Luego de desembolsar US$ 1.000 millones al Gobierno argentino tras la aprobación de la segunda revisión del programa, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un documento aparte del reporte de staff. En él, recomendó una serie de modificaciones en lo que respecta al Impuesto a las Ganancias y al Monotributo, para lograr una reforma tributaria.
Se trata del «Artículo IV», una revisión que el FMI no hacía en el país desde 2022, en la que sostuvo que la Argentina todavía tiene margen para aumentar la recaudación y ordenar el esquema impositivo. Según el organismo, una reforma integral podría generar ingresos extra equivalentes al 3,3% del PBI. El Gobierno se comprometió a enviar una propuesta formal para fin de este año.
En ese sentido, el FMI planteó cinco ejes para esta reforma. El primero apunta a reducir el gasto tributario y revisar beneficios fiscales. El FMI sostuvo que las exenciones vinculadas al IVA, el Monotributo y los regímenes especiales representan una pérdida importante de recursos para el Estado y planteó avanzar hacia un esquema más uniforme.
El segundo y tercer eje están centrados en Ganancias y el Monotributo. Sobre el impuesto a los ingresos, el organismo afirmó: “La reforma debería reducir el umbral para que al menos el 20% de los trabajadores paguen Ganancias (como en 2019), lo que generaría alrededor del 0,4% del PIB armonizando las deducciones entre las distintas categorías laborales y simplificando la estructura de tipos impositivos”.
En relación con el Monotributo, el FMI reconoció que el sistema simplifica trámites y fomenta la formalización, pero advirtió que también genera distorsiones. “Cualquier reforma debería reducir los efectos de los umbrales, alinear las alícuotas y las contribuciones sociales con el régimen general y aprovechar las herramientas digitales para simplificar el cumplimiento”, señaló el informe.
Los otros dos ejes incluyen una simplificación del Impuesto sobre Sociedades -la alícuota máxima del 35% supera la media mundial del 25% y fomenta la evasión fiscal- y un fortalecimiento de los impuestos especiales, como los que recaen sobre tabaco, alcohol y combustibles, cuya actualización podría aportar el equivalente al 0,5% del PBI. Además, el organismo sugirió implementar un impuesto mínimo sobre la facturación y revisar el esquema de dividendos e inversiones.







