La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) quedó envuelta en un fuerte conflicto luego de que se diera a conocer una ola de despidos. Mientras la conducción reconoce la no renovación de 61 contratos, los gremios denuncian que el ajuste alcanza a cerca de un centenar de empleados e incluso advierten que la cifra podría seguir creciendo en los próximos días.
En ese sentido, Martín Iofrida, Secretario General de la Asociación de profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN), denunció la sorpresiva medida. “Hasta ahora se habla del 20% del personal contratado, que hasta hoy eran alrededor de 350. No le avisaron a nadie, estamos relevando la lista. La gente se fue enterando que se queda sin trabajo con un día de anticipación”, subrayó en declaraciones a Tiempo Argentino.
De acuerdo con la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN), las cesantías no se limitaron al personal administrativo. Afirman que entre los despedidos hay ingenieros, técnicos, investigadores, licenciados y profesionales que se desempeñaban en distintas gerencias y proyectos de la institución.

La preocupación radica en que la actividad nuclear depende de equipos interdisciplinarios cuya formación demanda años de capacitación. La salida de investigadores, técnicos e ingenieros no sólo implica la pérdida de conocimiento acumulado, sino que además dificulta el recambio generacional y amenaza la continuidad de proyectos que requieren estabilidad durante largos períodos de desarrollo. En el sector recuerdan que la Argentina es uno de los pocos países que domina integralmente el ciclo de la tecnología nuclear, una capacidad construida durante décadas mediante inversión pública y formación de especialistas.
Entre los desarrollos que dependen del trabajo de la CNEA se encuentran la investigación en reactores nucleares, la producción de radioisótopos utilizados para diagnóstico y tratamientos oncológicos, el desarrollo de combustibles nucleares y la asistencia tecnológica a empresas nacionales del sector. Además, el organismo participa junto a otras instituciones del ecosistema científico en proyectos vinculados con nuevos reactores de investigación, aplicaciones industriales y transferencia tecnológica hacia el sector productivo.
Tras conocerse las desvinculaciones, los trabajadores realizaron una protesta en la sede central, sobre la avenida del Libertador. La manifestación estuvo acompañada por un importante operativo de Gendarmería Nacional, cuya presencia fue cuestionada por los gremios, que denunciaron un intento de intimidación frente al reclamo laboral.
Los representantes sindicales aseguran que las bajas forman parte de un proceso de reducción de personal que se viene profundizando desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Además de los despidos, sostienen que numerosos profesionales optaron por renunciar durante los últimos meses debido al deterioro salarial y a la incertidumbre sobre la continuidad laboral.
Respuesta de la CNEA
Por su parte, las autoridades de la CNEA rechazaron que se trate de despidos masivos. Afirmaron que únicamente no fueron renovados 61 contratos de plazo fijo incorporados durante 2023 y sostuvieron que la mayoría de los afectados cumplía funciones administrativas. También negaron que las desvinculaciones alcanzaran a personal científico o técnico considerado estratégico para el organismo. Esa posición fue ratificada por el presidente de la CNEA, Martín Porro, quien aseguró que «no hubo despidos de personal científico ni estratégico».

Sin embargo, esa versión es rechazada por los trabajadores, quienes insisten en que el listado de cesanteados incluye personal altamente calificado y denuncian que el número real de afectados es superior al reconocido oficialmente. Mientras continúan las medidas de fuerza, los gremios exigen la reincorporación de los despedidos y la renovación de la totalidad de los contratos.
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