Desde marzo de 2024, el Gobierno de Javier Milei mantiene congelado el bono extraordinario destinado a los jubilados y pensionados de menores ingresos. El refuerzo, que nació como una herramienta para compensar la pérdida de poder adquisitivo, lleva ya 30 meses en $ 70.000 y quedó cada vez más licuado por la inflación.
El impacto se verá nuevamente en octubre. Las jubilaciones aumentarán 1,66%, en línea con la inflación de agosto, y el haber mínimo llegará a $ 435.748. Con el bono, el ingreso bruto de quienes reciben la mínima será de $ 505.748. Sin embargo, el refuerzo permanece sin cambios.
Para dimensionar el perjuicio a este sector basta con calcular a cuánto debería llegar el bono hoy en día si hubiera acompañado la evolución de los haberes desde ese momento. Dada la situación económica del país y la inflación mensual, en octubre debería ser de aproximadamente $ 226.903.
La diferencia es de $ 156.903 por mes para quienes cobran el bono completo. En otras palabras, el jubilado recibe menos de un tercio del refuerzo que tendría si este hubiera mantenido una evolución similar a la de la jubilación mínima. Según los cálculos publicados por Clarín, el bono perdió alrededor del 70% de su valor real desde que quedó congelado.

El bono perdió peso dentro de la jubilación
Cuando comenzó a pagarse, en marzo de 2024, los $ 70.000 representaban una parte significativa del ingreso de los jubilados de la mínima. Con el paso de los meses, mientras el haber previsional fue actualizándose y el bono permaneció fijo, su peso dentro del ingreso total se redujo drásticamente.
En marzo de 2024, el refuerzo equivalía aproximadamente al 52% del haber mínimo. Para octubre de 2026 representará apenas alrededor del 15%.
Así, la política de movilidad aplicada por el Gobierno tiene un efecto diferente según el jubilado. Los haberes se actualizan mensualmente de acuerdo con el IPC, pero quienes dependen del bono reciben una parte de sus ingresos que quedó completamente afuera de esa actualización.
El resultado es que el aumento nominal de la jubilación no alcanza para compensar la pérdida generada por el congelamiento del refuerzo.

Un congelamiento que alcanza a millones
El impacto no se limita a un pequeño grupo. Según datos citados por distintos relevamientos, alrededor de 3 millones de jubilados del sistema contributivo reciben el haber mínimo y el bono, mientras que el refuerzo también alcanza a beneficiarios de la PUAM y de las pensiones no contributivas.
La propia información oficial de Seguridad Social confirma que el bono extraordinario continúa en $ 70.000 y que se otorga a quienes tienen ingresos previsionales por debajo del umbral establecido. Para septiembre de 2026, el haber mínimo era de $ 428.633 y, con el bono, alcanzaba los $ 498.633.
Mientras la fórmula de movilidad actualiza el haber todos los meses de acuerdo con la inflación, el bono permanece congelado desde marzo de 2024. En ese período, el dinero perdió buena parte de su capacidad de compra y el Gobierno decidió mantenerlo nominalmente en el mismo valor.
Los $ 70.000 siguen siendo $ 70.000 en el recibo, pero ya no compran lo que compraban cuando fueron establecidos. Para recuperar aquel poder adquisitivo, hoy deberían superar los $ 220.000. La diferencia -más de $ 156.000 por mes- es el costo concreto de 30 meses de congelamiento.
RM/EO










