La sesión en Diputados por la reforma de la Ley de Glaciares ya avanzó durante más de cuatro horas con un protagonista en el centro del recinto que poco tiene que ver con el debate: Manuel Adorni. Mientras el oficialismo buscaba encaminar el tratamiento del proyecto, la oposición convirtió la jornada en una antesala del 29 de abril y llevó al jefe de Gabinete al eje de las intervenciones.
Desde el inicio, los bloques opositores desplegaron una estrategia coordinada con apartamientos de reglamento y cuestiones de privilegio para forzar el tratamiento del escándalo que rodea al funcionario. El resultado fue un recinto atravesado por críticas, pedidos de explicaciones y votaciones que dejaron en evidencia tanto la presión política como los límites parlamentarios.
Interpelación frustrada a Adorni
El momento más tenso llegó cuando el kirchnerismo intentó avanzar con un pedido de interpelación para que Adorni dé explicaciones por sus propiedades y los viajes en vuelos privados.
La votación dejó un dato político relevante: 124 diputados acompañaron la iniciativa y 118 la rechazaron. Sin embargo, el intento fracasó porque no alcanzó la mayoría especial requerida para habilitar el apartamiento del reglamento.

La escena expuso un equilibrio delicado. La oposición logró más votos que el oficialismo, pero no los suficientes para imponer su agenda.
“Es urgente citarlo antes, sabemos que hay una fecha prevista”, planteó la diputada de Unión por la Patria Paula Penacca, quien habló de “presunta malversación de caudales públicos” y cuestionó que el jefe de Gabinete no haya dado explicaciones.
Los diputados apuntaron a los viajes del jefe de Gabinete
El caso Adorni atravesó buena parte de las intervenciones. La diputada Sabrina Selva lo vinculó directamente con el debate ambiental: “El debate es tan deshonesto como el Gobierno, tan injustificado como las propiedades de Adorni”.
En la misma línea, el radical Pablo Juliano pidió explicaciones sobre el uso del avión presidencial. “Queremos saber por qué se cambió de la noche a la mañana”, sostuvo, y advirtió: “El 90% de la sociedad no se come ese caramelito”.
También hubo cuestionamientos más amplios sobre la narrativa oficial. Esteban Paulón apuntó contra la “supuesta austeridad” del Gobierno: “Le dijeron a la gente que los ministros vivían con tres millones de pesos y hoy no pueden explicar lo que pasa con Adorni”.
Desde la izquierda, Romina Del Plá sumó una chicana que sintetizó el tono del debate: “Vamos a ver de qué se adorna para venir a explicar acá”.

El oficialismo, por su parte, logró sostener el control de la sesión y evitar que prosperaran las iniciativas más sensibles. El rechazo a los nueve apartamientos marcó el límite de la ofensiva opositora. En la previa, diputados de la oposición reconocieron a La Pluma que acordaron con el oficialismo poder extenderse con todos los oradores, apartamientos y cuestiones de privilegio intercaladas.
Antesala del 29A
Lo ocurrido en el recinto funciona como un anticipo de lo que se espera para el informe de gestión del 29 de abril. La sesión deja en claro que la oposición buscará concentrar sus cuestionamientos en la situación patrimonial y los viajes del jefe de Gabinete.
Al mismo tiempo, también expuso las dificultades para traducir esa presión en acciones concretas dentro del Congreso.
Con ese escenario, la reforma de la Ley de Glaciares avanzó en medio de un debate que fue mucho más que ambiental. Fue, sobre todo, el primer round de una disputa política que tendrá su próximo capítulo cuando Adorni tenga que sentarse —o no— frente a los diputados.
JD/CM






