Todas las decisiones que toman una persona o un país tienen repercusiones que no siempre se analizan ni se contemplan. Cuando el gobierno de Javier Milei avanzó con la apertura de las importaciones y algunas empresas comenzaron a cerrar, desde el oficialismo sostuvieron que esas compañías simplemente no querían competir.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Fate. En distintas oportunidades, tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, utilizaron a la fabricante de neumáticos como ejemplo y la compararon con Lumilagro. «El dueño de Fate no pudo cazar más en el zoológico y decidió cerrar», afirmó el Presidente en distintos eventos económicos. En otra ocasión, resumió la situación con otra frase: «Entraron cuatro gomas chinas y cerró».

Más allá del relato oficial, los efectos concretos fueron que 920 personas perdieron su empleo. La única fabricante de neumáticos de capitales nacionales, con más de 80 años de historia en la Argentina, bajó la persiana de un día para otro. Ocurrió en febrero de este año. Cinco meses después, esa decisión sigue generando efectos sobre la actividad económica y el mercado laboral.
La última consecuencia la confirmó Pampa Energía, que anunció el cierre definitivo de su planta de producción de caucho sintético ubicada en el Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín, en la localidad santafesina de San Lorenzo. La empresa atribuyó la medida a la fuerte caída del mercado local de caucho sintético, provocada por la menor actividad de la industria del neumático, especialmente tras el cierre de Fate.
A través de un comunicado, la compañía explicó que durante años sostuvo la operación de la planta y evaluó distintas alternativas para mantenerla en funcionamiento. «Sin embargo, los cambios registrados en el mercado local de caucho sintético terminaron por hacer inviable la continuidad del negocio. La medida impactará en aproximadamente 130 colaboradores, sobre un total de 500 que trabajan en el Complejo Puerto General San Martín», señalaron.
Desde la empresa indicaron que intentarán reubicar a los 130 trabajadores afectados en otras compañías del grupo, como Sacde, TGS, Transener y Fértil Pampa. Además, remarcaron que el cierre de fabricantes de neumáticos dejó sin mercado a la planta, una operación que, según aseguraron, acumula pérdidas desde hace más de una década.

Reasignación de inversiones
La empresa explicó que el cierre de la planta también responde a una estrategia de reasignación de capital, con el objetivo de concentrar las inversiones en los negocios donde identifica mayores oportunidades de crecimiento, creación de valor e impacto para el país.
En ese marco, recordó el reciente anuncio de una inversión superior a los US$ 2.700 millones -la más importante de su historia- para construir en Bahía Blanca la planta de urea más grande de la región y una de las mayores del mundo.
Según estimó la firma, el proyecto demandará más de 3.500 puestos de trabajo durante la etapa de construcción y generará alrededor de 300 empleos permanentes una vez que entre en operación. En ese contexto, la empresa buscará reubicar parte del personal afectado por el cierre de la planta de caucho en el proyecto Fértil Pampa.
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