.
En esa línea, también de cuestionó la falta de actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC), un episodio que concluyó con la renuncia del director del Indec, Marco Lavagna.
Según Adorni, el Gobierno sostuvo que el índice actual es “el único indicador oficial”, al que definió como un instrumento “robusto”, elaborado bajo estándares internacionales.
De acuerdo con el documento, se busca evitar “interpretaciones erróneas” que puedan afectar la toma de decisiones de la población y del sector privado.
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