Ante el alarmante nivel que alcanzó el endeudamiento de las familias en Argentina, este jueves 20 de agosto, la CGT, las dos CTA, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y otras organizaciones marcharán hacia el Ministerio de Economía. La concentración comenzará a las 14 en la zona de Paseo Colón e Independencia y tendrá como destino el Palacio de Hacienda, ubicado en Hipólito Yrigoyen 250.
El reclamo apunta a visibilizar la situación de millones de hogares que recurren al crédito para cubrir sus gastos cotidianos. Actualmente, más de 5,5 millones de personas registran créditos impagos o atrasos graves en el sistema financiero formal, como tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento a través de billeteras virtuales. La cifra, además, no contempla el endeudamiento informal, por lo que el universo de hogares con dificultades para afrontar sus compromisos podría ser todavía mayor.

Pero el deterioro no se limita a la cantidad de personas endeudadas. Según datos difundidos recientemente a partir de información del Banco Central, la morosidad de los créditos personales alcanzó el 17,5% y se cuadruplicó desde fines de 2023. En paralelo, más de 20 millones de personas mantienen algún tipo de deuda con bancos y entidades no bancarias, un universo más amplio que el de los deudores en situación de mora.
El fenómeno tiene una particularidad que vuelve aún más preocupante su impacto económico: una parte creciente del crédito no se utiliza para comprar bienes durables o financiar inversiones, sino para sostener el consumo cotidiano. El problema es que esa solución de corto plazo genera una carga financiera que se acumula mes a mes y que, frente a ingresos que no crecen al mismo ritmo, termina alimentando la morosidad.

La «marcha de los endeudados»
El reclamo llega en un momento en el que el Gobierno intenta mostrar que la estabilización macroeconómica comienza a traducirse en una recuperación de la economía. La evolución del endeudamiento plantea una pregunta incómoda para ese relato: ¿qué ocurre con la recuperación cuando una parte de los hogares necesita tomar deuda para llegar a fin de mes?
El problema no es solamente financiero. Cuando una familia utiliza una tarjeta de crédito, un préstamo personal o una billetera virtual para pagar alimentos o servicios, el crédito deja de funcionar como una herramienta para adelantar consumo y pasa a convertirse en un mecanismo para compensar la insuficiencia de ingresos.
Con la movilización, la central sindical busca visibilizar lo que definió como una “pandemia” del endeudamiento entre las familias trabajadoras, en momentos en que millones de argentinos enfrentan serias dificultades para cumplir con sus compromisos financieros básicos.
RM/EO










