Hace más de 48 horas que en el gobierno tienen una nueva actividad: masticar bronca. Los desmanejos políticos, la inentendible estrategia comunicacional y la falta de criterio para cerrar acuerdos y negociar con quien era necesario hacerlo expuso a la gestión de Javier Milei a conseguir la media sanción del desguazado proyecto de Propiedad Privada después de doce horas de debate y con una calle abarrotada de represión.
Aunque no es una novedad advertir el nivel de internismo del oficialismo, por primera vez en meses un enemigo en común vuelve a unificar a todas las tribus que ocupan un lugar en la Casa Rosada. Federico Sturzzeneger, ideólogo y encargado de la redacción de la ley que sufrió los mismos recortes que el ministro de Desregulación impulsó en el Estado nacional, se convirtió en los últimos días el enemigo íntimo de la mesa política que encabeza Karina Milei por su incontrolable ambición desreguladora.
Desde que desembarcó en el gobierno libertario en julio del 2024, el ex macrista fue empoderado por el propio presidente quien le concedió el deseo de sumarlo al gabinete y entregarle la conducción de un ministerio inventado para cerrar, modificar y reacomodar a gusto los manejos del estado. Emocionado, Sturzenegger debutó en la gestión mileista con uno de los hitos que marcó la línea de los primeros dos años de la administración libertaria: la ambiciosa Ley Bases.

Aquel proyecto ómnibus de extensiones considerables contenía reformas inéditas que iban desde la modificación de la Ley de Salud Mental, pasando por privatizaciones de empresas estatales, hasta la disposición para que los jueces utilicen toga durante los litigios. Un combo inabarcable que a un mes de ingresar al recinto el gobierno se vio obligado a bajar dado el rechazo de los aliados a tratar tantas leyes sensibles en una sola sesión. Una muestra gratis de lo que volvería a pasar dos años después con una nueva ola de desregulaciones.
A diferencia de gran parte del gabinete, Sturzenegger es de los pocos ministros que logró trabar un vínculo de absoluta cercanía con Milei. Ambos gustan de compartir mañanas de trabajo en la Quinta de Olivos y tienen horas de charlas económicas en las que hablan de sus referentes favoritos y denostan a los economistas heterodoxos, una cercanía que le permitió al ministro desregulador acercarle proyectos al jefe de estado de primera mano. Fascinado por la motosierra inerte que el ex presidente del Banco Central tiene en su ejecución política, cuentan quienes conocen la dinámica, el jefe de estado habilita a tratar todas las ideas que el Coloso pone sobre tablas, instancia que quiebra la dinámica de análisis colectivo que Karina insiste en tener con la existencia de la mesa política.
Según confirmaron varios integrantes del oficialismo, la presentación del proyecto de Propiedad Privada se concretó después de un desayuno de trabajo que el líder libertario y el ministro compartieron en la casa presidencial. “Javier vino un día en una reunión de gabinete y nos dijo que íbamos a presentar este proyecto. Nadie sabía nada, salvo Federico que fue el que se lo vendió como una idea magnífica y terminó como terminó”, dio a conocer un integrante del oficialismo notablemente molesto por la ejecución del proyecto.

El miércoles por la mañana, cuando todavía faltaban más de 24 horas para la fatídica sesión en el Senado, las terminales políticas del oficialismo comenzaron a recibir malas noticias. Uno a uno, un grupo de gobernadores que hasta este jueves fueron los principales garantes del éxito legislativo del gobierno mostraron los dientes y ordenaron a sus legisladores a no apoyar el proyecto que, hasta entonces, no había sido deshuesado. Las bajas de los senadores que responden a la conducción de Osvaldo Jaldo (Tucumán); Gustavo Sáenz (Salta); Rolando Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones) pusieron en aprietos a los libertarios, quienes debieron ceder y quitar del tratamiento el Capítulo III, que incluía la habilitación de compras de tierras rurales y de fronteras a extranjeros. Pero no fue todo.
Una vez retomado el cuarto intermedio, y pese al intento del peronismo de volver a comisión el proyecto, Diego Santilli, Eduardo “Lule” Menem, Ignacio Devitt y Patricia Bullrich, los conductores designados en el juego parlamentario, fueron advertidos de bajas sensibles para acompañar el capítulo que advertía modificaciones sensibles en la Ley de manejo del Fuego. En este punto, las aristas del conflicto se multiplican.
Además de la injerencia de la estrategia electoral del karinismo de competir en los territorios de los gobernadores a los que necesitan pedirle los votos, se sumó una pésima ejecución de la estrategia comunicacional, una salvaje represión en los alrededores del Congreso y un pésimo timing para tratar un proyecto entreguista en medio de la reedición del oleaje nacionalista que se instaló desde el Mundial y la expansión de la llamada “campaña anti Argentina”. A ello, además, se incorporó un factor aún más difícil de eludir: el capricho de Sturzenegger de tratar sin modificaciones un proyecto que se parió mal desde el comienzo.

“Vos podes tener una agenda desreguladora, pero después está la realidad. La base de una negociación es que todas las partes ceden algo, nosotros hasta último momento no cedimos nada y así nos fue. Aprobamos una ley sin la mitad de las cosas que pretendían”, afirmó fastidiado un deambulante de Balcarce 50. En este sentido, la misma fuente reconoce el error de haber puesto como prioridad este proyecto por sobre otros. “Tenemos que eliminar las PASO y estamos boludeando con la agenda de Sturzenegger, no se puede así”, insistió.
Con la cruz ya a cuestas, en el oficialismo dejan trascender que la agenda desreguladora quedará paralizada hasta nuevo aviso y que, por orden explícita de Karina, no se trataran nuevos proyectos de esta magnitud en lo que resta del año. De esta forma, el club del clan libertario se centrará en conseguir los apoyos necesarios para avanzar con la reforma política, para la que necesitan indefectiblemente de los gobernadores que desde ayer olieron sangre.
TS/CM










