Ya es oficial la adjudicación de la concesión de la hidrovía Paraná-Paraguay al consorcio integrado por la empresa Jan De Nul y la firma argentina Servimagnus. La decisión fue formalizada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), por lo que ambas compañías operarán la principal vía de transporte fluvial del país durante los próximos 25 años, con la posibilidad de extender el contrato por hasta cinco años más. Se trata de la misma compañía que la había administrado durante el menemismo en un acto sospechado de corrupción.
Según lo informado, la concesión funcionará bajo un esquema de obra pública por peaje y a riesgo empresario, sin financiamiento estatal. Una vez firmado el contrato, Jan De Nul asumirá las tareas de dragado, redragado, señalización y mantenimiento de la ruta fluvial que conecta buena parte de la producción argentina con los mercados internacionales y por la que circula cerca del 80% de las exportaciones del país.

De acuerdo con la documentación presentada por el adjudicatario, la iniciativa prevé una facturación promedio anual de US$ 628,2 millones y un volumen de ingresos estimado en US$ 15.707 millones a lo largo de toda la concesión.
La adjudicación pone fin a un proceso licitatorio que se extendió durante meses y estuvo marcado por disputas empresarias, impugnaciones y presentaciones judiciales. En la etapa final de la compulsa, Jan De Nul y la también belga DEME presentaron exactamente la misma oferta económica para las tres etapas previstas en el pliego, por lo que la definición quedó en manos de la evaluación técnica realizada por la ANPyN.
Una licitación atravesada por cuestionamientos
La definición del nuevo concesionario estuvo lejos de transitar un camino sin sobresaltos. Durante los últimos meses se sucedieron denuncias de presunto direccionamiento, pedidos de suspensión y observaciones formuladas por distintos actores del sector. Entre ellos, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), que advirtió sobre posibles irregularidades en el proceso y solicitó revisar distintos aspectos de la licitación.
La pulseada también expuso la disputa entre dos gigantes mundiales del dragado. Jan De Nul, que opera la hidrovía desde mediados de la década de 1990, presentó impugnaciones contra la oferta de DEME, mientras que la firma competidora cuestionó algunos aspectos de los pliegos. Finalmente, el Gobierno optó por mantener al operador histórico al frente de la principal vía navegable del país.

La continuidad de Jan De Nul representa un dato relevante. La compañía belga participa desde hace casi tres décadas en las tareas de dragado y mantenimiento de la hidrovía y, con esta adjudicación, podría extender su presencia en el corredor fluvial por más de 35 años. Sus detractores sostienen que esa permanencia refleja la escasa apertura del mercado a nuevos operadores, mientras que sus defensores destacan la experiencia acumulada y el conocimiento técnico adquirido sobre la traza.
Por su parte, el Gobierno aseguró que la licitación permitirá iniciar una nueva etapa de inversiones en la vía navegable. Entre las obras previstas se incluyen trabajos de profundización del canal, mejoras operativas y la incorporación de tecnología destinada a reforzar la seguridad de la navegación y las tareas de control contra el narcotráfico.
Además, el Ministerio de Economía sostuvo que el nuevo esquema reducirá en un 13,5% los costos logísticos. La administración nacional confía en que esta baja contribuya a mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas. Según la evaluación oficial, las principales inversiones se concentrarán durante los primeros siete años del contrato, mientras que la recuperación económica del emprendimiento comenzaría en una segunda etapa.
La definición era seguida de cerca por exportadores, industriales, cámaras empresarias y gobiernos provinciales debido a la importancia estratégica de la hidrovía Paraná-Paraguay para el comercio exterior argentino. Por este corredor circulan principalmente granos, harinas y aceites provenientes del complejo agroexportador del Gran Rosario, uno de los principales generadores de divisas del país.
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