La derrota electoral de Donald Trump en Estados Unidos generó una reacción positiva en los mercados internacionales. En la Argentina, los bonos soberanos en dólares registran una recuperación moderada, aunque el riesgo país continúa instalado por encima de los 800 puntos básicos.
El indicador de JP Morgan se ubicaba en 834 puntos básicos, luego de cerrar la jornada anterior en 831 unidades. En ese sentido, el alineamiento político de Javier Milei con Donald Trump y el respaldo que consiguió de la administración republicana le agregan presión a una deuda argentina sigue sin recuperar el atractivo necesario para una reducción sostenida del costo de financiamiento.
En el mercado de renta fija, los títulos públicos argentinos muestran avances de entre 0,2% y 0,5%, en una jornada marcada por la baja de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. El movimiento ofrece algo de alivio después de varias semanas de presión sobre los activos locales.
En tanto, las ADR de empresas argentinas que cotizan en Wall Street operaron con mayoría de bajas, con retrocesos en compañías como YPF, Cresud y Loma Negra, mientras que otros papeles consiguieron avanzar. El S&P Merval tampoco logró acompañar de manera contundente el entusiasmo de los mercados internacionales.

El respaldo de Trump no alcanza
Uno de los interrogantes que abre el resultado electoral es qué ocurrirá con el respaldo político y financiero de Estados Unidos a la administración de Milei. La relación entre ambos mandatarios se convirtió en uno de los principales activos externos del Gobierno libertario, especialmente después de las gestiones para conseguir asistencia financiera de Washington.
La pérdida de poder legislativo de Trump podría reducir su margen de maniobra para impulsar determinadas iniciativas y abre interrogantes sobre la continuidad de su agenda económica. Para la Argentina, el escenario plantea una preocupación adicional: cuánto margen tendrá la Casa Blanca para sostener una eventual asistencia financiera al Gobierno argentino.
Uno de los mecanismos bajo observación es el Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF) del Tesoro estadounidense, que puede utilizarse para instrumentar operaciones financieras y cambiarias con otros países. La persistente dificultad para acumular reservas, la fragilidad del esquema cambiario, los vencimientos de deuda y la incertidumbre política continúan condicionando las decisiones de los inversores.

Los mercados internacionales en alza
La reacción en el exterior fue contundente. Las principales bolsas europeas y asiáticas registraron subas, mientras que los futuros de Wall Street anticiparon una jornada positiva.
Los inversores interpretaron que la derrota republicana podría funcionar como un contrapeso a las decisiones de Trump, particularmente en materia de aranceles y política comercial. Una eventual moderación de las tensiones internacionales podría favorecer el apetito por activos de riesgo y beneficiar a los mercados emergentes.
El país necesita resolver sus propios desequilibrios y demostrar que puede sostener el programa económico sin depender exclusivamente del respaldo político de Estados Unidos.
RM/EO










