Como cada vez que el pragmatismo logra hacer mella en un gobierno con gustos poco comunes, Javier Milei atraviesa un nuevo cambio de paradigma, esta vez, sobre su vínculo con la iglesia católica. Este martes, después de participar de la celebración del Tedeum, la ceremonia religiosa en la que año a año se conmemora el aniversario de la Revolución de Mayo, el presidente confirmó que la visita del Papa León XIV al país será un hecho antes de fin de año.
“Salvo alguna desgracia, es altamente probable que venga a fin de año”, sostuvo el presidente ante la consulta de Eduardo Feinmann en Radio Mitre. La confirmación del líder libertario llegó luego de la publicación del canciller, Pablo Quirno, quien el viernes publicó un tuit en el que adelantaba el rumor que desde inicios de año ronda por varios despachos. “Vine a reunirme con el Presidente para darle “la Buena Noticia” que hará feliz a todo el pueblo argentino. Solo resta definir la fecha… qué linda Primavera…! Dios bendiga a los argentinos, que las Fuerzas del Cielo nos acompañen y VLLC”, rezaba la publicación.

Con la necesidad política de descomprimir tensiones, el presidente, quien supo mantener una relación por demás tensa con el Papa Francisco a quien llegó a calificar como “el representante del maligno en la tierra”, cambió diametralmente su postura frente a las críticas de la iglesia católica. Este lunes, por caso, durante el Tedeum el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, mantuvo su discurso crítico a toda la dirigencia política y apuntó directamente contra la falta de consensos para trabajar en pos de los más necesitados y desprotegidos.
“La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte mientras diversos intereses juegan su partida, ajenos a las necesidades de todos. El ‘sálvese quien pueda’ no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la nación”, sostuvo con firmeza el eclesiástico. “Lo que nos falta es una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación; y que lo haga por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir, por los que sufren la parálisis de la falta de trabajo, de educación, de oportunidades”, remató ante la atenta mirada de Milei y todo su gabinete.

Las repercusiones sobre los dichos del arzobispo en el mundo libertario no tardaron en llegar. El diputado nacional, Bertie Benegas Lynch, por caso, salió a cruzar a García Cuerva, a quien acusó de lamentable e injusto. “Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres”, dijo el legislador sin ocultar su enojo. Sin embargo, lo que parecía ser el inicio de un nuevo capítulo de acusaciones cruzadas entre el oficialismo y la iglesia, se paralizó en cuanto el propio Milei se pronunció sobre el discurso del titular de la iglesia porteña con una calma que sorprendió a más de un funcionario.
“Además, lo hace de manera educada. No tengo nada de qué quejarme. Me parece que abre un diálogo y un debate. Me parece que eso es super valioso”, sostuvo el líder libertario. El cambio radical de postura tiene una única explicación: dentro del gobierno saben que la visita de un Papa es incompatible con un rompimiento entre el máximo representante del estado nacional con la iglesia católica. Por eso, en el oficialismo admiten que, si bien las diferencias persisten y son notables, no habrá una profundización de las mismas en lo que queda del año.

En sintonía, este lunes Sandra Pettovello llegó a Roma para participar de una serie de eventos en el Vaticano en el marco de un foro iberoamericano del que participan otros quince ministros en el que se discutirá sobre educación, la iniciación en el trabajo y la injerencia de la inteligencia artificial en la vida de los estudiantes. Las actividades se extenderán a lo largo de la semana y tendrán como punto cúlmine un encuentro con el Papa León XIV en la Santa Sede. La ministra de Capital Humano fue una de las pocas funcionarias que desde el comienzo logró cultivar una estrecha relación con el Vaticano en tiempos del Papa Francisco, instancia que se extiende hasta hoy con su sucesor.
Si bien desde la cartera que comanda la amiga del presidente advierten que las relaciones diplomáticas con el pontificio están en manos de la Cancillería, conducida por Pablo Quirno, y la Secretaría de Culto y Civilización, ahora a cargo del flamante secretario, Agustín Caulo, lo cierto es que el diálogo fluido entre la ministra y la iglesia católica fue un factor importante para evitar lo que parecía un rompimiento irreconstruible entre el gobierno y la institución eclesiástica.

La semana pasada, en tanto, los ministros recibieron al arzobispo García Cuerva, el monseñor Marcelo Colombo y monseñor Raúl Pizarro, secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina para dialogar sobre “distintos temas de la agenda social de la Nación y la Ciudad.” El encuentro tuvo como eje el diálogo sobre las políticas sociales que el oficialismo está llevando adelante, una preocupación que la iglesia nunca dejó de recalcar. “Para la iglesia la contención de los más vulnerables, los programas para ayudar a los adictos y aquellos que padecen injusticias son fundamentales, eso mismo fuimos a decirles a los ministros y ellos nos explicaron cuáles son los planes que tienen en marcha para abordarlos”, dijeron desde el Episcopado.
Pese a que la fecha para la visita del sucesor de Jorge Bergoglio aún no está confirmada, desde el gobierno hacen saber que la misma sería entre octubre y noviembre, un año exacto antes de los comicios nacionales en los que Javier Milei se jugará la reelección. Hasta los más agnósticos se pondrán a rezar.
TS/CM






