El Gobierno anunció un programa de $2 billones para impulsar el crédito hipotecario mediante recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES, en una medida que busca extender los plazos de fondeo de los bancos y aumentar la oferta de préstamos para la compra de viviendas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó el esquema durante una conferencia de prensa y justificó la iniciativa a partir de la baja profundidad del mercado hipotecario argentino. “Los créditos hipotecarios son una prioridad por diferentes razones”, sostuvo, y planteó que el acceso a la vivienda tiene además un efecto multiplicador sobre otros sectores de la economía.
La decisión vuelve a poner en el centro de la discusión el destino de los recursos del sistema previsional. Mientras el Gobierno busca utilizar el FGS para darle mayor liquidez de largo plazo al sistema financiero, los jubilados que cobran la mínima continúan percibiendo haberes que quedan muy por debajo del costo de vida y dependen de un bono extraordinario para reforzar sus ingresos.
A partir de septiembre, la jubilación mínima será de alrededor de $428.600, mientras que quienes reciban el bono completo de $70.000 llegarán a un ingreso mensual cercano a los $498.600. El refuerzo, además, no forma parte del haber previsional sobre el que se aplican los aumentos mensuales.
El contraste cobra mayor relevancia porque el programa anunciado por Caputo contempla movilizar $ 2 billones del FGS, aunque no mediante un desembolso directo para los tomadores de crédito. El fondo realizará licitaciones para colocar depósitos a plazo fijo en bancos por períodos de entre uno y cinco años. De esta manera, las entidades podrán contar con fondeo de mayor duración para otorgar hipotecas de largo plazo.

Caputo: «El FGS simplemente provee de liquidez a los bancos»
El Gobierno dejó en claro que el FGS no otorgará directamente las hipotecas ni asumirá el riesgo de los tomadores de crédito. El mecanismo será mediante licitaciones de plazos fijos, con vencimientos de entre uno y cinco años, para que los bancos cuenten con fondos de mayor duración.
Caputo explicó que el problema central está en el descalce entre el plazo de los depósitos y el de los préstamos: “Los créditos hipotecarios son créditos a 15, 20, 25, 30 años y, sin embargo, los depósitos que tienen los bancos para poder financiar esos créditos apenas están entre un día […] o escasamente 30 días cuando tienen un depósito a plazo fijo”. Por eso, el Gobierno utilizará al FGS como proveedor de financiamiento de mayor plazo. “Esto le va a permitir a los bancos poder acelerar mucho más fuertemente el nivel de créditos hipotecarios”, aseguró Caputo. El monto total del programa será de $2 billones y las licitaciones tendrán una tasa mínima requerida.
Para las colocaciones a un año, el FGS exigirá una tasa mínima de UVA más 2,5%, mientras que para cinco años será de UVA más 4,5%. A su vez, los bancos que participen no podrán otorgar los créditos hipotecarios a una tasa superior a UVA más 7,5%.
El propio Caputo remarcó que el FGS no asumirá el riesgo de los créditos. “La función del FGS no es correr ningún riesgo crediticio de personas humanas, ese en realidad es el trabajo de los bancos”, afirmó. Y agregó: “El FGS simplemente provee de liquidez a los bancos, son los bancos los que son los encargados de dar el crédito, evaluar ese crédito y correr las consecuencias naturales de ese negocio”.

$2 billones del FGS y 17.000 familias
El programa completo alcanzaría los $ 2 billones, aunque no será desembolsado de una sola vez. La primera licitación está prevista para la próxima semana y comenzará con $2 00.000 millones. Luego, el Gobierno definirá nuevas licitaciones según la velocidad con la que los bancos originen las hipotecas.
Según la estimación presentada por Caputo, el programa podría generar soluciones habitacionales para unas 17.000 o 18.000 familias, tomando como referencia el monto promedio de los créditos actuales. “Este monto que estaríamos licitando de 2 billones daría soluciones habitacionales para aproximadamente 17.000, 18.000 familias”, afirmó.
El ministro sostuvo además que el stock de créditos hipotecarios pasó de unos $ 7,5 billones al inicio de la gestión a $16,8 billones, aunque aclaró que, medido en términos reales, el crecimiento fue del 57%. Pese a ese aumento, el crédito hipotecario representa apenas 2% del PBI argentino.
El contraste con los jubilados de ANSES
El anuncio pone nuevamente bajo la lupa el destino de los recursos del FGS. Durante la conferencia, el director del fondo, Juan Cruz Micele, señaló que su mandato principal es la búsqueda de rentabilidad y seguridad, aunque también contempla como objetivo secundario la promoción de la macroeconomía.
Micele sostuvo además que los activos del FGS pasaron de unos US$ 30.000 millones cuando asumió Javier Milei a US$ 80.000 millones en la actualidad, y defendió que parte de esa evolución pueda aplicarse al programa. “Nos parece que parte de esta ganancia aplicarla a este programa es algo conveniente y ventajoso”, afirmó.
La utilización de los recursos previsionales para fortalecer el financiamiento hipotecario se produce, sin embargo, mientras los jubilados que perciben el haber mínimo continúan con ingresos muy reducidos. Desde septiembre, quienes cobren la mínima recibirán $428.591,22, a lo que podrán sumar un bono extraordinario de $70.000. El ingreso total llegará así a $498.591,22, mientras que el haber máximo ascenderá a $2.884.013,08.
El contraste es evidente: el Gobierno movilizará hasta $2 billones de un fondo administrado por ANSES para mejorar el fondeo de los bancos y ampliar el crédito hipotecario, mientras una parte de los beneficiarios del sistema previsional necesita un bono extraordinario para completar sus ingresos mensuales.

La apuesta del Gobierno
Caputo presentó la medida como una herramienta para generar un efecto multiplicador sobre la economía y particularmente sobre la construcción. “Esto va a impulsar la economía también, esto va a ayudar a que un montón de familias tengan acceso a crédito hipotecario”, afirmó.
El Gobierno también busca combinar este programa con la habilitación para que los bancos otorguen créditos en dólares a personas jurídicas y con otras medidas destinadas a impulsar el financiamiento de nuevos proyectos inmobiliarios. La apuesta oficial es que la combinación de mayor oferta de crédito para desarrolladores y compradores permita reactivar la construcción.
La primera prueba llegará la próxima semana, cuando el FGS licite los primeros $ 200.000 millones. A partir de entonces quedará por verse cuánto de esos recursos efectivamente se transforma en nuevas hipotecas, cuántos hogares podrán acceder al financiamiento y, sobre todo, qué impacto tendrá el uso de recursos administrados por ANSES sobre el objetivo previsional del fondo.
RM/EO










