En el marco de una recesión constante, predominan las persianas bajas en las zonas comerciales de la Ciudad de Buenos Aires. Un relevamiento realizado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) entre marzo y abril de 2026 detectó 277 locales cerrados, en venta o en alquiler en las principales áreas de comercio porteñas.
El dato representa un aumento del 30,7% en comparación con el mismo período del año pasado. Si bien hubo una leve baja respecto del bimestre anterior, cuando se habían contado 284 locales vacíos, la tendencia general preocupa a los comerciantes. Además, los locales en alquiler se dispararon más de un 100% interanual, mostrando que muchos dueños ya ni piensan en vender, sino que necesitan conseguir inquilinos en un mercado cada vez más frenado.
Aunque avenidas como Rivadavia, Corrientes y Avellaneda mostraron cierta mejora, el golpe se sintió fuerte en zonas clave como Florida y las avenidas Santa Fe, Córdoba, Cabildo y Pueyrredón, donde crecieron los locales sin actividad. El deterioro ya no afecta solamente a barrios periféricos o rubros puntuales, sino también a corredores históricos del consumo porteño.
Los cierres se repiten en negocios de todos los días, desde locales de ropa y bazares hasta pequeños servicios y gastronomía. También se ven afectados comercios vinculados a bienes durables, golpeados por la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo. En ese contexto, la desaceleración de la inflación todavía no logró traducirse en una recuperación real de las ventas ni del mercado interno.
El impacto también aparece en el empleo y en la cantidad de empresas activas. Según un informe de la consultora CEPA, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 cerraron 24.437 empresas, unas 30 por día desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Los sectores más golpeados fueron transporte y almacenamiento, comercio, industria manufacturera, servicios inmobiliarios y construcción.

En paralelo, se perdieron más de 327 mil puestos de trabajo registrados. Para muchos comercios chicos y medianos, la combinación de tarifas altas, alquileres, costos de servicios y caída del consumo viene achicando cada vez más el margen para sobrevivir. En las avenidas porteñas, eso ya se nota a simple vista.
Seis de cada diez fábricas metalúrgicas están paradas
Nueva caída en la actividad metalúrgica que ya acumula un rojo de 6,2% en lo que va de 2026. De acuerdo con el último informe del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), en abril, los niveles de actividad registraron una baja interanual de -4,3% y de -1,3% con respecto a marzo.
En esa línea, desde ADIMRA señalaron que la utilización de la capacidad instalada se encuentra en uno de sus niveles más bajos en términos históricos ubicándose en 40,9%. En comparación al mismo período del año pasado, el descenso es de 6 puntos porcentuales. Desde la entidad remarcaron que este nivel de uso refleja y confirma el carácter recesivo del actual escenario industrial.
Desde el punto de vista sectorial, el panorama continúa siendo contractivo. Sólo Maquinaria Agrícola (5,1%), y Carrocerías y Remolques (3,9%), tuvieron un crecimiento con respecto al indicador previo. El resto del entramado metalúrgico se mantuvo en retroceso: Fundición (-13,6%) Otros Productos de Metal (-5,7%), Equipamiento Médico (-5,6%), Bienes de Capital (-4,8%), Equipo Eléctrico (-4,5%) y Autopartes (-1,7%) registraron caídas interanuales persistentes.
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