La visita del Papa León XIV al país, que tendrá lugar entre el 8 y el 11 de noviembre próximo, abrió un nuevo capítulo en la tensa relación que el gobierno de Javier Milei tiene con la iglesia católica y, en particular, con el Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, conducido por Jorge García Cuerva. Aunque en ambas terminales advierten que la coordinación para la llegada del máximo líder del catolicismo es una prioridad que obliga a dejar de lado las conflictividades, de ningún lado del mostrador se preocupan en mitigar las diferencias que existen en ambos campamentos.
Esta semana, la Conferencia Episcopal Argentina y el oficialismo mantuvieron un encuentro en el Ministerio de Salud para acercar posiciones respecto a la crítica situación de emergencia que atraviesa Discapacidad, una de las áreas más golpeadas por la gestión libertaria. Sin Mario Lugones, quien no participó debido a que mantuvo agenda fuera del edificio, representantes de la CEA y referentes del área gubernamental se reunieron por más de dos horas en lo que para todos fue una “buena y productiva” reunión.

En ese marco, los enviados de la iglesia llevaron al encuentro con el gobierno un largo documento en el que detallan las inquietudes y propuestas para intentar salir de la crisis que atraviesa el sector. “Somos conscientes de que muchas familias y numerosas instituciones vinculadas con la discapacidad están atravesando momentos particularmente difíciles. Son ellas, especialmente las personas con discapacidad y quienes las acompañan, quienes deben estar en el centro de nuestra atención y de nuestros mayores esfuerzos”, reza el comunicado que difundió la Conferencia Episcopal horas después.

Tanto para el gobierno como para la CEA, la mesa de trabajo conformada permitirá dar continuidad al intercambio y avanzar en la búsqueda de respuestas y soluciones a las distintas problemáticas que atraviesa el sector. En este punto, desde el oficialismo hicieron saber que están dispuestos a concretar otro encuentro en las próximas semanas, esta vez con el ministro como participante de la mesa. La intención, admiten, es enviar un nuevo gesto de predisposición política de cara al inicio de la discusión del proyecto de Discapacidad que La Libertad Avanza negocia a contrarreloj con los aliados para introducir cambios que le permitan evitar extender por otro año la declaración de la emergencia que fuerza la oposición.

A la salida del encuentro, en tanto, María Baya Casal, coordinadora de la Mesa de Discapacidad de la CEA envió un mensaje que dentro del gobierno fue recibido con reticencia. “Es un gesto, pero los gestos solos no alcanzan. Los gestos se traducen en realidades. Los gestos no alcanzan, como dice el dicho: ‘De buenas intenciones está hecho el camino del infierno’”, sostuvo la referente eclesiástica. En Casa Rosada prendieron las alarmas.
Su posicionamiento llegó apenas horas después de la dura homilía que brindó García Cuerva en la 52° peregrinación a Luján, en la que acusó a la política de no escuchar las demandas del pueblo. “Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes: abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto; abrazos solidarios ante tanta indiferencia; abrazos de encuentro ante tanto extravío(…) Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal ya supuran y parece que se está infectando el corazón del pueblo argentino”, sostuvo el arzobispo porteño.

Los dichos del mandatario católico no fueron bien recibidos en Casa Rosada. “García Cuerva hace su juego y es claro que tiene intenciones de marcarnos la cancha. Le hace el juego al peronismo, eso ya lo tenemos claro”, analizó un integrante de la gestión sobre la relación entre ambas instituciones. En este punto, en tanto, advierten que la intención del arzobispo es construir un relato que permita mostrar “un país aún más destruído” de lo que está para que, con la visita del Papa el mundo vea una Argentina devastada que los libertarios juran que no existe.
Si bien la molestia interna es notoria, los integrantes de la mesa chica de la gestión le recomendaron a Javier Milei no salir a responderle al arzobispo para evitar que la escalada de las tensiones entre la iglesia y el gobierno opaquen la visita del sumo pontífice, un hecho histórico cuya última edición tuvo lugar durante el gobierno de Raúl Alfonsín. El jefe de estado cumplió a rajatabla con los consejos de sus laderos, pero fueron sus funcionarios quienes tomaron la posta frente a la avanzada. “Como católico estoy cansado de este tipo. Menos política y más predicar la palabra de Dios, Cuerva”, tuiteó Felipe Nuñez, asesor de Luis Caputo y conductor de Las Tres Anclas, el programa económico del streaming Carajo que tiene al Gordo Dan como figura estelar.
Pese a los encontronazos públicos y privados entre el gobierno y la iglesia, desde ambos sectores aseguran que hoy la única prioridad es conseguir que la visita del Papa cumpla con todos los protocolos exigidos y esté a la altura de las circunstancias. Pasado el tema, todos admiten que los encontronazos volverán al centro de la escena.
TS/CM










