La histórica victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil sacudió a los mercados financieros y profundizó las pérdidas de los activos argentinos. En el inicio de la rueda semanal, el índice MSCI Merval caían 6,7%, los bonos soberanos operaban en baja y el riesgo país se disparaba hasta los 738 puntos básicos.
El resultado electoral brasileño provocó una fuerte reacción entre los inversores, que habían apostado por un triunfo del candidato de derecha Flávio Bolsonaro. La corrección alcanzó tanto a las acciones y la moneda de Brasil como a los activos de empresas latinoamericanas con exposición al país vecino, en un escenario que volvió a poner bajo presión a los mercados emergentes.
En la Argentina, el impacto se reflejó desde la apertura de las operaciones. Las acciones locales registraron bajas generalizadas. Los títulos argentinos que cotizan en Wall Street sufrían se hundían casi un 12%. Tal es el caso de los papeles de Mercado Libre que retrocedían hasta un 11,3%.
Las instituciones financieras presentar rojos superiores al 9%. En ese sentido, las acciones del Grupo financiero Galicia se desplomaban un 9,3%; mientras que las del BBVA caían un 9,5%. Las más perjudicadas eran las del Banco Macro con un -10,5% y las del Supervielle con un -11,1%.
Los bonos soberanos, por su parte, acompañaron la tendencia negativa. El retroceso de los títulos de deuda impulsó el riesgo país hasta los 738 puntos básicos, una señal del mayor rendimiento que exigen los inversores para mantener deuda argentina frente a los bonos del Tesoro estadounidense.

El derrumbe de los mercados brasileños
La reacción más fuerte se produjo en Brasil, donde los inversores desarmaron posiciones luego de que Lula se impusiera en la segunda vuelta electoral. La Bolsa de San Pablo llegó a registrar una caída del 10%, lo que activó el mecanismo automático de suspensión temporal de las operaciones durante 30 minutos.
La presión también se trasladó al mercado cambiario. El real brasileño llegó a depreciarse más de un 10% frente al dólar en las operaciones de futuros negociadas en Chicago, hasta niveles equivalentes a unos 5,58 reales por dólar.
En Wall Street, los bancos y las compañías con mayor exposición a la economía brasileña encabezaron las pérdidas. A media mañana, las acciones de Bradesco caían 28,62%, las de Itaú retrocedían 21,15% y las de Petrobras perdían 15,83%, de acuerdo con los datos publicados por La Nación.
El movimiento respondió, en buena medida, a la reversión de las apuestas financieras que se habían acumulado después de la primera vuelta electoral. La expectativa de una victoria de Flávio Bolsonaro había impulsado a los activos brasileños durante las semanas previas al balotaje, ante la posibilidad de un cambio en la orientación económica y de una política fiscal más restrictiva. El triunfo de Lula alteró esas previsiones y obligó a los inversores a recalibrar sus posiciones.

La incertidumbre que viene
La atención de los mercados estará puesta ahora en las primeras señales económicas del nuevo mandato de Lula. La evolución del real, las tasas de interés y los bonos brasileños será clave para determinar si la reacción inicial se limita a una corrección de precios o deriva en un período de mayor volatilidad.
La jornada deja así una señal incómoda para el gobierno de Milei, el escenario representa un nuevo factor externo de presión sobre los activos financieros. La caída de las acciones y la suba del riesgo país se producen, además, en un mercado que continúa atento a la sostenibilidad del esquema económico local y a las condiciones de acceso al financiamiento.
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