Nadia Beller declaró este miércoles como testigo ante la Justicia argentina en la causa que investiga presuntas irregularidades y coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La abogada respondió durante aproximadamente una hora las preguntas del fiscal federal Franco Picardi mediante una videoconferencia desde Bolivia, donde se encuentra recuperándose del ataque a tiros que sufrió el 17 de agosto. Durante la audiencia aportó información que podría incorporarse al expediente.
Al finalizar su declaración, Beller explicó que su aporte estuvo centrado en información que ya había hecho pública y en los elementos que tiene a disposición. “Lo que hice fue ratificar lo que ya había dicho a la prensa argentina y poner a disposición el desdoblamiento de mi celular que están haciendo aquí en Bolivia para que ellos puedan extraer lo que sea pertinente a mi causa”, afirmó. El dispositivo había sido entregado previamente a la Justicia boliviana en otra investigación y, según su defensa, contiene conversaciones y grabaciones que podrían ser de interés para el expediente argentino.
Beller también delimitó el alcance de su participación en la investigación argentina y aclaró que buena parte de la información que posee proviene de conversaciones con su expareja, Fernando Cerimedo. “Lo que puede hacer es referir lo que él me comentó. Ni soy parte ni espero nada de ese proceso”, sostuvo. De esta manera, la abogada se presentó ante Picardi como testigo de hechos y dichos que asegura conocer, mientras que la Justicia deberá determinar qué valor tienen sus afirmaciones y los eventuales elementos que puedan incorporarse al expediente.

Uno de los puntos centrales de sus declaraciones públicas previas fueron los audios atribuidos al exdirector de ANDIS Diego Spagnuolo, que dieron origen a la investigación. Beller había asegurado que Cerimedo y su esposa, Natalia Basil, participaron de la filtración de esas grabaciones. “Ellos sí filtraron los audios para que caiga la corrupción de Milei y de la hermana de Milei, eso lo tengo grabado y él sabe que lo tengo grabado”, había afirmado en una entrevista. Esa declaración es uno de los motivos por los que Picardi decidió convocarla como testigo.
La posibilidad de acceder al contenido del teléfono podría permitir que la Justicia argentina analice esas conversaciones. El abogado de Beller, Jerjes Justiniano Atalá, había explicado que el celular fue entregado el 18 de septiembre a la Fiscalía boliviana, en el marco de una investigación contra Cerimedo por presunto enriquecimiento ilícito. Si Picardi considera relevante el material, podría solicitar acceso a los archivos mediante los mecanismos de cooperación judicial entre ambos países.
La declaración se realizó bajo un esquema especial de seguridad. Beller había solicitado ser considerada testigo protegida luego de haber sido atacada a balazos en Santa Cruz de la Sierra y, este miércoles, llegó a la unidad de víctimas especiales utilizando un chaleco antibalas. Tras declarar, cuestionó las condiciones de protección que recibe: “No me siento segura”, expresó, según consignó el medio boliviano Red Uno. También manifestó que no se siente protegida incluso dentro de ámbitos institucionales.

La testimonial de Beller se produjo un día después de que la Cámara Federal confirmara el procesamiento de Diego Spagnuolo y de otros 18 involucrados en la causa ANDIS. La investigación busca determinar la existencia de presuntas irregularidades, sobreprecios y un supuesto esquema de pagos indebidos relacionado con la compra de medicamentos. En paralelo, la Justicia analiza los audios atribuidos a Spagnuolo y otros elementos para establecer el alcance de las maniobras investigadas.
Con su declaración de este miércoles, Beller ratificó ante el fiscal Picardi la información que había dado públicamente y dejó abierta la posibilidad de que la Justicia argentina acceda a parte del contenido de su teléfono. Ahora será el Ministerio Público el que deberá determinar qué elementos de ese material pueden ser incorporados formalmente al expediente y qué valor probatorio tienen. La propia Beller resumió su posición al finalizar: “Ni soy parte ni espero nada de ese proceso”, mientras la investigación continúa su curso en la Argentina y en Bolivia.
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