Las elecciones municipales de Marcos Juárez dejaron este domingo una señal política de fuerte impacto para Córdoba: después de 53 años el peronismo volvió a quedarse con el municipio que durante la última década se había convertido en uno de los principales bastiones del PRO y en un símbolo de la construcción de Cambiemos.
Germán Font, candidato de Generación MJ, dirigente cercano al gobernador Martín Llaryora y con el apoyo de distintas vertientes del peronismo se impuso con el 46,09% de los votos, más de 26 puntos por encima del exintendente Pedro Dellarossa, que obtuvo el 19,99%. En tercer lugar quedó el libertario Gerardo Pasquali, con el 17,31%, mientras que Verónica Crescente alcanzó el 11,39%.
El resultado adquiere una dimensión mayor por el lugar que ocupa Marcos Juárez en la historia política reciente. En 2014, la ciudad fue considerada el laboratorio donde comenzó a tomar forma la alianza que luego desembocaría en Cambiemos y llevaría a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015. Once años después, ese mismo distrito volvió a convertirse en un termómetro de las tensiones y divisiones que atraviesan a la oposición cordobesa.
La victoria de Font representa, además, el regreso del peronismo cordobés al poder municipal desde 1973. El candidato del oficialismo provincial logró capitalizar una elección estrictamente local, sin sellos partidarios nacionales y con una campaña centrada en la gestión y en su pertenencia al espacio que conduce Llaryora.

El gobernador felicitó rápidamente al intendente electo y lo convocó a trabajar sobre las ideas y proyectos planteados durante la campaña. Ambos tienen previsto reunirse en la Casa de Gobierno provincial.
Pero el dato más significativo para la política cordobesa aparece del otro lado del resultado: la oposición llegó dividida y perdió una elección en un territorio que durante años fue uno de sus principales símbolos.
Dellarossa, identificado con el PRO y exintendente de la ciudad, intentó recuperar el municipio con el respaldo de figuras de peso de la oposición. Sin embargo, no logró reunir detrás de su candidatura a todo el arco antiperonista. Por otra parte, Gerardo Pasquali consiguió concentrar una parte importante del voto libertario y llegó al 17%, aunque sin el respaldo formal de La Libertad Avanza.
Esa fragmentación fue precisamente uno de los puntos que destacó Rodrigo de Loredo después de conocerse el resultado. El dirigente radical calificó la derrota como una “advertencia” y volvió a reclamar la construcción de una alternativa unificada para enfrentar al peronismo provincial en 2027.

De Loredo reconoció que intentó confluir con dirigentes de La Libertad Avanza y posteriormente con Dellarossa, pero no hubo acuerdo. Finalmente, su sector respaldó a Pasquali, aunque la estrategia no alcanzó para impedir el triunfo de Font.
“Primarias, encuestas, el método que acordemos pero tenemos que estar todos juntos”, planteó De Loredo, que volvió a poner sobre la mesa la necesidad de establecer un mecanismo para definir una candidatura competitiva para la Gobernación.
Aunque se trató de una elección municipal y ninguna fuerza utilizó sellos partidarios nacionales en primer lugar, Marcos Juárez funcionó como el primer gran test electoral de la política cordobesa con la mirada puesta en 2027.

La elección mostró tres bloques relevantes: el peronismo con Llaryora, el PRO y los sectores opositores tradicionales, y una expresión libertaria que logró instalarse como tercera fuerza. Pero también dejó en evidencia que la dispersión del voto opositor puede convertirse en un problema estratégico frente al oficialismo provincial.
La elección también dejó un dato llamativo: votó apenas el 63% del padrón, el nivel de participación más bajo registrado en la historia electoral de la ciudad. En 2022 había concurrido a las urnas alrededor del 69%.
Con 24.806 ciudadanos habilitados y siete listas en competencia, la baja participación muestra además el carácter predominantemente local de una elección que, pese a su enorme valor simbólico, no consiguió movilizar a una parte importante del electorado.

El peronismo recuperó un municipio que parecía emblemático del PRO, Llaryora consiguió una victoria política y la oposición recibió una señal de alerta a menos de un año de que la carrera hacia 2027 comience a tomar forma.
Marcos Juárez fue la cuna de Cambiemos en Córdoba. Ahora, puede convertirse en el punto de partida de otra discusión: si el antiperonismo cordobés consigue finalmente dejar de lado sus diferencias para construir una alternativa común al poder provincial.
Sergio Massa y el Frente Renovador también se adjudicaron una cuota del triunfo. En el armado que llevó a Font al triunfo tuvo participación el FR, que reivindicó la elección de Jorge Brunori como concejal dentro de la lista ganadora y destacó el trabajo de la estructura local que integró la alianza.

«Hoy en Marcos Juárez ganó el peronismo, pero sobre todo ganó la UNIDAD. El acuerdo de un peronismo unido con el Frente Renovador demuestra que, cuando somos capaces de encontrarnos, dejar de lado las diferencias y construir juntos, la unidad es el camino al triunfo. Gracias, @SergioMassa, por acompañar y apostar a esta unidad, y por llamar hace unos minutos a Germán Font y a nuestro concejal electo Jorge Brunori para felicitarlos por este gran resultado. MARCOS JUÁREZ ES HOY EL KILÓMETRO CERO DE LA UNIDAD DEL PERONISMO ✌🏻🇦🇷❤️», fue el tweet que el exministro de Economía replicó en un mensaje al peronismo nacional.

La foto adquiere mayor relevancia porque Marcos Juárez representa uno de los bastiones históricos de la oposición al peronismo en Córdoba. La recuperación del municipio después de 53 años constituye, para el justicialismo, algo más que un triunfo local: es una demostración de que el peronismo puede reconstruir poder territorial en distritos donde durante años tuvo dificultades para competir. En ese sentido, el resultado puede ser leído como un antecedente para el debate que se abrirá hacia 2027, frente a una oposición que todavía no logra ordenar su relación entre el radicalismo, el PRO y La Libertad Avanza.
Para Massa, además, la elección ofrece una plataforma para mantener activo al Frente Renovador dentro del mapa político cordobés. La participación de dirigentes massistas en la lista de unidad y la incorporación de Brunori al Concejo Deliberante funcionan como una señal de que el espacio pretende conservar estructura y representación territorial en Córdoba.
AL/CM










