De acuerdo con los datos oficiales y las mediciones de movilidad en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), se estima que alrededor de 1.200.000 personas que residen en los partidos del conurbano bonaerense viajan diariamente a trabajar a la Capital Federal y ocupan casi el 50% de los puestos de trabajo disponibles. Es decir, 1 de cada 2 personas que trabajan en CABA son bonaerenses mientras que el flujo de porteños que se traslada a trabajar a la provincia es sensiblemente menor: apenas 220.000 personas.
Para dimensionar la escala del movimiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), es necesario analizar tanto el volumen de personas como la fenomenal incidencia económica que este flujo cruzado genera en la productividad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y en el sostenimiento de los hogares del Conurbano.
Estos millones de trabajadores consumen transporte, alimentos, servicios y generan riqueza comercial y engrosan la recaudación local de Ingresos Brutos. Asimismo, la interdependencia económica entre ambas jurisdicciones configura un motor clave para el Producto Bruto de la región.
La economía porteña está fuertemente tercerizada (servicios, finanzas, comercio), por lo que necesita una base operativa externa para funcionar. En este sentido, los trabajadores del conurbano cumplen un rol fundamental en el sostenimiento de la infraestructura básica porteña, ya que concentran el 88% del empleo total en el sector de la Construcción, el 66% del empleo en el Servicio Doméstico / Casas particulares y tienen un peso mayoritario en transporte, logística de distribución, seguridad privada y hotelería/gastronomía.
Por otra parte, económicamente, la mano de obra que proviene de la Provincia es «más barata» para las unidades productivas porteñas. En promedio, un trabajador del GBA percibe un salario por hora 21% menor que el de un residente porteño en CABA. Esto implica una transferencia de productividad: la Ciudad produce un alto valor agregado utilizando mano de obra intensiva con menores costos laborales relativos.
Respuestas del gobierno bonaerense y críticas del peronismo porteño
El muro virtual del ex intendente de Vicente López abarca 24 kilómetros, 48 cruces vehiculares, 27 pasos peatonales y se apoya en el Anillo Digital de la Ciudad (con cámaras y lectores de patentes). Incluye un control permanente sobre la avenida General Paz y los puentes del Riachuelo, sumando retenes móviles de la Policía de la Ciudad, drones, helicópteros, agentes de tránsito y canes entrenados.

Con “Operación Muro”, que es una continuidad de “Tormenta Negra”, otro megaoperativo que se realizó el mes pasado con el despliegue de más de 1.500 efectivos policiales distribuidos en más de 15 puntos de villas y barrios populares de la Ciudad, Jorge Macri pretende diferenciarse del gobierno de la provincia de Buenos Aires, al que caracteriza como el «desgobierno y la barbarie» bajo la gestión de Axel Kicillof. Esta calificación le valió la respuesta del ministro de seguridad bonaerense, Javier Alonso.
“Jorgito: hablás de levantar un muro contra la ‘barbarie’ solo para ocultar tu incompetencia política y tu total incapacidad de gestión. No descargues tu frustración con los bonaerenses: ellos son quienes te sanan a los enfermos, te cuidan a los vecinos y atienden y producen en gran parte de la Capital”, replicó el funcionario en sus redes sociales.
Por su parte, el diputado nacional (UXP) por la Ciudad de Buenos Aires, Eduardo Valdés le dijo a La Pluma Diario que “Jorge Macri da mucha vergüenza. Los millones de personas que a diario ingresan a la Ciudad de Buenos Aires dejan más recursos que los servicios que pudieran usar, por ejemplo en los hospitales. En este punto, sería bueno recordarle al jefe de gobierno, que como no es de la Ciudad tal vez se olvida, que los hospitales fueron construidos por la Nación para la atención de la salud de todos los argentinos, y fue Domingo Cavallo quien los traspasó a la Ciudad. La salud es un derecho humano básico y es el Estado quien debe brindarlo. Esta es una diferencia grande que tenemos con Jorge Macri, que impulsa este tipo de medidas por demagogia más que por un convencimiento real. Quiere emular al Trump de hace diez años cuando quiso construir un muro en la frontera de EEUU con México y se lo impidió el Papa Francisco”.
AG/CM





