Luego de una serie de meses con deudas, despidos y vuelos cancelados, Flybondi presentó un concurso preventivo de acreedores para evitar la quiebra. Este lunes la Justicia asignó el expediente al Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 24, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi.
La aerolínea no tiene vuelos hace casi dos meses y una deuda fiscal de $ 6.600 millones. Asimismo, cuentan con embargos con organismos, empresas de servicio terrestre y de hotelería que también iniciaron demandas contra la empresa.
Los rumores del concurso ya venían desde agosto, cuando se concretó el primer embargo de una demanda del ARCA por $ 1.500 millones. Al poco tiempo, se le trabó otro embargo por alrededor de $ 2.000 millones de parte de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), debido a falta de pagos de las tasas de seguridad aeroportuarias.
También hace dos meses, la empresa Seal Siher, fabricante de repuestos de punteras de seguridad para carros porta-equipaje, reclamó una deuda de más de $ 13 millones que Flybondi no pudo afrontar. Se sumó a la empresa de transporte Manuel Tienda León, que demandó a la firma de Leonardo Scaturicce por incumplimiento de pago por $ 122 millones. Asimismo, el Hotel Presidente demanda $ 660 millones.
Sumado a esto, Brasil había ampliado las restricciones a la venta de pasajes que le habían impuesto a Flybondi, como medida preventiva ante la cancelación masiva de vuelos.
El concurso preventivo es un mecanismo judicial para ordenar una situación de endeudamiento y darle tiempo a la compañía para negociar sus deudas.
«Algunos están pagando por trabajar»
Allá por agosto, uno de los empleados, que fue despedido el 31 de julio, dialogó con La Pluma Diario sobre la situación que vive junto a sus colegas, desde la promesa de una gran inversión en diciembre de 2025 al presente, con más de 700 trabajadores echados dentro de una planta de 1.200 trabajadores. “Todos fuimos despedidos sin causa y no recibimos indemnización, así como también tenemos adeudados los sueldos de julio, junio y el aguinaldo. Asumí que me despidieron como al resto de mis compañeros porque no podíamos ingresar a nuestro mail corporativo, pero no fuimos notificados hasta tanto nos pusimos en contacto con el personal de recursos humanos”, había comentado.
Con respecto al inicio del conflicto, había detallado que este contexto venía arrastrándose desde marzo, cuando les ofrecieron un plan de retiros voluntarios con la finalidad de “reestructurar la empresa” debido a la grave situación financiera en la que se encontraba. “Ese plan se fue estableciendo en diferentes etapas. En la primera, para que haya un incentivo ofrecían la indemnización y algo más de dinero, sumado a algún que otro beneficio, que se fue borrando a medida que avanzaban los meses”, expresó.

En ese marco, el trabajador denunció que hubo censura por parte de la empresa cuando comenzaron los despidos: “Pensábamos que las desvinculaciones tenían que ver con una persecución gremial, por parte de nuestro pseudo-gremio, Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Fly Bondi (A.T.A.F.). Nosotros íbamos reclamándoles que hagan algo con respecto a este incumplimiento de la empresa, que en abril ya estaba en falta con los plazos legales para abonar nuestros haberes. Los que levantaron la voz en ese momento empezaron a ser marcados y automáticamente fueron desvinculados, lo que generó un disciplinamiento bastante grande, por lo que empezamos a no decir mucho más hasta que se tranquilizó esa situación. En mayo volvieron a desvincular, y los que repreguntaban también fueron despedidos. Por mi parte, fui suspendido en junio y julio, como un montón de personas, y caí en la volteada de despidos en las últimas dos semanas”.
Asimismo, reveló una situación insólita que vivieron aquellos que siguen yendo a trabajar: “Hay gente que sigue vinculada a la empresa que están yendo a trabajar no están cobrando, de hecho está poniendo plata de su bolsillo para ir, es decir, están pagando para trabajar”.
MM/









