Guillermo Montenegro dejará su banca en el Senado bonaerense para volver a la intendencia de General Pueyrredon, el partido que gobierna Mar del Plata. La decisión, confirmada por su entorno, sacude un esquema que llevaba diez meses funcionando: desde diciembre, cuando Montenegro asumió como legislador provincial y pidió licencia como intendente, el frente comunal había quedado en manos de Agustín Neme, presidente del Concejo Deliberante y primer concejal de su lista en 2023.
El mecanismo del regreso ya tiene fecha. Montenegro formalizará el pedido de licencia en la sesión del Senado bonaerense del martes 6 de octubre, un trámite que da por descontado. Resuelto ese paso, debe completarse el mismo circuito en el Concejo Deliberante marplatense para que Neme vuelva a su banca y Montenegro retome el sillón ejecutivo que ocupa desde 2023. Su banca en la Legislatura provincial, mientras tanto, pasará a la tandilense María Luján Fiego, concejal que había ingresado por la lista de La Libertad Avanza en la Quinta sección electoral, el mismo espacio con el que Montenegro selló su acuerdo para llegar al Senado.

El detonante que desde el entorno del dirigente del PRO atribuyeron a Clarín es la seguridad. Mar del Plata viene de una seguidilla de hechos violentos que incluyó una entradera en el barrio Divino Rostro —cinco hombres encapuchados que robaron unos 20 millones de pesos—, investigaciones sobre bandas dedicadas al robo de cables subterráneos, varios homicidios y un femicidio que terminaron con una «pueblada» frente a la departamental. A ese combo se sumó un dato económico que preocupa puertas adentro del armado de Montenegro: el último relevamiento del INDEC ubicó a Mar del Plata entre las ciudades con mayor desocupación del país, rozando el 10%.
Las declaraciones de Bullrich en IDEA
La decisión de Montenegro llegó apenas un día después de que Patricia Bullrich, senadora nacional y extitular de Seguridad, encendiera la alarma en declaraciones realizadas en la propia ciudad, durante su paso por el coloquio de IDEA: advirtió que Mar del Plata enfrenta «una crisis de seguridad muy fuerte» y que «los ciudadanos están indefensos», al tiempo que reclamó «un acuerdo sólido» entre las autoridades bonaerenses y las federales para ordenar la situación. La secuencia no pasó inadvertida en el ambiente político marplatense.
Puertas adentro del armado que conduce Montenegro reconocieron a Clarín, además, que la gestión de Neme venía golpeada: «hubo algunos inconvenientes de coordinación y de experiencia en la gestión», admitieron, en una lectura que no despega del todo la crisis de seguridad de un problema de conducción política del propio frente. Montenegro, de todos modos, nunca soltó del todo las riendas del municipio, según su entorno: siguió recibiendo en su teléfono los reclamos vecinales como cuando era intendente, incluso durante los diez meses en los que formalmente estuvo en la Legislatura.
Elecciones y otra alianza con LLA
El regreso de Montenegro no puede leerse sin el calendario político que tiene por delante. El exfiscal y exministro de Seguridad porteño había dado el salto a la boleta libertaria en 2025 con un objetivo que no se cumplió: aspiraba a relevar a Bullrich al frente del Ministerio de Seguridad nacional, o al menos quedarse con Justicia, algo que finalmente no ocurrió y lo dejó, en los hechos, con la banca en la Legislatura bonaerense como premio consuelo. Con la temporada de verano asomando, la crisis de seguridad instalada y el año electoral 2027 ya empezando a delinearse, en el PRO marplatense leen el regreso como una forma de reforzar, en el territorio, la alianza con La Libertad Avanza que le permitió llegar al Senado.
El propio Montenegro, según trascendió, mira hacia adelante con una idea concreta: impulsar al concejal Fernando Muro como su sucesor en el municipio y confluir, de cara a 2027, en un frente junto a Diego Santilli y Cristian Ritondo, dos de los nombres con los que el PRO viene negociando su lugar dentro del esquema de poder libertario. Mandato que vence en 2027 y sin posibilidad de reelección bajo la legislación vigente, Montenegro vuelve entonces no solo a terminar su gestión, sino a administrar personalmente la salida que le garantice un lugar en el próximo armado electoral de la costa atlántica bonaerense.
JD/CM










