La organización del Congreso del Partido Justicialista (PJ) bonaerense volvió a exponer las diferencias entre el sector que responde a Axel Kicillof y el que lidera Máximo Kirchner. La discusión por la presidencia del órgano partidario y el reparto de las demás autoridades reactivó las tensiones entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y La Cámpora, en un escenario atravesado por las disputas sobre la conducción del peronismo y la estrategia electoral para 2027.
El conflicto se hizo visible cuando sectores del axelismo pusieron en duda que Máximo Kirchner fuera elegido presidente del Congreso, pese a que ese lugar había quedado reservado para el diputado nacional en el acuerdo de unidad alcanzado a comienzos de año. Aquel entendimiento permitió que Kicillof asumiera la presidencia del PJ bonaerense en marzo y evitó una interna por la conducción partidaria.
Ante los cuestionamientos dentro de su propio espacio, el gobernador ratificó que se respetará lo acordado. Según trascendió, además se comunicó con Kirchner y luego instruyó a la vicegobernadora Verónica Magario, vicepresidenta del partido, y al secretario general, Mariano Cascallares, para avanzar con los pasos institucionales que permitan convocar al Consejo Provincial y, posteriormente, al Congreso, previsto para noviembre. La definición buscó ordenar la discusión dentro del MDF, pero no clausuró la disputa por la distribución del poder partidario.

La tensión se explica, en parte, por la nueva correlación de fuerzas que reivindica el sector del gobernador. En el axelismo sostienen que los resultados de las elecciones internas de marzo en los distritos donde hubo competencia fortalecieron su posición. Desde esa perspectiva, el MDF pretende tener mayor peso en la integración de los órganos partidarios, aunque la presidencia del Congreso ya estaba contemplada en el reparto acordado con el kirchnerismo.
La discusión no se limita a quién encabezará ese cuerpo. El MDF busca incidir en la conformación de la Junta Electoral y de la Junta Directiva del Congreso, integrada por 22 miembros. La primera tiene un papel central en los procesos electorales internos, mientras que el Congreso define la estrategia política del partido, aprueba la plataforma electoral y autoriza al Consejo Provincial a avanzar en alianzas con otras fuerzas.
Ese esquema convierte la negociación en una pieza relevante del armado peronista para 2027. El control de los órganos partidarios puede resultar determinante tanto para ordenar las candidaturas como para definir eventuales acuerdos electorales. En el plano provincial, además, el MDF no descarta que una PASO sea una herramienta para resolver la competencia por la sucesión de Kicillof.

Desde La Cámpora, en tanto, cuestionaron el incumplimiento de los compromisos asumidos y señalaron la suspensión de una reunión prevista para avanzar en la organización del Congreso. Aunque el gobernador ratificó que el acuerdo original sigue vigente, las diferencias mantienen abierto el conflicto entre ambos sectores.
El Consejo Provincial deberá convocar formalmente al Congreso, que se espera para noviembre. Hasta entonces, la integración de las autoridades y la definición de la sede del encuentro serán parte de las conversaciones entre los distintos espacios. La disputa vuelve a mostrar que el acuerdo que permitió evitar una interna por la conducción del PJ no eliminó las diferencias sobre el reparto de poder ni sobre el rumbo electoral del peronismo bonaerense.
MES/CM









