En medio de la encerrona política, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, atraviesa una turbulencia dentro de su administración y vivirá una semana cargada de reclamos sectoriales que amenazan con paralizar el funcionamiento de la Provincia.
Mientras los docentes atraviesan la segunda jornada de paro tras rechazar la paritaria salarial, los diferentes ministerios traen bajo sus demandas internas una serie de reclamo que marca la posibilidad de un paro general a la administración central.
“Ofreció un aumento de 36 mil pesos, cómo no va a haber enojo”, dijo una fuente sindical que está alineada con el Movimiento Derecho al Futuro, aunque mantiene una fuerte discusión por las demandas de su sector.
Por un lado, los docentes tienen paralizadas las aulas de la Provincia. Aunque el sector minoritario de SUTEBA, que disputa la conducción de María Laura Torre, la sucesora de Roberto Baradel, ya convocó a un paro para la próxima semana de 48 horas, el reclamo de La FEB fue contundente y en el interior bonaerense impactó de lleno en las clases.

La huelga, que de acuerdo a las entidades sindicales ya superó un 70% de acatamiento en el territorio provincial, pone en jaque la paz social que el Gobernador Axel Kicillof y el ministro de Economía, Pablo López, buscaban preservar en el cierre del ciclo lectivo y en su proyección hacia 2027.
Lo insólito pasó por el festejo (anticipado) que hizo la cartera que comanda López, que durante el fin de semana envió un comunicado de prensa celebrando el cierre de la paritaria con todos los sectores estatales.
Los reclamos sectoriales que salpican a Kicillof
Aunque los estatales nucleados en la ley 10430 definieron un cierre en la negociación salarial de los tramos de octubre y noviembre, distintos sectores de ATE comenzaron a mostrar su malestar con la conducción sindical de Claudio Arévalo.
Por un lado, la Junta Interna de ATE en el Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU) resolvió profundizar de manera drástica su plan de lucha tras denunciar la aplicación de descuentos en horas extras a trabajadores que se sumaron a retenciones de tareas en reclamo de la Bonificación Sectorial.

“El problema que tiene la Dirección de OPISU es que su titular, Romina Barrios, se piensa la niña mimada del gobernador, entonces nos viene a maltratar y somos los que mantenemos las políticas públicas que se llevan adelante en la Provincia”, reclamó uno de los sindicalistas que mantiene en alerta en el organismo que tiene mejor presupuesto que la mayoría de los ministerios.
En el OPISU marcan que existe una política de “disciplinamiento y amedrentamiento laboral”, elevando la presión en una de las áreas clave para la intervención social e infraestructura en los barrios populares del conurbano y la capital provincial.
Otro de los organismos que maneja un conflicto permanente es el ministerio de Infraestructura, conducido por uno de los hombres que quiere ser gobernador, Gabriel Katopodis. Resulta que el edificio se mantiene tomado hace semanas y los visitantes tienen que tomar las escaleras por estar bloqueados los ascensores.
En diálogo con La Pluma, Yanina Pelli, Secretaria Adjunta de Aemopba contó la situación preocupante que viven los trabajadores de la administración pública. “Todos estamos en una misma situación, no llegamos a fin de mes, tenemos salarios por debajo de la línea de pobreza, están todos cobrando entre un millón y un millón doscientos mil. Es uno de los sueldos más altos de la administración pública, hay otros compañeros en otros organismos que están en ochocientos mil pesos”, relató.

Este reclamo no está disociado lo que pasa en Salud. Los residentes del área de Salud preparan un paro para la semana que viene con la intención de ser escuchados y reclamar por las condiciones laborales. Al evaluar el Gobierno bonaerense, Laura Cano, referente de la organización que convoca a los residentes afirmó que “hay micro estallidos por toda la provincia”, y apuntó directamente contra las políticas de Kicillof: “Quien dijo ser un escudo frente al Gobierno nacional, más que escudo es un colador”.
Aunque Kicillof tiene alineadas a las conducciones sindicales bajo el paraguas del Movimiento Derecho al Futuro, la representación sindical comenzó a mostrar fisuras y muchos trabajadores comenzaron su desafiliación. Hay estimaciones de una pérdida de masa sindical de un 40% en la rama de los 10430. Como ejemplo, en la última semana hubo elecciones de delegados en UPCN, donde a modo de muestra, una mesa con un padrón de 53 personas, sólo pasaron 3 por las urnas. Todo un síntoma de los problemas que arrastra el sindicalismo.
JMA/CM










