El Gobierno proyecta para 2027 una economía que crecerá 4%, una inflación anual del 18% y un superávit financiero equivalente al 0,2% del PBI. Sin embargo, las principales consultoras y el REM plantean un escenario más moderado para la actividad y los precios, mientras el análisis de las partidas muestra qué sectores quedarían en el centro de la estrategia fiscal.
El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno vuelve a colocar al equilibrio fiscal como eje de la política económica. La iniciativa contempla un crecimiento del PBI de 4%, una inflación de 18% y un resultado primario de 1,3% del producto, mientras que el resultado financiero alcanzaría el 0,2%. En términos generales, el esquema busca consolidar el sendero de superávit iniciado durante la gestión de Javier Milei.
El primer interrogante aparece en las propias variables macroeconómicas. El análisis de CEPA advierte que la proyección oficial de crecimiento resulta particularmente exigente. Mientras el Presupuesto calcula una expansión de 4% para 2027, el REM de agosto ubicó su estimación en 2,9%. Además, el proyecto reconoce que el crecimiento de 2026 será de 3%, por debajo del 5% que había previsto el Presupuesto anterior.

La diferencia no es menor porque el crecimiento esperado constituye uno de los principales soportes del programa económico. El Gobierno proyecta para 2027 un aumento de 9,2% de la inversión, 3,4% del consumo privado y 8,5% de las exportaciones. El problema es que el propio proyecto reconoce que la inversión, que originalmente debía crecer 9,4% durante 2026, terminaría el año con una caída real de 2,1%. Para CEPA, ese antecedente introduce un sesgo optimista en la nueva estimación.
Las consultoras privadas también ponen el foco en esa distancia. En declaraciones recogidas por Clarín, Claudio Caprarulo, de Analytica, consideró que el 4% de crecimiento supone una hipótesis optimista, particularmente por la fuerte recuperación de la inversión que contempla el proyecto. Desde EcoGo, Sebastián Menescaldi señaló además dudas sobre la capacidad del crecimiento para compensar determinados cambios en los ingresos fiscales.
Inflación, dólar y recaudación: las otras variables sensibles
El segundo supuesto central es la inflación. El Gobierno calcula que los precios subirán un 18% durante 2027, equivalente a un promedio mensual cercano al 1,4%. El REM utilizado por CEPA, en cambio, proyectaba una inflación de 20,5% para el año. Para 2026, el Presupuesto también debió corregir fuertemente su estimación: del 10,1% original pasó a prever 29%, mientras el REM calculaba 30%.
El tipo de cambio también queda asociado a ese escenario de desinflación. El Presupuesto prevé un dólar oficial de $ 1.600 a fines de 2026 y de $ 1.847,6 a fines de 2027, una suba nominal de 15%, por debajo de la inflación proyectada. El REM, según el informe de CEPA, ubicaba el tipo de cambio de diciembre de 2027 en torno a $ 2.016.
En materia fiscal, el proyecto prevé ingresos totales por alrededor de 15,5% del PBI y un gasto total cercano al 15,3%, con el resultado financiero positivo como resultado. IARAF observa que los ingresos totales crecerían 3,6% real en 2027, mientras que el gasto primario aumentaría 4,2%, impulsado principalmente por las prestaciones de la seguridad social. El instituto destaca que los intereses de la deuda tendrían una caída real de 3,7%.

El punto de tensión aparece en la recaudación. CEPA señala que la presión tributaria proyectada sube de 21,06% a 21,70% del PBI. Entre los principales incrementos previstos aparecen Ganancias, IVA, derechos de exportación e importación y el impuesto a los combustibles. Este último tendría una suba nominal de 59,3%, asociada a la actualización de las sumas fijas que determinan el tributo.
IARAF, por su parte, estima una recuperación real de 5,7% de la recaudación tributaria en 2027. Pero advierte que el cumplimiento de las previsiones para 2026 requiere una recuperación significativa durante los últimos meses del año: hasta agosto, la recaudación acumulaba una caída real de 3,8%, mientras que el Presupuesto necesita que entre septiembre y diciembre aumente 5,4% real interanual para alcanzar su meta anual.
Qué cambia en el gasto y dónde queda el ajuste
La fotografía del gasto permite observar una continuidad respecto de los años anteriores. CEPA calcula que la finalidad de servicios económicos acumularía una reducción real de 73,4% frente a 2023, mientras que los servicios sociales mostrarían una caída de 26,5% en el mismo período. Dentro de estos últimos aparecen fuertes diferencias entre funciones: salud registra una baja, mientras que la seguridad social presenta una reducción mucho menor en comparación con otras áreas.
En educación y ciencia, el informe también encuentra retrocesos relevantes frente a 2023. Entre los programas educativos analizados, CEPA calcula reducciones reales de 87,6% en formación docente, 100% en Conectar Igualdad, 32,7% en desarrollo de la educación superior, 79,4% en becas estudiantiles y 94,1% en infraestructura y equipamiento. En ciencia y tecnología, las caídas de los organismos analizados llegan hasta 82,9%.

El proyecto también introduce cambios de financiamiento y reglas que exceden la discusión estricta sobre cuánto se gasta. Entre ellos, CEPA señala la eliminación del mecanismo de financiamiento específico del INTA, INTI y SENASA vinculado a las importaciones, que implicaría, según su cálculo, una reducción real de 50% para el INTA y de 40% para el SENASA, mientras que el INTI perdería la totalidad de esos recursos específicos.
A esto se suma la suspensión durante 2027 de la obligación de constituir el Fondo Anticíclico Fiscal, que permitiría al Tesoro disponer de recursos provenientes de privatizaciones y concesiones que, bajo el esquema vigente, deberían alimentar ese fondo. CEPA estima que los recursos involucrados para 2026-2027 rondarían los US$ 2.300 millones.
El otro componente a seguir es el financiamiento. El Presupuesto contempla un endeudamiento neto en moneda local de $ 9,2 billones y autoriza, además, la emisión de hasta US$ 33.700 millones en títulos en moneda y jurisdicción extranjera, aunque el propio cuadro financiero no proyecta emisiones de deuda bajo legislación extranjera para 2027. En paralelo, el Tesoro enfrentará vencimientos en moneda extranjera por US$ 23.787 millones durante el año.
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