El Gobierno nacional comenzó a delinear la organización de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, con Karina Milei al frente de las conversaciones con la Iglesia y la coordinación de las actividades oficiales. En ese marco, la administración libertaria explora proyectar una imagen de unidad institucional, aunque mantiene una posición restrictiva sobre la posible presencia de Cristina Fernández de Kirchner en el encuentro con expresidentes que se realizará el 8 de noviembre en el Palacio Libertad, el ex Centro Cultural Kirchner.
La convocatoria fue propuesta por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, durante una reunión con la secretaria general de la Presidencia. El arzobispo planteó públicamente la posibilidad de invitar a todos los exmandatarios, sin distinción partidaria y con independencia del tiempo que hayan permanecido en el cargo o de su situación judicial.

La iniciativa contemplaba a Mauricio Macri, Alberto Fernández, Adolfo Rodríguez Saá y Federico Pinedo, entre otros. También incluía a Cristina Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria tras su condena en la causa Vialidad.
Sin embargo, la propuesta encontró resistencia en la Casa Rosada. Desde el entorno de Karina Milei transmitieron que la invitación a la exmandataria no estaba contemplada, mientras que la posibilidad de convocar a otros expresidentes sí podía ser evaluada.
La decisión final sobre los asistentes quedará bajo la órbita de Presidencia, que concentra la organización de las actividades oficiales. Desde el Episcopado, por el momento, no insistieron con el planteo. En el kirchnerismo consideran que existen antecedentes judiciales que podrían respaldar un pedido excepcional para que la expresidenta participe del encuentro con León XIV.
Entre los casos mencionados aparecen autorizaciones otorgadas a personas condenadas o investigadas por delitos de lesa humanidad para asistir a acontecimientos religiosos y familiares. Esos antecedentes son considerados por dirigentes cercanos a Cristina Kirchner como posibles argumentos para solicitar un permiso ante la Justicia.
La coordinación quedó en manos de Mara Gorini, una colaboradora de extrema confianza de Karina Milei, designada como interlocutora con la Iglesia. Su incorporación busca facilitar el diálogo con el Episcopado en la previa de la llegada del Pontífice.

Gorini trabaja junto a la secretaria general desde 2023, cuando participó de la organización de los cierres de campaña de Javier Milei. Desde entonces, se convirtió en una de las personas encargadas de coordinar los eventos que la hermana presidencial supervisa directamente.
Pese a las controversias, en el entorno presidencial sostienen que la prioridad es evitar conflictos adicionales durante la organización de la visita. “Es el Papa de todos los argentinos”, afirmó Karina Milei, en un mensaje con el que buscó reforzar el carácter institucional del acontecimiento.
En paralelo, el Gobierno confirmó un cronograma de feriados nacionales y regionales para los días 9, 10 y 11 de noviembre, en el marco de la llegada de León XIV. La medida responde a razones de seguridad y logística vinculadas con el operativo previsto para recibir al Pontífice.
El primer encuentro con expresidentes y autoridades nacionales está programado para el domingo 8 de noviembre en el Palacio Libertad. La actividad contará con la presencia del Gabinete, incluida la vicepresidenta Victoria Villarruel, y representantes de distintos sectores políticos.

Otro de los puntos centrales de la agenda será la visita al Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde el Papa tendrá contacto con personas con discapacidad. La actividad adquiere relevancia en medio de las tensiones entre el Gobierno y las organizaciones del sector por las políticas oficiales y el financiamiento de las prestaciones.
En la Casa Rosada reconocen que el mensaje de León XIV podría poner el foco en la situación social argentina, un aspecto que genera preocupación en el oficialismo. La agenda del Pontífice incluye la defensa de la dignidad humana frente a los desafíos de la inteligencia artificial y la doctrina social de la Iglesia, en un contexto de fuertes diferencias con el programa económico libertario.
AL/CM










