Washington y Teherán se encaminan a la firma de un acuerdo que podría poner fin a una de las crisis geopolíticas más importantes de los últimos años en Medio Oriente. Tras meses de enfrentamientos que alteraron el equilibrio regional y generaron fuertes tensiones en los mercados energéticos internacionales, ambas partes avanzan en los detalles finales de un entendimiento cuya firma está prevista para este viernes en Ginebra, Suiza.
El anuncio fue respaldado por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien aseguró que Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo para poner fin a las hostilidades. La mediación de Pakistán y Qatar fue clave para acercar posiciones entre ambos países después de más de tres meses de conflicto.

El presidente estadounidense, Donald Trump, celebró públicamente el entendimiento y afirmó que «el acuerdo con la República Islámica de Irán está ahora completo», además de anunciar el levantamiento del bloqueo naval impuesto sobre puertos iraníes.
El pacto contempla un cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes abiertos durante la guerra, incluyendo escenarios de tensión en Líbano. Asimismo, establece una ventana de 60 días para negociar un acuerdo definitivo que permita resolver los temas más sensibles que permanecen abiertos.
Uno de los aspectos más relevantes es el compromiso iraní de limitar su programa nuclear. Según los términos preliminares, Teherán aceptaría congelar durante 20 años las actividades vinculadas a un eventual desarrollo militar nuclear, permitir nuevamente inspecciones internacionales y entregar parte de sus reservas de uranio enriquecido.
A cambio, Estados Unidos avanzaría en un alivio gradual de las sanciones económicas que pesan sobre Irán, incluyendo la liberación de activos bloqueados en el exterior y la flexibilización de diversas restricciones financieras y comerciales.

La reapertura del estrecho de Ormuz aparece como uno de los puntos más importantes del acuerdo. Por ese corredor marítimo circula una porción significativa del petróleo y del gas natural licuado consumidos en el mundo.
Durante el conflicto, las restricciones impuestas sobre la navegación provocaron fuertes aumentos en los precios internacionales de la energía y generaron preocupación por posibles interrupciones en el suministro global. Se estima que cientos de embarcaciones permanecieron a la espera de condiciones seguras para atravesar la zona.
La normalización del tránsito marítimo es considerada esencial para estabilizar los mercados energéticos y reducir la volatilidad en el precio del crudo.
Sin embargo, persisten dudas sobre la seguridad de la navegación. Empresas navieras y aseguradoras advierten que aún existen riesgos asociados a la presencia de minas, daños en infraestructura y eventuales incumplimientos de los compromisos asumidos.
Entre los temas pendientes figuran los mecanismos de verificación del programa nuclear iraní, el alcance real del levantamiento de sanciones, las garantías para la libre navegación en Ormuz y la implementación efectiva del alto el fuego en todos los frentes regionales.
Otro punto que genera controversia es la propuesta iraní de establecer un sistema de peajes para los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz. La iniciativa despertó cuestionamientos de potencias occidentales y organismos internacionales que defienden el principio de libre navegación en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.
Los mercados internacionales reaccionaron favorablemente a las señales de distensión. El precio del petróleo registró caídas significativas tras conocerse los avances en las negociaciones, mientras que las bolsas internacionales mostraron subas impulsadas por la expectativa de una normalización del comercio energético global. Sin embargo, los precios no volvieron al estado previo de iniciado el conflicto.
¿Qué precipita el acuerdo? En EEUU el dato de inflación de mayo dado a conocer la semana pasada, fue el más alto en más de tres años, y los precios de la energía representaron más del 60% del aumento mensual de la tras meses de la guerra.
Pocos días después, Trump anunció el acuerdo. Economistas norteamericanos anticipan que el fin de la guerra no evitará que la inflación siga subiendo en el corto plazo, ni evitará cierto daño económico durante el tercer trimestre. Además, las encuestas mostraban que la inflación era la principal preocupación de los votantes (32% la señalaba como el problema más importante) y la aprobación de Trump caía justamente por la combinación de inflación y la guerra en Irán, lo que añadía presión política para resolver el conflicto.
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