El Gobierno de Brasil reglamentó el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), una iniciativa que establece el marco regulatorio para la producción, certificación, comercialización y utilización de combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés). El esquema contempla metas obligatorias y graduales de reducción de emisiones para la aviación doméstica, que comenzarán a regir en 2027.
La reducción exigida aumentará progresivamente durante la próxima década hasta alcanzar el 10% en 2037. De esta manera, Brasil busca generar condiciones para el desarrollo de una industria local de combustibles sostenibles y, al mismo tiempo, avanzar en la descarbonización del transporte aéreo.
Uno de los principales componentes del programa es la creación de un sistema nacional de certificación obligatoria para el SAF producido en Brasil o importado. El mecanismo incorpora requisitos de trazabilidad y sostenibilidad y establece el Certificado de Sustentabilidad del SAF (CS-SAF), que permitirá comercializar por separado el atributo ambiental asociado al combustible.

El Gobierno brasileño estima que el país podría alcanzar una capacidad potencial de producción de unos 2.100 millones de litros anuales de SAF en 2030. La proyección posicionaría a Brasil como uno de los principales productores de combustibles sostenibles para aviación de América Latina y refuerza su estrategia para desarrollar nuevas cadenas de valor vinculadas a los biocombustibles.
La apuesta excede al sector aeronáutico. El desarrollo del SAF puede generar una demanda adicional para materias primas de origen agrícola, entre ellas los aceites vegetales, y abrir oportunidades para inversiones industriales, generación de empleo calificado y desarrollo de proveedores en distintas regiones del país.
La comparación con Argentina
El avance de Brasil pone el foco sobre el marco regulatorio argentino para los biocombustibles y sobre la discusión pendiente acerca del futuro de la industria local.
El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), Gustavo Idígoras, utilizó la decisión brasileña para cuestionar el escenario regulatorio argentino y reclamar cambios en la legislación. “Mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviética y un proyecto de ley en el Senado que no tiene interés legislativo en ser sancionado. El futuro de Argentina pasa por generar bioenergías basadas en materia prima agrícola con alta calidad y sustentabilidad, y fomentando la libre competencia. Es el momento de sancionar una Ley en Argentina que genere futuro”, sostuvo.
El planteo apunta a una discusión que trasciende el uso de biocombustibles como mezcla obligatoria en los combustibles tradicionales. La expansión de mercados como el SAF abre la posibilidad de transformar materias primas agrícolas en productos de mayor valor agregado y participar de una industria que tendrá una demanda creciente a nivel internacional.
Para Argentina, el desafío pasa por definir si ese proceso se desarrollará con un marco regulatorio capaz de atraer inversiones y promover la competencia. El desarrollo de nuevas bioenergías podría permitir ampliar el agregado de valor de la producción agroindustrial, generar actividad industrial y fortalecer economías regionales.
Mientras el país vecino ya estableció metas, mecanismos de certificación y un horizonte de producción para el SAF, en Argentina continúa pendiente la definición de un marco que permita desarrollar plenamente ese potencial.
RM/EO









