El triunfo de Flavio Bolsonaro en la elección de primera vuelta en Brasil tuvo una recepción agridulce en el gobierno nacional. En público, todo el ecosistema libertario y el aparato digital de tuiteros empedernidos salió a embanderarse detrás de una hazaña que consideran propia pero que poco tiene para ofrecerles. En la intimidad de la gestión entienden que un eventual giro del principal socio comercial del país a la ultraderecha podría traer más lamentos que alegrías.
Cuando los primeros resultados que recolectó el Tribunal electoral brasileño comenzaron a llegar a los teléfonos de los principales referentes del oficialismo, desde las altas esferas de la gestión se comenzó a pensar el mensaje con el que Javier Milei saludaría a su amigo. El jefe de estado utilizó su cuenta de Twitter para felicitar al candidato del Partido Liberal: “La libertad avanza en Brasil. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos. Las oportunidades para nuestras naciones, trabajando juntos, son infinitas”, sostuvo el economista.
El posteo estuvo acompañando por una foto de ambos en la Quinta presidencial de Olivos en la que el jefe de estado lucía el mameluco de YPF, su uniforme de trabajo presidencial. Entre medio de ambos, se puede ver un estandarte de Las Fuerzas del Cielo, la orga juvenil que comanda Daniel Parisini (conocido como Gordo Dan) y tiene a Santiago Caputo como líder espiritual, que reza “La victoria en la guerra no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas que vienen del cielo”, una cita del versículo 3:19 del libro de Macabeos del antiguo testamento. Un guiño que en el piberío digital fue recibido como un nuevo posicionamiento del presidente en la interminable guerra fría que la facción del asesor mantiene con Karina Milei y su pandilla.

Las publicaciones del líder libertario, sin embargo, no terminaron allí. Como hace siempre que recibe una buena noticia, el jefe de estado pasó una importante parte de su noche sumergido en el mundo digital, donde no dudó en dejar asentada su posición respecto a los encuestadores, los periodistas y su par Luis Inacio Lula Da Silva. “Desenmascarando soretes”, tuiteó Milei en respuesta al posteo de su ¿amigo? Agustín Laje quien publicó una lista de encuestadoras brasileñas que no acertaron el resultado electoral.
Semanas atrás el politólogo y el economista tuvieron una serie de desencuentros privados que habrían sido provocados por las declaraciones del presidente de la Fundación Faro sobre el éxito de las políticas de la ultraderecha. Aunque nadie del oficialismo salió a confirmar ni desmentir la información que circuló, quienes conocen de cerca al jefe de estado reconocen que los ataques de ira suelen ser parte del paquete de beneficios. En este marco, en tanto, entienden que la decisión del presidente de volver a interactuar virtualmente con quien en algún momento sonó como su posible sucesor en 2031 puede oficiar como un perdón público.

De vuelta a Brasil, en el oficialismo reconocen que el triunfo del hijo de Jair Bolsonaro tiene diferentes lecturas para el ejercicio de la política nacional. Flávio, actual senador, asoma como el vengador de su padre, que se encuentra cumpliendo prisión domiciliaria, condenado por la Justicia en calidad de autor intelectual de un intento de golpe de estado contra el actual presidente. En la Casa Rosada no pierden de vista el volumen de lo que está en juego. Los entusiasma que la consolidación de un candidato de ultraderecha en el país vecino expone que el crecimiento de estos espacios no responden a la lógica del “fenómeno barrial”, sino que representan una avanzada sistemática y un cambio de paradigma de la sociedad latinoamericana. En este punto, en tanto, para diferentes analistas del gobierno la adopción de la llamada “agenda woke” fue el peor error de los gobiernos de izquierda y progresistas, puesto que “llevaron a la gente a detestar a todo lo que les prohíba vivir en libertad” un enojo que, afirman, se manifestó en cada una de las elecciones a nivel regional y Brasil no fue la excepción.

En esta misma línea, creen que la posible salida de Lula del gobierno representaría un éxito adelantado de Milei para las próximas elecciones. “El kirchnerismo no podrá contar con el dinero de Brasil el año que viene, y eso, para mí, es el mejor dato en términos de conveniencia política para La Libertad Avanza”, analizó un miembro de la mesa chica presidencial. “A Argentina le sirve que haya un socio tan potente que aplique las mismas recetas. Valida internacionalmente la corriente iniciada, de forma indiscutible, por Milei”, profundizó.
La postura de esta fuente, sin embargo, no es compartida por todos los miembros del oficialismo. En otro despacho entienden que el triunfo de Bolsonaro junior es altamente contraproducente para la construcción de la figura de liderazgo internacional a la que apunta llegar el jefe de estado, puesto que no sólo cuenta con el respaldo de un partido multitudinario, una dinastía familiar con un alcance mediático-judicial todavía no magnificado y un país con una economía que puede servir de ejemplo para el resto de los PBIs latinoamericanos. Sino que además, hay un factor completamente incontrolable: Donald Trump.
Días antes de los comicios, el presidente estadounidense dijo en una entrevista que siguió “muy de cerca” las elecciones puesto que Brasil “es un país muy importante. La gente de Brasil es fantástica. Son unas elecciones muy importantes.” Con estas declaraciones el republicano dejó en claro cuál es su postura y dentro de un sector del oficialismo argentino funcionaron como un anticipo del futuro sin tanto protagonismo que podría tener Milei por delante.

Del otro lado del Rubicón, en tanto, reniegan de estas lecturas. “Es un error analizar la política de EEUU como un juego de suma cero: es decir, o este o aquel. Estados Unidos va a pensar en términos de conjunción, no de disyunción. Le viene bien tanto Argentina como Brasil; no es el uno o el otro. Comercialmente, Brasil depende muchísimo de China, y Bolsonaro no pegará volantazo”, sostuvo otra voz con contacto diario con el jefe de estado.
Una reunión de Gabinete con Milei contento por su amigo Flávio
Pese a los encontronazos en su círculo íntimo, lo cierto es que Milei se mostró encantado con el triunfo de su amigo y fue uno de los principales temas de conversación durante la reunión de gabinete que tuvo lugar este lunes en Casa Rosada. Según dejaron trascender desde el oficialismo, el economista se mostró muy satisfecho con el resultado, al que consideró “un gran triunfo”, y ante sus ministros volvió a insistir con que durante el último tramo de la campaña, Lula desplegó un “plan platita” que no tuvo el efecto esperado. Un tiro por elevación encubierto para los laderos que le sugieren correrse del rumbo económico de cara al próximo año como estrategia para ganar las elecciones.
Si bien desde su entorno aseguran que no hay previsto nada en la agenda para las próximas semanas -esta tarde se confirmó el viaje que Milei tiene previsto hacer a España el próximo 19 de octubre-, no se descarta por completo que el jefe de estado viaje a Brasil días antes del balotaje para consolidar su respaldo a su amigo y posible sustituto en la derecha de Trump.
TS/CM










