El Gobierno de Brasil llamó a consulta a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, tras las declaraciones de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva en un acto partidario en San Pablo. La decisión fue adoptada por el canciller Mauro Vieira y ya notificada a la sede diplomática en Buenos Aires.
Según confirmó Infobae de fuentes oficiales, Bitelli viajará en las próximas horas a Brasilia. El llamado a consulta de un jefe de misión constituye un mecanismo formal de protesta de alta gravedad en el derecho internacional y refleja el profundo malestar que generaron los exabruptos del presidente argentino.
Durante el lanzamiento de campaña del senador Flávio Bolsonaro, Milei calificó a Lula como “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”. También insultó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien definió como “basura calva”, lo que intensificó la tensión diplomática.
Cabe destacar que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. Sin embargo, desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, las relaciones bilaterales nunca fueron fluidas, y este episodio marca un nuevo punto de fricción.
El conflicto se produjo un día después de que Milei participara en la convención del Partido Liberal en apoyo a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre. Allí, el mandatario argentino habló durante unos 25 minutos y advirtió sobre un “Riesgo Lula”.
La reacción se agravó porque los ataques personales ocurrieron en territorio brasileño y estuvieron dirigidos tanto al jefe de Estado como a un magistrado del máximo tribunal. El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, repudió públicamente los agravios contra De Moraes.
Repudio a los dichos de Milei
A su vez, dirigentes del Partido de los Trabajadores y miembros del gabinete de Lula cuestionaron el tono del discurso. Edinho Silva, presidente nacional del PT, escribió que “es inadmisible que un jefe de Estado extranjero venga a nuestro país y se dirija en términos irrespetuosos a sus poderes constituidos”.
En la misma línea, José Guimarães, ministro de Relaciones Institucionales, expresó en X que esperaba que Milei “aprendiera que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”. Estas críticas reflejaron el rechazo transversal en la política brasileña.
La visita de Milei a Brasil fue la tercera desde que asumió la Presidencia y, nuevamente, no incluyó contacto con el gobierno de Lula. Su agenda se concentró exclusivamente en dirigentes del bolsonarismo, lo que profundizó la distancia política y personal entre ambos líderes.
El acto en San Pablo formó parte del lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro por el Partido Liberal. Milei llegó acompañado por Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el cónsul general en San Pablo, Luis María Kreckler. Antes de la convención, fue recibido por el gobernador Tarcísio Gomes de Freitas, quien le entregó la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz.
Finalmente, la tensión escaló aún más por la defensa que Milei hizo de Jair Bolsonaro, a quien definió como un “amigo injustamente encarcelado”. El expresidente cumple prisión domiciliaria tras ser condenado a más de 27 años por encabezar un intento de golpe de Estado en enero de 2023 contra Lula.
En la cancillería brasileña compararon este episodio con otros momentos de fricción exterior protagonizados por Milei, aunque remarcaron la gravedad singular de esta secuencia. Según versiones recogidas por Infobae, Lula había mantenido hasta ahora un trato respetuoso hacia el mandatario argentino, pese a las diferencias ideológicas. La decisión de llamar a consultas al embajador marca, sin embargo, un quiebre en esa dinámica.
GLF










