El consumo masivo volvió a mostrar señales de debilidad durante mayo y registró una caída interanual del 1,6%, según el último relevamiento de la consultora Scentia. Con este resultado, el acumulado de los primeros cinco meses del año alcanza una retracción del 3%, reflejando las dificultades que enfrentan los hogares para sostener sus niveles de compra ante el deterioro del poder adquisitivo.
La baja fue especialmente marcada en los supermercados de cadena, donde las ventas retrocedieron un 4,2% respecto del mismo mes de 2025. En los autoservicios independientes, en tanto, la caída fue menor, del 1,3%, una dinámica que evidencia cambios en los hábitos de consumo y una mayor inclinación hacia compras más pequeñas y frecuentes para administrar mejor el presupuesto familiar.
El informe también reveló fuertes retrocesos en varias categorías de consumo cotidiano. El rubro de limpieza para ropa y hogar encabezó las caídas con un desplome del 8,2%, seguido por los productos perecederos, que bajaron 6,5%, y los artículos vinculados al desayuno y la merienda, con una contracción del 5,4%. Los productos impulsivos y los de higiene personal también registraron bajas, aunque de menor magnitud.
Las cifras muestran que las familias continúan ajustando gastos incluso en bienes considerados esenciales. La necesidad de priorizar recursos obliga a redefinir las compras mensuales y limita el acceso a productos básicos que históricamente integraron la canasta habitual de consumo.

En contraste, algunas categorías lograron escapar a la tendencia general. Los alimentos registraron una leve mejora del 0,9%, mientras que las bebidas alcohólicas y sin alcohol crecieron 4,1% y 3,3%, respectivamente. Sin embargo, estos repuntes no alcanzan para revertir el escenario general de retracción, que sigue reflejando una capacidad de compra debilitada y un consumo lejos de recuperar los niveles previos.
Para el Indec, los salarios le ganaron a la inflación
El índice de salarios subió 3,7% en abril, con lo cual superó a la inflación del mismo mes (2,6%) por 1,1 puntos porcentuales (p.p.). De esa forma, el dato que elabora el Indec se explicó por los incrementos de 4% en el sector privado registrado, de 2,3% en el sector público y de 4,7% en el sector privado no registrado.
A nivel interanual, los salarios mostraron una suba de 36,9%, que a la vez se ubicó 4,5 puntos por encima de la inflación acumulada en el mismo período, que fue de 32,4%. Esto se debe a los incrementos de 29,3% en el sector privado registrado, 29,6% en el sector público y 69,6% en el sector privado no registrado.
En lo que respecta a los tipos de empleo, se puede observar una clara diferencia entre sectores. Por un lado, los empleados del sector registrado tuvieron un incremento de 3,5% en sus remuneraciones, debido al aumento de 4% en el sector privado y 2,3% en el sector público -1,6% en la administración nacional y 2,5% en las provincias-. Sin embargo, a nivel interanual la cifra marcó 29,4%, menos que el promedio general y quedaron por debajo del 32,4%.
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