El encuentro entre la diputada nacional Natalia de la Sota y el titular de la Auditoría General de la Nación, Juan Manuel Olmos fue una señal al peronismo cordobés. La reunión en la provincia confirmó el inicio de un trabajo de la cordobesa que sale a la búsqueda de una estructura nacional desde la cual proyectarse. En paralelo crecen las dudas sobre las ambiciones nacionales del esquema que encabezan el gobernador Martín Llaryora y el exmandatario Juan Schiaretti.
La foto que gestionó Olmos forma parte de la consolidación del polo peronista opositor al gobierno de Javier Milei, con fuerte impronta federal y que evita quedar atrapado en las disputas internas del peronismo bonaerense. En ese conglomerado, que también integran Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michell, avanza en un armado nacional y federal amparados en la defensa del equilibrio fiscal pero con justicia social.

Desde ese esquema se lanzan señales, diálogos e invitaciones a todos los peronismos locales que encabezan los gobernadores, incluso los aliados a Javier Milei. «No nos gusta cómo votan pero no los juzgamos. Este peronismo no señala con el dedo», reafirman en un intento por acercar a los que se alejaron. En el último acto realizado en Entre Ríos, hubo presencia del llaryorismo, lo cual aumentó la ilusión de acercar al cordobesismo al armado nacional, algo que siempre esquivó esa expresión política.
En paralelo avanzó el operativo seducción a De la Sota, alejada del oficialismo local. Tras el encuentro, la diputada fue explícita al sostener que «la eventual continuidad de este modelo regresivo le hará daño al país» y planteó la necesidad de «construir una alternativa sólida» al oficialismo nacional. La coincidencia con Olmos no se limita al diagnóstico económico: ambos comparten la idea de que la reconstrucción del peronismo debe comenzar desde las provincias y no exclusivamente desde el AMBA.
Dentro del peronismo federal aseguran que la reunión también representa un punto de inflexión respecto del vínculo con el oficialismo cordobés. Se advierte además una diferencia. Hasta ahora otros dirigentes compartían su foto con De la Sota, en esta oportunidad fue ella quien difundió en sus redes el encuentro, lo cual implica una validación desde la comunicación política.

«Ella viene advirtiendo desde la campaña presidencial de 2023, cuando respaldó la candidatura de Sergio Massa, que el cordobesismo mantenía una lógica política incompatible con una construcción nacional opositora. Son aliados a Milei y Llaryora va hacia una colectora por la reelección», advierten en las adyacencias de la diputada. Recuerdan que se posicionó en contra de Milei desde el balotaje y que rechazó acompañar al gobierno libertario en las votaciones clave de Diputados.
En ese sector consideran que durante mucho tiempo existió dentro del peronismo la expectativa de que Llaryora pudiera convertirse en un aliado para un futuro frente nacional. Axel Kicillof ya lo intentó y el peronismo federal también. Un encuentro entre el gobernador cordobés y Dante Gebel también alimentó las especulaciones sobre un respaldo a esa aventura electoral. Sin embargo, aseguran que esa hipótesis comenzó a desmoronarse con las sucesivas señales de acercamiento entre la administración cordobesa y la Casa Rosada.
Las declaraciones recientes del ministro de Gobierno cordobés, Manuel Calvo, quien destacó que las dos figuras con mejor imagen en la provincia son Javier Milei y Martín Llaryora, fueron interpretadas como una confirmación de esa estrategia.

Para dirigentes cercanos a De la Sota, ese mensaje terminó de convencer incluso a quienes todavía creían posible una convergencia política con el gobernador. «Muchos de los que veían en Llaryora un aliado entendieron que Natalia tenía razón cuando advertía que el cordobesismo siempre mantuvo un acuerdo político con Milei», sintetizó una fuente con acceso a las conversaciones.
En ese espacio incluso sostienen que algunos gobernadores opositores, entre ellos Axel Kicillof, llegaron a confiar en la posibilidad de sumar a Llaryora a una estrategia común, una expectativa que hoy consideran definitivamente descartada.
La estrategia de De la Sota apunta ahora a fortalecer vínculos con distintos sectores del peronismo nacional. En las últimas semanas mantuvo actividades en Chaco, Santa Fe, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires, donde compartió agenda con Leandro Santoro.
El objetivo inmediato no pasa por disputar liderazgos internos sino por consolidar una red de dirigentes con coincidencias programáticas en temas como producción, empleo, educación, ciencia y desarrollo federal.
En ese marco, la diputada evita involucrarse en la disputa que atraviesa al peronismo bonaerense y que enfrenta a Cristina Kirchner con Kicillof. Cerca suyo explican que cualquier pronunciamiento podría alimentar especulaciones innecesarias cuando la prioridad sigue siendo construir una alternativa nacional.

Mientras tanto, el posicionamiento del gobernador cordobés sigue generando interrogantes dentro del peronismo. Aunque mantiene canales de diálogo con distintos sectores opositores, su prioridad continúa siendo la política provincial y su eventual reelección. Sin embargo, en el PJ Federal observan con preocupación las conversaciones que el cordobesismo mantiene con dirigentes cercanos al oficialismo nacional y no descartan que termine integrando algún esquema de entendimiento electoral con La Libertad Avanza.
En ese contexto, cerca de De la Sota sostienen que hoy la dirigente distribuye sus esfuerzos en partes iguales: un 50% orientado a consolidar un perfil nacional y otro 50% enfocado en una eventual construcción provincial. Lo cual alimenta las chances de ser una eventual compañera de fórmula del candidato peronista.
No obstante, advierten que ese equilibrio podría modificarse si Llaryora profundiza un eventual acuerdo político con Milei. En ese escenario, entienden que De la Sota quedaría prácticamente obligada a encabezar una referencia del «peronismo no mileísta» en Córdoba.
Por ahora, el vínculo con el cordobesismo aparece atravesado por la cautela. Las puertas del diálogo con otros sectores del justicialismo permanecen abiertas, pero cerca de la diputada remarcan que ya existe una definición política clara: no formar parte de un proyecto que, a su juicio, termine confluyendo con la estrategia nacional del oficialismo libertario.
AL/CM




