El presidente Javier Milei calificó de «analfabetos económicos» a los ex titulares del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont y Miguel Pesce, por cuestionar su propuesta de modificar la Carta Orgánica de la entidad para impedir que financie al Tesoro mediante emisión monetaria. «Si estos dos analfabetos económicos se quejan es una buena señal, ya que, dado el desastre que han hecho, hacer lo opuesto es una buena intuición», afirmó en un extenso posteo publicado en su cuenta de X, donde expuso por qué considera que la Carta Orgánica (CO) constituye una «DECLARACIÓN DE IGNORANCIA».
Bajo el título «FIN DE LA BRUTALIDAD MONETARIA», Milei argumentó que la CO, modificada en 2012 durante el gobierno de Cristina Kirchner, «es una DECLARACIÓN DE IGNORANCIA» porque le asigna cinco objetivos a un mismo instrumento de política económica: la política monetaria.
FIN DE LA BRUTALIDAD MONETARIA
Si estos dos analfabetos económicos se quejan es una buena señal, ya que dado el desastre que han hecho, hacer lo opuesto es una buena intuición.Más allá de eso, acorde a Tinbergen, para alcanzar un objetivo de política económica se necesita POR… https://t.co/shc1ERUy0E
— Javier Milei (@JMilei) July 2, 2026
Para respaldar su postura, el mandatario citó el principio de Tinbergen, formulado por el economista neerlandés y primer ganador del Premio Nobel de Economía, en 1969. Según este principio, cada objetivo de política económica requiere, como mínimo, un instrumento independiente para poder alcanzarlo.
El Presidente agregó: «La lógica de ello está determinada por las condiciones necesarias para resolver el sistema de ecuaciones que permite obtener el valor de las variables de control (la política) tal que se alcance el objetivo de política propuesto». Como ejemplo, explicó que el sistema determina la cantidad de dinero y el resultado fiscal necesarios para alcanzar un determinado nivel de PBI y de precios, aunque aclaró que, en la práctica, pueden requerirse más instrumentos.

Incluso, Milei sostuvo que, en muchos casos, un mismo objetivo demanda una mayor cantidad de instrumentos, «lo cual agiganta el nivel de bestialidad de la CO de 2012», remarcó.
Para el líder libertario, esa multiplicidad de metas explica la aceleración inflacionaria que caracterizó a la economía argentina en los últimos años, un fenómeno que, según afirmó, se interrumpió desde 2024.
«En definitiva, entrar al BCRA y ver el cartel en la pared con el artículo 3° de la CO es una declaración de ignorancia espantosa. Por lo tanto, si queremos terminar para siempre con la inflación, aniquilar la reforma de 2012 y volver a un objetivo factible —preservar el valor de la moneda— será un gran paso en la dirección correcta», sostuvo y concluyó: «La reforma no se agota en lo que se menciona en este posteo. Iremos más a fondo aún».
Críticas de Marcó del Pont y Pesce
Los ex presidentes del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont y Miguel Pesce, cuestionaron la reforma de la Carta Orgánica que impulsa el Gobierno. Ambos advirtieron que la iniciativa responde a un compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y alertaron sobre los riesgos de limitar el mandato de la autoridad monetaria exclusivamente al control de la inflación.
Marcó del Pont, quien encabezó el Banco Central durante la reforma de la Carta Orgánica de 2012, sostuvo que «la política monetaria es un instrumento de la política económica» y cuestionó la idea de que el manejo de la tasa de interés o de la cantidad de dinero sea suficiente para resolver el problema inflacionario. Además, afirmó que el cambio «se veía venir» porque «el FMI lo está pidiendo hace tiempo», y consideró que la desaceleración de la inflación responde principalmente a la recesión, la caída del salario real, el ancla cambiaria y la apertura de las importaciones.

Por su parte, Miguel Pesce advirtió que otorgarle mayor autonomía al Banco Central y fijarle un único objetivo podría tener consecuencias negativas sobre la actividad económica. «Las implicancias pueden ser graves, porque si combinás la autonomía con un único objetivo podés caer en una trampa grave y es que el BCRA sólo se centra en el control de la inflación y, en la búsqueda de ese objetivo, termine provocando una recesión profunda», señaló.
El ex titular de la autoridad monetaria recordó, además, que un esquema similar funcionó durante la convertibilidad y derivó en una prolongada crisis económica. «Esto ya ocurrió y ocurrió en 2001. Terminamos en una recesión que fue la más prolongada de la historia argentina», afirmó.
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