El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales de Brasil, informó el domingo la autoridad electoral del país, tras derrotar al senador de derechas Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta y se aseguró un cuarto mandato no consecutivo.
El presidente de Brasil logró la reelección al imponerse en la segunda vuelta electoral con el 51,76% de los votos, frente al 48,24% obtenido por el senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL). De esta manera, el mandatario revirtió el resultado de la primera vuelta, en la que había alcanzado el 45,1% de los sufragios, por debajo del 47% conseguido por su adversario, en un escenario que sorprendió por apartarse de las previsiones de las encuestas.
Tras el resultado inicial, Lula movilizó a sus bases y reforzó su agenda de campaña con propuestas centradas en la protección de los derechos sociales, la inversión pública, la seguridad y la preservación de la Amazonía. Asimismo, presentó los comicios como una instancia decisiva para la defensa de la democracia y advirtió sobre las consecuencias de un eventual regreso de la familia Bolsonaro al poder. En ese sentido, la izquierda brasileña impulsó actos bajo la consigna “Nunca más Bolsonaro”, en los que cuestionó la gestión de la pandemia de COVID-19 y los recortes a programas públicos durante la presidencia de Jair Bolsonaro.
En el plano económico y social, el Gobierno promovió distintas medidas para mejorar el poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos y reducir las dificultades financieras de la población. Entre ellas, se destacó el aumento del 15% en el programa Bolsa Família, que beneficia a cerca de 50 millones de personas, además de iniciativas de crédito a bajo interés, incentivos fiscales para pequeñas empresas y planes de refinanciación de deudas. A su vez, la administración impulsó medidas destinadas a contener los precios de los combustibles mediante la reducción temporal de impuestos federales a la gasolina y subsidios al diésel. También envió al Congreso un proyecto para establecer la gratuidad del transporte público durante los fines de semana.
Por otra parte, la política ambiental ocupó un lugar central en la campaña, especialmente por los resultados registrados en la Amazonía. Desde el regreso de Lula al poder en 2023, la deforestación se redujo un 45%, hasta alcanzar su nivel más bajo en más de una década, en contraste con el incremento registrado durante la gestión de Jair Bolsonaro. En materia de seguridad, el mandatario propuso fortalecer la coordinación entre las fuerzas federales y estaduales, ampliar el uso de inteligencia y tecnología para combatir el crimen organizado y mejorar la infraestructura de las fuerzas policiales, además de impulsar políticas preventivas en zonas vulnerables.
Finalmente, la reelección tendrá repercusiones sobre la política exterior brasileña y sus vínculos con las principales potencias. Durante su gestión, Lula promovió el multilateralismo, la integración regional y la cooperación con China, Europa, el Mercosur y los BRICS, además de defender una mayor autonomía frente a Estados Unidos. En este contexto, las relaciones con Washington representan uno de los principales desafíos de la nueva etapa, luego de que el gobierno de Donald Trump impusiera en 2025 aranceles de hasta el 50% a determinados productos brasileños y vinculara públicamente esas medidas con el proceso judicial contra Jair Bolsonaro.
Elecciones en Brasil: así fue el balotaje
La jornada electoral estuvo atravesada por una decisión extraordinaria del Supremo Tribunal Federal (STF), que ordenó extender hasta las 19 el horario de votación, inicialmente previsto hasta las 17, después de que ambas campañas presentaran reclamos por dificultades que afectaban el traslado de los ciudadanos a los centros electorales. La resolución fue adoptada por el juez Cristiano Zanin, a raíz de denuncias relacionadas principalmente con problemas en el transporte público en el estado de Bahía, además de inconvenientes meteorológicos señalados en otras regiones del país.
La medida alteró el desarrollo habitual del escrutinio, ya que el TSE había comenzado a difundir resultados cuando apenas se había contabilizado el 0,25% de las secciones electorales. En ese momento, Lula registraba el 57,66% de los votos contra el 42,34% de Bolsonaro, pero la publicación de los datos quedó suspendida hasta que finalizara el horario ampliado de votación. Una vez reanudado el conteo, el candidato opositor pasó al primer lugar y llegó a mantener una ventaja sobre Lula durante parte de la noche, en un escrutinio que reflejó diferencias regionales en el comportamiento electoral y mantuvo abierta la disputa por la Presidencia.
Sin embargo, a medida que avanzó la incorporación de votos de distintas regiones, especialmente de estados del nordeste brasileño, donde el Partido de los Trabajadores conserva una importante base electoral, Lula recuperó el liderazgo y comenzó a ampliar su diferencia sobre Flávio Bolsonaro. El cambio de tendencia permitió al mandatario revertir también el escenario de la primera vuelta y consolidar una nueva victoria frente al bolsonarismo, el movimiento político que lo había enfrentado en las elecciones de 2022, cuando derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro y regresó al Palacio del Planalto después de doce años.
En esta oportunidad, su adversario fue Flávio Bolsonaro, de 45 años, senador por Río de Janeiro y principal representante electoral de su padre, quien quedó impedido de competir por la Presidencia después de las decisiones judiciales vinculadas con su intento de permanecer en el poder tras la derrota de 2022.
GLF










