La OCDE volvió a recortar sus proyecciones de crecimiento para la Argentina. De acuerdo con el último informe de la organización internacional, el PBI argentino crecerá 2,6% en 2026, por debajo del 2,8% que había previsto en junio. Asimismo, redujo su pronóstico para 2027, que pasó de 3,5% a 3%, un recorte de medio punto porcentual.
Las nuevas estimaciones cobran especial relevancia en este momento, si se tiene en cuenta que el proyecto de ley del Presupuesto 2027, elevado al Congreso, sostiene que el crecimiento será del 3% este año y del 4% el próximo. Es decir, existe una diferencia de 1 punto porcentual entre ambas estimaciones. En términos relativos, la previsión oficial supone un crecimiento alrededor de un tercio superior al que actualmente proyecta el organismo internacional.

Para 2026, la distancia es menor, aunque también se amplió: el Gobierno proyecta un crecimiento de 3%, frente al 2,6% estimado ahora por la OCDE. La diferencia es de 0,4 puntos porcentuales.
El escenario oficial forma parte de los supuestos macroeconómicos sobre los que se construyó el Presupuesto. El documento contempla, además, una expansión del 4% anual para todo el período 2027-2029. Para 2027, Economía proyecta un crecimiento del 4,4% de la industria y del 5,1% del comercio, mientras que estima una suba del 9,2% para la inversión y del 3,4% para el consumo privado.
La propia documentación presupuestaria señala que la estimación oficial supone que todos los componentes de la demanda tendrán una evolución positiva durante 2027, con las exportaciones creciendo 8,5% y las importaciones, 8,2%.
La OCDE enfría las expectativas
La revisión de la OCDE se produce pese a que el organismo mejoró su perspectiva para la economía mundial en 2026. Ahora calcula que el PBI global crecerá 2,9% este año, una décima más que en su estimación anterior. Para 2027, en cambio, proyecta un crecimiento mundial del 3%, una décima menos que la previsión previa.
En el caso argentino, el organismo espera que la economía pierda impulso luego de haber crecido 4,5% en 2025. En esa línea, proyecta una continuidad del proceso de desinflación en la Argentina. En su escenario, la inflación se ubicaría en torno al 30,8% durante 2026, aunque advierte que los costos de la energía y de los fertilizantes representan obstáculos para ese proceso.
El organismo internacional, además, mantiene una visión según la cual el crecimiento argentino estará apoyado principalmente por sectores vinculados a las exportaciones, entre ellos, energía, minería y agro. En su informe de junio había señalado que el consumo privado continuaría siendo moderado debido a las elevadas tasas de interés y a la lenta recuperación de los salarios reales.

Un Presupuesto que apuesta a una aceleración
Desde el oficialismo insisten en una fuerte recuperación de la inversión. El Presupuesto contempla una caída del 2,1% de la inversión durante 2026, seguida de un salto del 9,2% en 2027. En paralelo, el consumo privado pasaría de crecer 3,1% este año a 3,4% el próximo.
El Gobierno construyó sobre esas proyecciones buena parte de sus estimaciones fiscales. El Presupuesto 2027 prevé mantener el equilibrio financiero y proyecta un superávit financiero del Sector Público Nacional de 0,2% del PBI, con un resultado primario del 1,3%.
La nueva fotografía de la OCDE marca una diferencia significativa respecto del escenario utilizado por Economía. A pocos días de la presentación del Presupuesto, el organismo internacional redujo precisamente la variable que sostiene buena parte de las cuentas oficiales: el crecimiento esperado para la Argentina.
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