Casi como un homenaje a la personalidad que supo catapultarlo al estrellato y sentarlo en el Sillón de Rivadavia en apenas cinco años, este sábado Javier Milei dejó de lado toda institucionalidad que había prometido cuidar. El lanzamiento de Flavio Bolsonaro, como el candidato presidencial que competirá con Luiz Inacio Lula da Silva, significó un antes y un después para el presidente argentino. Calificó a su par brasileño como “presidiario” y “ladrón socialista”. Desató un conflicto bilateral sin precedentes con el principal socio comercial del país. Ahora, en su entorno, aseguran que la situación no es tan grave. Todo un antecedente para los próximos movimientos del presidente libertario, especialmente desde ahora hasta el 4 de octubre, fecha de las elecciones presidenciales brasileños.
Pese a la escalada del conflicto diplomático, ante las consulta de La Pluma, fuentes de la Cancillería advirtieron que si bien reconocen la tensión del asunto, entienden que “la ruptura de relaciones diplomáticas es la última instancia del quiebre de una relación, que se da por un nivel de hostilidad irreconocible, no sólo en lo político. Como pasa entre Estados Unidos e Irán”, graficaron.

“¿Que la cosa puede escalar? Siempre. Pero no es la idea. Esto fue sólo un posicionamiento para marcar una postura y nada más”, insistieron desde el Palacio San Martín. En este punto, cerca de Pablo Quirno no dieron respuesta frente a la posibilidad de una intervención directa por parte del canciller para intentar frenar el conflicto y tampoco tienen previsto presentar una declaración oficial para dejar asentada la postura institucional del estado argentino.
El escándalo que promovió el jefe de estado comenzó a escalar horas después de su participación en el acto del Partido Liberal (PL). El hijo de Jair Bolsonaro buscó hacer una demostración de fuerza en medio de la pésima performance electoral que vaticinan las encuestas más serias que llegan a ambos lados de la grieta brasileña. En este marco, Milei se subió al escenario y, sin ocultar su preferencia por el heredero del mandatario que cumple prisión domiciliaria por incentivar un golpe de estado, despotricó contra Lula generando un inmenso revuelo internacional.
Las primeras reacciones se dieron en la política local, donde las diferentes tribus del peronismo se apresuraron a marcar distancia con Milei. Pero la circunstancia escaló cuando desde Brasil comenzaron a tomar medidas. El domingo por la tarde, gobierno de Lula convocó al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para que brinde explicaciones al canciller Mauro Vieira por las declaraciones del mandatario. En un comunicado de prensa difundido desde el gobierno brasilero advirtieron que “no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileño”.

La postura fue redoblada por Vieira. Eligió hablar con el portal Infobae. Despotricó contra el mandatario argentino por sus “provocaciones sin precedentes”. “Vino en un viaje privado a Brasil para participar de un evento partidista y el contenido de sus declaraciones fue agresivo y caracteriza una intromisión en temas internos y una ofensa no solamente al presidente Lula y al Poder Judicial, sino que también a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño”, acusó tajante el canciller, quien también afirmó que “no nos intimidan los voceros de la extrema derecha, ni los nacionales ni los de afuera.”
Pese a la escalada del conflicto, en el gobierno dejan trascender que el jefe de estado no sólo no pedirá disculpas por sus comentarios, sino que además en las últimas horas Milei redobló la apuesta. Tal como ocurre cada vez que el libertario da la nota con alguna declaración, los voceros extraoficiales de la gestión salen a defender en masa a su líder. El domingo por la noche, por caso, Agustín Laje, titular de la opaca Fundación Faro e íntimo amigo del economista, afirmó que “Lula da Silva es un delincuente, es un corrupto que tuvo a su favor una falla jurisdiccional de quien lo juzgó y logró anular su condena.”
Aunque con una línea un poco más moderada, Diego Santilli salió a respaldar al presidente y chicaneó al jefe del Partido de los Trabajadores (PT). “Que no se rasguen las vestiduras, vinieron acá a hacer campaña, dijeron barbaridades del Presidente y pudieron hacer los recorridos que quisieron hacer”, dijo contundente, al tiempo que afirmó que “hay sectores o países que quieren ver a la Argentina empobrecida, esclavizada y oprimida, y eso les da bronca”. La lectura del jefe de gabinete llega en medio del crecimiento por el malestar de la llamada “campaña antiArgentina”, a la cual el propio Milei denunció ser financiada por Brasil.

Los dichos de Milei, en tanto, tuvieron lugar en el comienzo de una gira latinoamericana que el jefe de estado tendrá a lo largo de estos días, desde donde pretende relanzar su imagen internacional de cara al inicio de su campaña por la reelección en 2027.
Este martes el presidente continuará con el alineamiento que puso a prueba en San Pablo. Viajará a Perú para participar de la jura de Keiko Fujimori, que asumirá la conducción del país andino azotado por una crisis que acumula 10 años de crisis políticas. Esta misma semana el economista partirá hacia Ecuador para tener un encuentro bilateral con su par Daniel Noboa, con quien mantiene un vínculo de absoluta camaradería. El 7 de agosto, en tanto, tendrá como destino Colombia, donde también le brindará su apoyo a Abelardo de la Espriella en la asunción de su gestión.
El sueño libertario de Milei es posicionarse por encima de sus pares latinoamericanos, tal como espera Donald Trump. Varios de los mandatarios de la derecha en la región lo reconocen como su referente. Está instalado como el principal interlocutor de la región con otras potencias para crear un bloque de países que permitan posicionarse como un nuevo grupo de influencia mundial. De concretarse, el jefe de estado utilizará el envión internacional para lanzar su campaña en el país, donde pretende renovar sus votos por otros cuatro años.
TS/CM










