Javier Milei es el primer presidente argentino que visitó Hungría, uno de los países más fascinantes del Este europeo, pero gobernado desde 2010 por el primer ministro ultraderechista Víktor Orbán. Junto al ucraniano Volodímir Zelensky pisaron Buenos Aires el 10 de diciembre de 2023. Estuvieron en el Congreso para participar de la asunción del economista libertario. Este sábado Milei devolvió la gentileza en Budapest. Fue una gira de 48 horas que dejó una serie de mensajes políticos orientados a la política doméstica europea, donde el argentino aparece como un rock star de la ultraderecha. Sin embargo, para congraciarse con el anfitrión, también blanqueó su posición anti inmigratoria.
«Cuando la inmigración no se adapta culturalmente al lugar donde va deja de ser inmigración para convertirse en invasión», aseguró el presidente en la reunión bilateral con Orbán. La cita buscó cumplir con el protocolo diplomático, pero también sellar las coincidencias ideológicas entre ambos. «Siempre es un placer verte, Presidente», escribió Orbán y consideró la visita como un hecho histórico.
Sin embargo el punto central fue su participación como principal invitado de la versión húngara de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), donde habló como un candidato, bien lejos de sus charlas económicas.
«Yo siento que con mi amigo Víktor tenemos algo importante en común: ambos empezamos a dar estas batallas mucho antes de que fuera popular darlas. Cuando yo decía en Argentina que el socialismo nos estaba destruyendo, era un paria; no me invitaban a los programas, no me llamaban de ningún partido, los periodistas me miraban como un loco, y sin embargo seguí diciéndolo porque era lo correcto«, comparó Milei.
«Víktor, en paralelo, fue el primero en pararse frente a toda la Europa bien pensante, de decir lo que nadie quería oír: que Occidente estaba en peligro, que Europa se estaba suicidando, que la inmigración masiva sin control no era un acto de generosidad sino un acto de irresponsabilidad con sus propios pueblos. Lo dijo cuando todavía le costaba caro decirlo, eso se llama coraje», celebró.

Ante un público que necesitó traductor para entenderlo, Milei dio rienda suelta su discurso anti woke, tal como lo hizo en Davos hace un año, cuando vinculó la homosexualidad con la pedofilia y desató movilizaciones masivas en su contra en toda la Argentina. Ahora no fue tan lejos, pero hizo anticomunismo, como hace Trump.
«Sin ir más lejos, la Unión Soviética, que prometió el paraíso en la Tierra, terminó causando la muerte de 100 millones de personas y el regreso del canibalismo en una época donde la tendencia global era la prosperidad. El gran experimento, como lo llamaban algunos intelectuales occidentales socialistas desde la comodidad de sus países prósperos, llegó a imponer largas penas de prisión a aquellos que, desesperadamente por el hambre que generaba su sistema fracasado, robaban un puñado de harina o una mazorca de maíz», insistió ante el auditorio de un país que formó parte del bloque soviético hasta la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS.
«O ¿qué decir de Cuba? Que tras casi 70 años de una supuesta revolución infantil que solo le importaba a la familia Castro, dejaron a una población sumida en la más abyecta miseria, y esta semana tuvieron que anunciar un cambio de modelo económico; es decir, están teniendo su propia perestroika y que, seguramente antes de mitad de año, con el liderazgo de ese gran hombre que es Donald Trump, probablemente veamos a Cuba libre«, vaticinó.
El foco europeo de la ultraderecha no es la extinta Unión Soviética, sino el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, enemigo preferido de la ultraderecha ibérica. «De hecho, en el discurso de recién mencionó mi querido amigo Santiago Abascal al pichón de tirano que tienen en España. Si a esto le sumamos la cuestión migratoria, que lo que hace es aumentar indiscriminadamente la cantidad de receptores de pedazos de la torta sin ninguna exigencia de aporte de ningún tipo, se termina estafando a la población que pagó impuestos durante tantos años, devolviéndoles un sistema camino al colapso», remarcó el mandatario argentino después de ponderar el discurso del líder de VOX, que también estuvo en la CPAC húngara.

Ante la multitud también utilizó un discurso electoral. «Lo que está en juego en cada elección no es solo quién gobierna, es qué dirección toma un pueblo, y esa dirección importa. Por eso el primer ministro Orbán y el pueblo húngaro lo tienen muy claro: siendo un país que vivió en carne propia las desgracias del comunismo, hoy encaran el mismo espíritu que estoy contando. Depositaron su confianza en la determinación y el coraje del primer ministro Orbán para llevarlo adelante, y vaya que es alguien digno de admiración por su enorme tarea», reinvidicó.
Con ese preámbulo, volvió con sus mensajes anti migratorios. «Hungría se ha convertido entonces en un país que decide hacer lo correcto por sobre lo que está bien visto, ese accionar implacable lo llevó a mantenerse firme con la política migratoria, yendo a contramano de toda la región que lo presionaba para abrir sus fronteras. En contrapartida, Europa, por culpa de hacer lo que dejaba bien parados a los políticos en titulares de diarios del mundo, hoy se encuentra ante una crisis desproporcionada en esta materia y tantas otras».
Además del encuentro con el primer ministro Orbán, Milei tuvo una reunión con el presidente Tamás Sulyok. Antes de volver a Buenos Aires recibió un doctorado Honoris Causa de la la Universidad Ludovika de Budapest.
CM






