Taty Almeida murió este domingo por la tarde a los 95 años de edad. La referente histórica de Madres de Plaza de Mayo hacía tres semanas que se encontraba internada en el Hospital Italiano, pero su estado se agravó en las últimas horas y finalmente falleció a las 19.20 de este 14 de junio.
El deceso de una de las figuras más reconocidas de los Derechos Humanos en el país fue confirmada por las propias Madres de Plaza de Mayo, mediante un comunicado. «A las 19.20 del14 de junio falleció en el Hospital Italiano nuestra querida Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. En breve comunicaremos en que lugar se llevará a cabo la despedida. 30 mil detenidos desaparecidos Presente Ahora y siempre!», difundieron.
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, más conocida como Taty Almeida, nació el nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano. Durante gran parte de su vida se dedicó a la docencia, hasta que su vida cambió radicalmente el 17 de junio de 1975 cuando la última dictadura cívico-eclesiástica-militar secuestro a su hijo Alejandro Martín Almeida, quien era un poeta y estudiante de medicina de 20 años. Desde ese entonces, ella lo buscó sin cesar. Hasta el día de hoy, continúa sin aparecer.
La fuerza, compromiso y sensibilidad de Taty eran conmovedoras. Luchadora incansable de mil batallas, siempre con humor, inteligencia y sabiduría.
Hasta siempre Taty. pic.twitter.com/cMVwds5eX3
— Gabriel Katopodis (@gkatopodis) June 14, 2026
En 1979, Taty se sumó a las Madres de Plaza de Mayo y fue parte de las históricas rondas de los jueves. En 1986, cuando la organización se dividió, integró la Línea Fundadora y se convirtió en una de las referentes más persistentes en la demanda de Memoria, Verdad y Justicia por los detenidos desaparecidos durante la dictadura.
Taty solía contar que ella pertenecía a «una familia militar» porque su padre fue oficial de Caballería. Su hijo solía llamarla «gorila» por su antiperonismo, pero a partir de su desapareción ella se volcó a las ideas de Alejandro. En Madres, Almeida colaboró con equipos forenses para la identificación de restos y el impulso de los juicios a los responsables del terrorismo de Estado. También participó activamente en charlas, conferencias y eventos nacionales e internacionales, enfatizando que el plan represivo no comenzó con la dictadura sino que tuvo antecedentes claros entre 1974 y 1975.

“Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido. Y estoy muy orgullosa de que él haya sido quien me parió. Yo era una gorila fatal. Me afeité. Todo eso fue después de lo de mi hijo”, contó Taty en una entrevista para el Archivo Oral de Memoria Abierta.
Taty no sabía que su hijo del medio escribía poesías. Encontró los textos en una agenda después del secuestro.
“Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre, porque para vos los tres seguimos en él, si me sorprende lejos de tus caricias que tanto me hacen falta, si la muerte me abrazara fuerte como recompensa por haber querido la libertad, y tus abrazos entonces sólo envuelven recuerdos, llantos y consejos que no quise seguir, quisiera decirte mamá que parte de lo que fui lo vas a encontrar en mis compañeros. La cita de control, la última, se la llevaron ellos, los caídos, nuestros caídos, mi control, nuestro control está en el cielo, y nos está esperando. Si la muerte me sorprende de esta forma tan amarga, pero honesta, si no me da tiempo a un último grito desesperado y sincero, dejaré el aliento el último aliento, para decir te quiero.”
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En 2011, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la declaró Personalidad Destacada en Derechos Humanos y recibió los doctorados honoris causa de la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de las Artes. El 18 de abril pasado, la Universidad de Buenos Aires le otorgó el mismo reconocimiento en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras, ante un auditorio colmado por estudiantes y docentes.
En esa ocasión, sentada en silla de ruedas y con su pañuelo blanco, Almeida señaló que “ya hemos pasado la posta” a las nuevas generaciones y que “a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”. “Por supuesto, en mí están todas las Madres. Las madres que aún están, las que no están, pero que siempre van a seguir estando”, agregó.
S.C./






