La inflación fue de 3,4% en marzo, el peor dato desde el mismo mes del año pasado. La suba, de 0,5 puntos porcentuales en comparación a febrero, se vio reflejada en rubros como Educación, Vivienda y servicios, y Transporte.
La cifra que mide el Indec registró además su décima suba consecutiva, al mismo tiempo que la canasta básica se desaceleró. Mientras el contexto internacional golpea de forma lateral a la economía argentina, especialistas pusieron el foco en otros datos alarmantes que vinieron con el informe.
«El dato más preocupante fue el de la inflación núcleo, donde se saca los productos estacionales y los regulados, que son los precios que puede definir el Gobierno, cuyo valor dio 5,1%, el peor dato desde agosto de 2024″, explicó Ramiro Tosi, economista de la consultora Sudamericana, para La Pluma Diario.
En ese sentido, este índice se volvió a acelerar, «a un 3,2%, lo que te da una idea de que este proceso de inflación va a ser más difícil de domar. Bajar a un registro del 2% va a llevar unos cuantos meses porque hay que desacelerar muchos componentes del índice»
Ese análisis se alinea con el que presentó Martín Pollera, ex secretario de Comercio, quien advirtió en X: «De las seis divisiones con mayor aumento, cuatro impactan directamente sobre el bolsillo cotidiano de las familias. No son gastos “ajustables” porque tienen baja elasticidad y escasa capacidad de sustitución». Se refiere a Educación, Transporte, Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles y Alimentos y bebidas.
El panorama general indica que no solo el Gobierno deberá revertir una serie de rubros que los ciudadanos no pueden dejar de pagar, sino que además se profundiza la crisis y se hace cada vez más complicado una desaceleración.
Mientras tanto, Florencia Florentín, de las consultoras UNGS y Epyca, respondió de forma contundente ante la consulta de La Pluma: «Todo esto deja en evidencia lo que venimos diciendo hace rato: el programa antiinflacionario está fallando. Porque si fuera exitoso justamente no sería tan afectado ante cada «shock»«.
Según la consultora Adcap, «el shock internacional causó subas de 9% en combustibles. Excluyendo este efecto, la inflación habría bajado a alrededor de 3%». Sin embargo, para Florentín el dato final delata la incapacidad del Gobierno a resistir las presiones generadas por el contexto global. «¿Era esperable que suba en cualquier contexto dado el conflicto bélico? Sí. Pero el punto es que ya lleva 10 meses de suba, y en un contexto en el que el plan no se modificó: continúa el ajuste (incluyendo emisión), los salarios reales caen y el tipo de cambio real se sigue apreciando (de hecho hasta el tipo de cambio está cayendo nominalmente)».
En esa línea, dijo que la tendencia es clara y pone en evidencia la necesidad de un cambio en la política económica. «Lo preocupante sería que no se haga nada al respecto», sentenció.
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