Luis Caputo presentó este miércoles un programa de $2 billones para impulsar los créditos hipotecarios mediante recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES. El esquema consiste en que el fondo coloque depósitos de mayor plazo en los bancos para darles liquidez y que esas entidades utilicen luego esos recursos para otorgar nuevas hipotecas. El problema es que, detrás del anuncio de una supuesta política de acceso a la vivienda, aparecen condiciones que podrían dejar afuera justamente a quienes tienen mayores dificultades para comprar una casa.
Los propios números mostrados por Caputo exponen una de las principales contradicciones. Para un crédito promedio de $ 114 millones, utilizado por el Gobierno para calcular que el programa podría alcanzar a entre 17.000 y 18.000 familias, una vivienda de alrededor de US$ 106.000 requeriría un anticipo del 25% y el préstamo tendría una cuota inicial cercana a $ 865.000. Con una relación cuota-ingreso del 25%, el grupo familiar debería demostrar ingresos netos de aproximadamente $ 3,46 millones mensuales. A eso hay que sumar estabilidad laboral, buen historial crediticio y la capacidad de ahorrar decenas de miles de dólares para cubrir la parte que el banco no financia.

Para Florencia Fiorentin, jefa de Economía de EPyCA, el principal obstáculo del mercado hipotecario no parece estar resuelto por el anuncio. La economista remarcó que las tasas planteadas son similares, e incluso en algunos casos superiores, a las que ya existen en el mercado. El verdadero problema, explicó, está en poder aplicar al crédito: muchas familias no cuentan con el ahorro necesario para financiar el 20% o 30% que los bancos no cubren o directamente no cumplen con los requisitos de ingresos y scoring. En ese sentido, también cuestionó que no está claro cómo el nuevo esquema resolverá el parate que ya atraviesa el otorgamiento de créditos hipotecarios.
La otra gran discusión es el uso de los recursos. Los $ 2 billones saldrán del FGS, el fondo administrado por ANSES que concentra activos vinculados al sistema previsional. El mecanismo no implica que ANSES entregue créditos directamente a las familias, sino que el FGS colocará fondos en los bancos a uno y cinco años, con tasas mínimas de UVA más 2,5% y UVA más 4,5%, respectivamente. Las entidades deberán destinar ese fondeo a nuevas hipotecas y podrán cobrar una tasa de hasta UVA más 7,5%. En los hechos, el Estado utiliza recursos del fondo de los jubilados para resolver la falta de financiamiento de largo plazo para que los bancos puedan prestar a 15, 20 o más años.
Mientras el Gobierno moviliza hasta $ 2 billones del FGS para fortalecer el fondeo del sistema financiero, los jubilados que cobran la mínima continúan dependiendo de un bono extraordinario de $ 70.000 para reforzar sus ingresos. Desde septiembre, la jubilación mínima será de $ 428.591,22 y, con el bono completo, llegará a $ 498.591,22.
En este contexto, la pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones durante la gestión de Javier Milei obligó a más de 27.000 personas mayores de 65 años a volver a trabajar, mientras que el endeudamiento entre jubilados también registró un fuerte crecimiento. Así lo afirmó un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), que analizó la evolución de los haberes desde diciembre de 2023 hasta junio de 2026.
Asimismo, el estudio sostuvo que “cada jubilado que percibió el haber mínimo entre diciembre de 2023 y junio de 2026 perdió $ 2.721.627 a valores de junio de 2026, el equivalente a casi 5,75 haberes mínimos o cinco meses de jubilación«. Además, enfatizó que «esta pérdida es irreversible: aunque el haber alcance o supere el valor previo, los meses ya pagados no se reintegran”.
Voy a tratar de explicar este nuevo absurdo y dibujo de Caputo, que no le ofrece ninguna solución a la gente de a pie ni a quienes más necesitan acceder a una vivienda, pero compromete $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para financiar a los bancos y facilitar… pic.twitter.com/m648AtZozI
— Edgardo Rovira (@EdgardoRovira) August 26, 2026
Caputo presenta la iniciativa como una herramienta para facilitar el acceso a la vivienda, pero todavía quedan preguntas centrales sin respuesta: cuántas de las 17.000 o 18.000 familias teóricas podrán reunir el anticipo, acreditar ingresos suficientes y superar la evaluación de los bancos; cuántos créditos nuevos generará realmente el programa y cuánto de esos $2 billones terminará efectivamente transformado en viviendas. Hasta ahora, el anuncio parece atacar el problema del fondeo bancario, pero no el principal obstáculo para millones de argentinos, que no tienen los ahorros, los ingresos ni las condiciones exigidas para acceder a un crédito. Y para intentar resolverlo, Caputo decidió poner en juego recursos del FGS de ANSES.
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