El Gobierno de Javier Milei volvió a mover piezas en el Congreso con un objetivo político más amplio que el contenido de dos proyectos de ley. Tras las dificultades para reunir votos para eliminar las PASO y con una Cámara de Diputados que no tendrá sesión esta semana, la Casa Rosada buscó recuperar iniciativa parlamentaria con el envío al Senado de dos reformas de alto impacto: una modificación integral de la Ley de Salud Mental y otra ley contra el fraude en las pensiones por invalidez.
No fue una jugada aislada. Se dio después de la reunión de la mesa política en Balcarce 50, en medio de los movimientos de Martín Menem para reordenar el temario legislativo y en la previa de una semana incómoda para el oficialismo: el miércoles 29 de abril, Manuel Adorni deberá presentarse en Diputados para brindar su informe de gestión, en un contexto cruzado por denuncias por presunto enriquecimiento ilícito y con Javier y Karina Milei previstos en los palcos.
En ese marco, el oficialismo intenta volver a instalar discusión propia. Ya no sobre la suspensión o eliminación de las primarias, donde todavía no logró cerrar una mayoría, sino sobre una agenda más afín a su narrativa de orden, control del gasto y endurecimiento del rol estatal en áreas sensibles.
La dificultad para avanzar con la eliminación de las PASO obligó al Gobierno a recalcular. En Diputados, Menem empezó a explorar otros caminos para que la agenda oficial no quedara congelada entre la falta de votos, la presión opositora y la exposición política que implicará la visita de Adorni.

En ese rediseño aparece, por un lado, la intención de avanzar con la llamada “Ley Hojarasca”, el paquete de derogación de normas impulsado por Federico Sturzenegger, que este martes irá a plenario de comisiones con la expectativa de quedar listo para dictamen. Pero el plan de llevarlo al recinto esta misma semana quedó descartado según confiaron fuentes parlamentarias a La Pluma. La apertura de la Cámara baja deberá esperar, al menos, hasta la primera semana de mayo.
Por otro lado, el Gobierno abrió dos frentes nuevos en el Senado. No se trata de iniciativas menores. Ambas tocan áreas especialmente sensibles, con alto impacto social y capacidad de polarizar el debate público. A eso se suma otro movimiento que sobrevuela el clima parlamentario: la Casa Rosada también reactiva en Diputados su proyecto sobre financiamiento universitario.
Qué dicen las reformas de Salud mental y pensiones
Uno de los proyectos enviados por el Ejecutivo modifica de manera integral la Ley Nacional de Salud Mental, la ley del Mecanismo de Prevención de la Tortura y artículos del Código Civil y Comercial. El texto, girado por el Senado, fortalece el rol de la psiquiatría dentro de los equipos interdisciplinarios, amplía el objeto de la ley e introduce un cambio central en el régimen de internaciones involuntarias: reemplaza el criterio de “riesgo cierto e inminente” por el de “situación de riesgo grave de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros”. También habilita considerar antecedentes y evolución previsible del cuadro, refuerza la intervención judicial y reconoce explícitamente a hospitales especializados en psiquiatría y establecimientos privados dentro de la red sanitaria.

La otra iniciativa apunta sobre el sistema de pensiones no contributivas por invalidez laboral. El Gobierno plantea que entre 2003 y 2023 esos beneficios pasaron de 76 mil a 1,2 millón y sostiene que hubo un crecimiento “exponencial” atravesado por irregularidades. A partir de ese diagnóstico, propone auditorías periódicas, cruces masivos de datos con ANSES, ARCA y SINTyS, reempadronamiento obligatorio de todos los beneficiarios, posibilidad de suspensión preventiva ante incumplimientos objetivos y una definición más restrictiva de incompatibilidades con trabajo formal. También modifica puntos centrales de la ley de emergencia en discapacidad que el propio Milei había vetado y luego fue ratificada por el Congreso.
En ambos casos aparece una misma línea política. El Gobierno combina el argumento de corrección normativa con una narrativa de intervención estatal más dura, mayor discrecionalidad técnica y control sobre prestaciones, internaciones y beneficios. No son proyectos pensados solo para ordenar legislación: también buscan volver a colocar al oficialismo en una posición ofensiva, con temas que le permiten hablar de eficiencia, autoridad y combate al fraude.
Diputados, en pausa hasta Adorni
Mientras el Senado recibe esos expedientes, en Diputados el panorama inmediato es más áspero para La Libertad Avanza. El oficialismo no tendrá sesión esta semana y la única apuesta concreta pasa por dejar encaminada la “Ley Hojarasca” en comisiones. El recinto, en cambio, quedó corrido para después del 29 de abril.
Ese dato no es menor. Desde el inicio del período ordinario, la Cámara baja solo abrió una vez sus puertas para una sesión: fue el 8 de abril, cuando se aprobó la reforma de la Ley de Glaciares. Desde entonces, la oposición empezó a tejer movimientos para empujar una agenda alternativa y aprovechar el desgaste oficialista.
Por eso, en el corto plazo, la visita de Adorni asoma como el verdadero centro de gravedad parlamentario. El jefe de Gabinete llegará a Diputados en medio de acusaciones cada vez más delicadas, con pedidos de explicaciones acumulados y bajo la mirada directa del Presidente y de su hermana. Antes que una semana para ampliar poder legislativo, esa cita amenaza con convertirse en una jornada de defensa política.
En ese tablero, el envío de nuevas leyes funciona como algo más que un trámite parlamentario. Es un intento de cambiar el foco, volver a ocupar la iniciativa y mostrar que, aun con dificultades para juntar votos en Diputados, el Gobierno todavía quiere discutir en el Congreso en sus propios términos.
JD/CM






